Analistas explican el triunfo de Bolsonaro y advierten sobre las dificultades de Lula para el balotaje

El rechazo al PT, la inseguridad, el peso de las redes sociales y la falta de entusiasmo por parte del electorado oficialista aparecen entre las razones del resultado.

Buenos Aires, 5 octubre (NA) -- El rechazo hacia el Partido de los Trabajadores (PT), la preocupación por la inseguridad, el endeudamiento de las familias y el mejor manejo del bolsonarismo en redes sociales aparecen entre las principales explicaciones del triunfo de Flávio Bolsonaro sobre Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva en la primera vuelta presidencial de Brasil, según analistas políticos de ese país.

El analista político Uria Fancelli, desde San Pablo, sostuvo que el resultado constituyó una “sorpresinha” que los institutos de opinión pública no habían logrado anticipar y consideró que esa diferencia alimentará el histórico cuestionamiento del bolsonarismo hacia las encuestas.

“Hay una característica de este voto bolsonarista que algunas veces es hasta un voto un poco con vergüenza. Por eso la gente muchas veces no contesta en las encuestas a quién va a votar”, explicó Fancelli.

Para Fancelli, el resultado no necesariamente significa una adhesión integral a las propuestas del candidato del Partido Liberal, sino que refleja fundamentalmente el desgaste del oficialismo.

“No es que Flávio Bolsonaro ganó por todo lo que defiende. Ganó por el rechazo que existe hoy contra el Partido de los Trabajadores”, señaló, y cuestionó que sectores de la izquierda brasileña “no fueron capaces de hacer una autocrítica” ni de modificar su manera de comunicarse con el electorado.

El analista destacó, además, en diálogo con Radio Rivadavia, una contradicción entre algunos indicadores económicos favorables de Brasil y la percepción cotidiana de los ciudadanos. “Cuando miramos los datos económicos, las cosas van macroeconómicamente bien”, pero “la gente no siente eso en el bolsillo”.

En la misma línea, el analista internacional Claudio Fantini consideró que las encuestas “no se equivocaron tanto como parece”, porque en los últimos relevamientos la diferencia entre los principales candidatos se había ubicado dentro o cerca del margen de error.

Fantini planteó como una de las hipótesis centrales que parte del electorado que decía preferir a Lula finalmente no concurrió a votar, ya fuera por falta de entusiasmo o porque subestimó las posibilidades de Bolsonaro.

“Lula tiene que en el balotaje sí o sí convertir en votante efectivo a ese votante potencial que por falta de entusiasmo o porque le sobraba confianza en el resultado no fue a votar”, afirmó.

El especialista coincidió además en la existencia del denominado “voto vergonha”, equivalente al llamado voto oculto o inconfesable, por el cual algunos electores no revelan a los encuestadores su verdadera preferencia electoral.

Fantini puso especial énfasis en la ventaja del bolsonarismo en el terreno digital. “Las redes cambiaron la realidad de la comunicación política”, sostuvo, y aseguró: “En el lenguaje de las redes le gana por muchos kilómetros el bolsonarismo”.

Otro factor destacado por Fantini fue el crecimiento de las iglesias evangélicas, especialmente pentecostales y neopentecostales, que tienen “una fuerte capacidad de militancia política” y “penetran la retaguardia de Lula”, al disputar directamente el voto de los sectores de menores ingresos.

Finalmente, Fantini coincidió con Fancelli en que el costo de vida y el endeudamiento familiar constituyen uno de los principales problemas del oficialismo, pese a que Brasil mantiene indicadores macroeconómicos relativamente favorables.

Por otra parte, el sociólogo y analista internacional Hernán Vanoli, autor del libro Progresismo, levántate y anda, consideró que el resultado brasileño forma parte de un “hartazgo” social con propuestas progresistas que no logran responder con claridad a algunos problemas muy presentes en la vida cotidiana.

“Hay determinado hartazgo, en general, en las sociedades con un tipo de propuestas progresistas que hay veces que no pueden abordar algunas cuestiones de agenda que están muy presentes en la vida cotidiana de la gente”, sostuvo.

Vanoli mencionó especialmente la seguridad, un terreno en el que, según señaló, las derechas lograron apropiarse del discurso mientras el progresismo suele aparecer “a la defensiva” o con respuestas menos claras.

“Hay una especie de contradicción que las personas perciben y empiezan a bajar sus expectativas con respecto a lo que les puede ofrecer un gobierno progresista”, concluyó.

Agencia NA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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