Quienes recibieron fuertes aplausos y el reconocimiento generalizado del público, de los miembros de la Comisión del carnaval 2016 y de las autoridades municipales, que presenciaron el paso de cada una de ellas durante un anochecer fresco y después de las tradicionales chayas que comenzaron al mediodía.
El espectáculo observado, fue inolvidable por el gran colorido de cada uno de los vestuarios utilizados por las comparsa, la coreografía desplegada a lo largo del corsódromo, y por el gran entusiasmo puestos de manifiesto tanto por los comparseros como por el público a lo largo de las horas en que se prolongó la celebración carnestolenda en la Puna jujeña.
La tercera jornada carnavalera comenzó alrededor de las 19.30 debido a que la totalidad de las comparsas primeramente se dedicaron a la chaya en sus locales y en las casas de sus directivos y simpatizantes de quienes recibieron las invitaciones respectivas. La tradicional costumbre, comenzó primeramente con un pulsudo almuerzo y un abundante asentativo ofrecidos por quien hizo la invitación, para luego efectuar la chaya, generalmente del vehículo o bien, de otra pertenencia de gran valor y que le costó esfuerzo al dueño.
La comparsa a pleno es partícipe acompañada de la banda musical, lo que motiva a los vecinos sumarse a la celebración que es una de las más practicadas por los puneños durante el festejo carnestolendo. En ella, los participantes no se miden en los gastos, es que la sienten como una devolución por el favor recibido en haber alcanzado lo deseado. Algunos chayan sus vehículos, como se dijo anteriormente, otros en cambio sus casas, sus negocios y algunas sus nuevos novios, lo cual suma mayor atractivo al Martes de chaya.
Y como la festividad se extiende hasta tarde y muchas veces hasta la noche, es que recién dio lugar para el inicio del corso, que como en las dos jornadas anteriores, convocó gran cantidad de público y no sólo de esta ciudad sino también de las localidades vecinas como ser Barrios, Pumahuasi, Yavi y de la mismísima Villazón, Bolivia, donde también el Martes de chaya es celebrado por los bolivianos, tanto que dejan su trabajo de lado. Y como aquí, también se extiende hasta la noche e inclusive la madrugada.
A lo largo de la avenida Sarmiento, se ubicó el público para observar el paso de su comparsa favorita, mientras los niños se entretenían jugando con nieve artificial, principalmente, otros en cambio con talco y agua. Mientras fueron transcurriendo las horas, comenzó a correr una brisa fresca, lo que obligó a los presentes abrigarse y como conocedores del clima puneño, es que tomaron los recaudos necesarios, más aún considerando que durante toda la jornada, el cielo casi permaneció nublado y con permanentes amenazas de lluvia, cosa que finalmente no sucedió y el cierre del corso, fue un verdadero espectáculo.
La Juventud Belgrano (caporales), Flor de haba (de Sansana), CH B CH, Los Chipas, Unión barreña, Los gardelitos, La auténtica y tradicional morena La Quiaca, la Comparsa Sarmiento, el Club Social, y el Club Juvenilia, entre otras, fueron protagonistas sobre el corsódromo quiaqueño, categorizando de es amanera la festividad carnestolenda que se puede vivenciar en esta ciudad limítrofe, lo cual tiene su influencia, sin embargo, otras instituciones mantienen la tradición y las costumbres heredadas de los ancestros, y que son parte de la identidad propia de los quiaqueños y de los puneños.