El actor mencionó las cualidades y dificultades a las que se enfrentó al interpretar al personaje.
Buenos Aires, 2 febrero (NA) – El actor argentino, Luis Machín, analizó el proceso de construcción de su personaje en la obra “La última sesión de Freud” y describió el trabajo técnico, emocional e investigativo que sostiene su interpretación del creador del psicoanálisis. En exclusiva con la Agencia Noticias Argentinas, el artista explicó cómo abordó la figura de Sigmund Freud desde la libertad actoral, el estudio de materiales disponibles y la experiencia acumulada a lo largo de cientos de funciones.
Machín afirmó que interpretar a un personaje histórico de la relevancia de Freud genera una exigencia particular en el escenario, además, sostuvo que el público llega con una expectativa previa basada en lecturas, estudios, fotos y referencias culturales, y señaló que esa demanda produce “una especie de plus” en la recepción de la obra. El intérprete indicó que muchos estudiantes y profesionales de la psicología le manifestaron después de las funciones que reconocen en escena al Freud que estudiaron, y definió esa reacción como algo “impresionante”.
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El actor explicó que el espectador configura en su mente una imagen del personaje a partir de su propio pasaje y que el teatro logra su mejor efecto cuando esa historia se arma en la cabeza de quien mira. Asimismo, precisó que esa construcción mental del público convive con la libertad creativa del actor, tanto cuando interpreta personajes ficticios como cuando encarna figuras históricas con legado comprobado.
El entrevistado detalló que la obra transcurre en el tramo final de la vida de Freud, cuando el médico tenía 83 años y se encontraba a pocos días de su decisión de morir, a lo que, ese dato biográfico resultó central para su composición y que trabajó para acercarse fisonómicamente al Freud de esa etapa. El artista remarcó que no existe más que una grabación de la voz de Freud y que ese registro evidencia una dificultad en el habla producto de la prótesis que utilizaba tras la reconstrucción del maxilar superior y el paladar. Alli, explicó que incorporó esa información a su trabajo vocal, aunque aclaró que no pudo reproducirla de forma literal porque el teatro exige emisión clara, buena dicción y volumen suficiente para que el público comprenda el texto. El actor sostuvo que trabajó la fisonomía de la boca y la idea de una prótesis suelta para influir en la forma de decir sin perder claridad sonora.
También describió que ese tipo de dentadura modifica los tiempos de emisión y la selección de palabras, y afirmó que tomó esa referencia concreta para sumar verosimilitud al personaje.
Por otro lado, comentó que participó en esta misma obra desde 2012, pero en aquel momento interpretó el otro personaje del texto (C.S. Lewis), el que hoy interpreta Javier Lorenzo, además señaló que conoce profundamente la pieza desde entonces y que, tras más de una década, decidió impulsar su reposición para asumir el rol de Freud. La iniciativa fue propia después de la pandemia y que gestionó el regreso del espectáculo con el mismo equipo creativo. El artista agregó que propuso el cambio de rol al elenco original y que, ante la imposibilidad de repetir el reparto anterior, convocaron a un nuevo compañero para escena.
También describió la evolución de la obra a lo largo del tiempo y afirmó que ninguna función es idéntica a otra, ya que la repetición produce crecimiento, pero atraviesa etapas críticas en las que la dinámica se desarma y luego se reordena. El intérprete advirtió que existe una tentación frecuente de buscar la risa inmediata del público y que ese recurso puede desviar el tono de obras que no son comedias puras hacia un "histrionismo excesivo".
Se supo que la pieza acumula más de dos mil representaciones sumando sus distintas etapas y que la experiencia con el público es diversa y rica, por lo que, definió su objetivo principal como la búsqueda de un impacto emocional directo en el espectador y aseguró que cuida los detalles técnicos para lograr una llegada íntima y sensible.
Asimismo, indicó que se nutrió de lecturas, de las pocas imágenes audiovisuales disponibles de Freud, de intercambios con su propio psicoanalista, y que la terapia le sirve para revisar aspectos de su trabajo ya que valora especialmente el intercambio humano por sobre las fuentes automáticas de información.
En cuanto a la actualidad de la obra, Machin confirmó que las funciones continúan con alta convocatoria y precisó los horarios habituales: domingos a las 18.30 y lunes a las 20. Finalmente, nos dió una primicia acerca del espectáculo que se presentará también en el Teatro Metropolitan durante los domingos de mayo, junio y julio. #AgenciaNA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS