TRAS LOS NUMEROS DE LA INFLACIÓN
La economía cotidiana de los hogares jujeños volvió a quedar bajo presión. Aunque la inflación mostró una desaceleración tanto a nivel nacional como provincial, los números difundidos por la DIPEC revelan una realidad que continúa siendo crítica: en abril de 2026, una familia tipo necesitó casi 700 mil pesos para no caer en la indigencia y más de 1,5 millones de pesos para mantenerse por encima de la línea de pobreza en Jujuy.
La cifra confirma que el alivio estadístico de una inflación más moderada todavía no se traduce en una mejora concreta del poder adquisitivo. Por el contrario, los ingresos continúan corriendo detrás del costo de vida, especialmente en sectores asalariados informales, jubilados y trabajadores independientes.
También te puede interesar:
LA CANASTA ALIMENTARIA SIGUE MARCANDO UN PISO SOCIAL ALARMANTE
De acuerdo al informe oficial publicado este lunes, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en abril una variación mensual del 1,7%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) aumentó un 2,2%. En términos interanuales, ambas variables se ubicaron por encima del 36%, reflejando que, pese a la desaceleración inflacionaria, el costo de sostener un hogar continúa creciendo a un ritmo muy elevado.
La CBA que mide exclusivamente los alimentos indispensables para cubrir requerimientos nutricionales mínimos alcanzó los $698.401,70 para una familia tipo. Es decir, cualquier hogar con ingresos por debajo de ese monto es considerado indigente porque no logra cubrir siquiera la alimentación esencial.
En paralelo, la CBT, que además incluye transporte, educación, vestimenta, salud y servicios básicos, se ubicó en $1.552.836,82. Ese valor establece el umbral de pobreza para una familia jujeña promedio.
Detrás de los porcentajes aparecen las consecuencias concretas: en apenas un mes, las familias necesitaron más de 30 mil pesos adicionales para sostener el mismo nivel básico de consumo.
DESACELERACION INFLACIONARIA
El dato provincial se conoció luego de que el INDEC difundiera los indicadores nacionales que mostraron una desaceleración en el costo de las canastas básicas. La baja estuvo impulsada principalmente por una menor presión en alimentos, especialmente en carnes, uno de los rubros que más había impactado durante el primer trimestre del año.
Sin embargo, economistas advierten que la desaceleración no implica una reducción de precios, sino simplemente que los aumentos ocurren a un ritmo menor. En otras palabras, el costo de vida sigue subiendo, solo que más lentamente.