El sismo de 7,4 deja más de dos centenares de muertos
Bogotá - El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, no puede contener las lágrimas al hablar de sus vecinos: su municipio concentra 73 de los 234 muertos que ha dejado hasta ahora el terremoto de este lunes. Un reportero de televisión termina consolándolo en directo. Poco después, vuelve a quebrarse frente a los micrófonos. Las poblaciones afectadas se debaten entre la conmoción y la urgencia de sacar sobrevivientes de entre los escombros. Las primeras 72 horas, el plazo que dan los expertos en rescates antes de que la esperanza se empiece a apagar, no tardarán en llegar.
La larga sacudida, de magnitud 7,4, ha dejado al menos cuatro departamentos del suroccidente de Colombia con decenas de edificios colapsados, miles de viviendas inhabitables y un número de desaparecidos que va cambiando en cada actualización. Tan solo 24 horas después del temblor que llegó a sentirse durante cuatro eternos minutos, las labores de rescate continuaban en las regiones más afectadas con ayuda de maquinaria pesada, rescatistas y militares.
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Pereira, puerta de entrada al Eje Cafetero, uno de los destinos turísticos más buscados de Colombia, vive una extraña normalidad. La mayoría de los comercios de esta ciudad de más de 800.000 habitantes están cerrados, pero el tráfico es intenso a pesar de las restricciones de movilidad. Se oyen ambulancias de vez en cuando. Pocas. Algunos de sus vecinos cocinan en enormes ollas que calientan en fuegos improvisados en la calle.
En una zona que una noche normal daría miedo, este martes decenas de hombres buscaban a Luis Carlos Valera, el barbero, de 60 años y sin familiares cercanos en la ciudad. El local donde trabajaba quedó aplastado bajo los restos de un hotel de mala muerte, de 8.000 pesos o dos euros la noche. Entre sus rescatadores hay bomberos, vecinos y pequeños delincuentes del barrio. "¡Silencio!", gritan. Esperan algún sonido para saber dónde buscarlo. "Luis Carlos, da un golpe si nos oyes", le pide uno de ellos.
El presidente Abelardo de La Espriella en su paso por Pereira en la mañana de este martes, aseguró que se le arrugaba el corazón al ver tantas viviendas y comercios destruidos en el centro de la ciudad. El mandatario anunció la exención de pagos de servicios públicos durante tres meses y subsidios para los que perdieron sus viviendas. El ministro de Hacienda anunciaba, poco después, que el Gobierno decretará un estado de emergencia económica para atender la tragedia.
En Cali, justamente, las autoridades buscan a por lo menos 21 desaparecidos. Allí, como en Pereira, la ciudad entró en una operación de emergencia que movilizó a miles de personas entre miembros de los organismos de socorro y de las fuerzas de seguridad, y ciudadanos. Con casi dos millones de habitantes, sus muertos se acercan al centenar, según los datos más recientes.
Mientras tanto, en el Chocó, el cercano pero empobrecido departamento donde se dio el epicentro del terremoto, la búsqueda avanza más lentamente. Un territorio con dificultades de conexión, mucho más rural y de población dispersa, cuenta por ahora sus víctimas fatales en 13. De la Espriella lo visitó el martes y ha dejado allí al comandante del Ejército para coordinar las labores y servir de enlace entre el Ejecutivo nacional y las autoridades locales.