Tras meses de vacilaciones y pasos en falso, se votará el acuerdo de patentes en Diputados: por qué se había trabado

Las negociaciones, encabezadas por el Ministerio de Desregulación y Cancillería, habían comenzado en febrero pasado. El dictamen del proyecto recién se firmó el 12 de mayo, pero volvió a frenarse. Por qué ahora sí se descongeló su aprobación.

Buenos Aires, 24 agosto (NA) -- Tras meses de un andar errático, con marchas, contramarchas y pasos en falso, finalmente la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) recalará en el recinto de la Cámara de Diputados el próximo miércoles y, de no mediar sorpresas, terminará con media sanción, antes de su vuelta al Senado.

Las negociaciones entre las distintas áreas del Gobierno y actores de la industria argentina y multinacional en pos de la incorporación del país al sistema internacional de patentes habían comenzado inmediatamente después de la firma del Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos con Estados Unidos, hecho ocurrido el 5 de febrero pasado en Washington.

A cambio de ciertas condiciones arancelarias preferenciales para el país, la Casa Rosada se comprometió a trabajar rápidamente en los acuerdos legislativos, y se puso como plazo el 30 de abril pasado.

Tan pronto como se conoció esta decisión, se activó con fuerza el lobby de los laboratorios nacionales, representados por CILFA y Cooperala, cuyos argumentos en favor de la defensa de la industria nacional de medicamentos lograron permear en la discusión y fueron tenidos en cuenta por Cancillería y el Ministerio de Economía.

Las cámaras farmacéuticas nacionales consideraban que el capítulo 2 desprotegía a la industria nacional de medicamentos frente a la competencia de multinacionales, especialmente de origen estadounidense, ya que les facilitaría el patentamiento en el mercado local perjudicando o retrasando la producción de genéricos por parte de los laboratorios nacionales.

Según señalaban, dicha competencia podía encarecer los costos locales del sistema de salud y redundar en barreras críticas para el acceso de la población a los medicamentos.

El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, se oponía inicialmente de forma tajante a modificar el proyecto o a excluir el capítulo 2, que era aquel por el cual el país resignaba el control local pleno sobre los criterios de evaluación técnica y patentamiento. Su argumento técnico era que una modificación en la Cámara de Diputados obligaría a que el texto regresara al Senado -donde obtuvo media sanción en 1998-, lo que ralentizaría y empantanaría el trámite legislativo. La secretaría de Desregulación, a cargo del ex diputado radical Alejandro Cacace, acusaba a los laboratorios nacionales de querer frenar la competencia y defender privilegios.

La flagrante descoordinación entre el Ministerio de Desregulación y otras áreas como Cancillería y Economía frenaron el impulso de la iniciativa.

El conflicto radicaba en cómo balancear la desregulación económica sin desproteger la fabricación local de medicamentos genéricos.

Producto de estos cortocircuitos al interior del Gobierno, las autoridades de la Cámara baja tuvieron que suspender el plenario de comisiones convocado para el 14 de abril, fecha en la que estaba prevista la firma del dictamen de mayoría. En la decisión de Martín Menem de suspender dicho plenario de comisiones también pesó el hecho de que una comitiva de 20 diputados y senadores de distintos partidos -invitados por la ONG Red de Acción Política- iba a estar en la misma fecha en Estados Unidos asistiendo a un evento enfocado en la Inteligencia Artificial en la Universidad de Harvard.

En las semanas siguientes a ese impasse en la Cámara de Diputados siguó la negociación en la Casa Rosada entre el ala dura y el ala más "dialoguista".

Finalmente prevaleció la postura de CILFA y Cooperala, ya que el Gobierno accedió a dejar en reserva el capítulo 2 -al igual que Uruguay, único país hasta ahora en firmar el PCT de esa manera- y modificó el texto.

Primó la necesidad de destrabar el consenso legislativo con bloques aliados (como el PRO y el radicalismo) antes que defender un texto de "máxima" que fracasaría en el recinto. El dictamen de mayoría terminó firmándose recién el 12 de mayo, bastante después del plazo original (30 de abril), y el resultado fue aceptado por resignación por el ala dura de Sturzenegger y Cacace. ¿POR QUÉ VOLVIÓ A FRENARSE Y POR QUÉ AHORA SE DESCONGELÓ SU TRATAMIENTO? Pese a que el texto ya se encuentra listo para ser votado en el recinto desde hace meses, el tratamiento volvió a retrasarse por la demora de Estados Unidos para definir políticas tarifarias en materia de comercio exterior.

Recién el 23 de julio pasado, la administración de Donald Trump fijó para la Argentina un arancel de importación del 10%, la tasa mínima y más baja aplicada a los socios comerciales de la región dentro de su esquema arancelario global.

La Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) estableció un arancel general del 12,5% para la mayoría de los países alcanzados, ubicando a la Argentina en el tramo preferencial del 10%. El Gobierno nacional estaba esperando dicha resolución para poder reimpulsar legislativamente la adhesión al PCT, pero para entonces el Congreso había entrado en el receso invernal.

A comienzos de agosto se produjo la corta visita de la Directora de Asuntos Jurídicos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Loreto Bresky, quien se reunió con funcionarios argentinos para hablar del asunto.

Allí se terminó de encaminar el reflotamiento del tema, y el Gobierno se comprometió a incluir el dictamen en la siguiente sesión de Diputados, es decir, este miércoles.

Una vez conseguida la media sanción, la iniciativa deberá volver al Senado, donde había sido aprobada en 1998, para convalidar allí los cambios (la reserva del Capítulo II) y darle sanción definitiva a la ley.

¿QUÉ ES EL PCT Y QUÉ IMPLICA? El PCT (Patent Cooperation Treaty) es un sistema internacional -al cual ya adhirieron 158 países del mundo- que permite simplificar el registro de patentes a través de un formulario de solicitud unificado.

Se trata de una suerte de mercado común de patentes que presenta oportunidades para investigadores y empresas argentinas para acceder más fácilmente a otros países y comercializar sus desarrollos y productos.

Sin embargo, también contrae riesgos insoslayables, porque la adhesión argentina al tratado de cooperación internacional también permitirá que multinacionales extranjeras puedan patentar con mayor facilidad y de esa manera perjudicar a la competencia local, encareciendo los costos para el sistema de salud.

El patentamiento de medicamentos estadounidenses podría perjudicar o retrasar la producción de genéricos de laboratorios nacionales, que comercializan drogas a valores considerablemente más bajos.

Esa situación podría eventualmente trasladar parte de esos costos al sistema de salud y encarecer el acceso a medicamentos para la población en general.

Finalmente, el Gobierno resolvió dejar en reserva el capítulo II del tratado, de manera tal que Argentina adherirá al sistema internacional de patentes, pero mantendrá el control local sobre ciertos instrumentos de evaluación técnica y patentamiento de medicamentos.

Agencia NA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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