Las de corto plazo llegaron a rozar el 40 por ciento, el doble de la inflación.
Buenos Aires, 19 agosto (NA) -- La disparada de las tasas de interés acentuó las presiones sobre los mercados. En el arranque de la semana financiera, llegaron a rozar el 40%, el doble de la tasa de inflación.
Las tasas cortas llegaron a tocar el 38% y este miércoles operan cerca del 29%. A su vez, la TAMAR el viernes marcó un nuevo máximo desde el 8 de abril. Expertos sostienen que la liquidez sigue siendo acotada pero operadores de la city advirtieron que el Banco Central (BCRA) salió a ofrecer pases activos para amortiguar los ascensos. La curva de Lecaps comenzó a cotizar por encima del 2,2% mensual mientras que el plazo fijo se ubicó en el 2,1%. Por su parte, la cantidad de pesos que absorbe el BCRA en las ruedas REPO sigue en mínimos, en torno a $1 billón. En este contexto, el mercado está a la expectativa de la estrategia a la cual recurrirá el Tesoro en la licitación de la próxima semana.
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El martes la tasa de pases entre bancos subió 80 puntos y alcanzó el 25,9% anual, un máximo desde el 25 de febrero. La suba de tasas marca que el Gobierno prefiere ponerle un techo al dólar antes que a la tasa de interés.
Esta corrección se produce en un contexto delicado para la economía real.
El crédito se frenó prácticamente por completo y la actividad económica también muestra señales claras de estancamiento. Por eso, la suba de tasas no llega en un momento de exceso de demanda que haya que enfriar, sino sobre una economía que ya viene mostrando debilidad.
Puede servir equilibrar el mercado de pesos y evitar una presión mayor sobre el dólar, pero tiene un costo. Encarece el financiamiento, dificultan la recuperación del crédito y agregan presión sobre empresas y familias.
El desafío hacia adelante es encontrar un nuevo equilibrio entre tasas, liquidez y tipo de cambio. Una política de tasas excesivamente altas es incompatible con una recuperación sostenida de la economía. El actual contexto y según han informado diferentes analistas y encuestadoras, las tasas de interés y la toma de deuda han puesto en una morosidad elevada a un gran grupo de personas.
Desde Criteria, analizaron esta situación, al señalar que "la expansión de las billeteras digitales hizo que acceder a un préstamo sea cada vez más sencillo".
"Millones de personas que antes tenían un acceso limitado al sistema financiero hoy pueden obtener financiamiento en pocos minutos desde el celular. El problema aparece cuando la facilidad de acceso se combina con una escasa comprensión del costo financiero. El crédito no es necesariamente malo y puede ser una herramienta útil para atravesar una necesidad puntual, financiar una compra o incluso ordenar pasivos. El problema surge cuando se utiliza para financiar gastos recurrentes o para cancelar otra deuda. En ese caso, la deuda deja de ser una herramienta financiera y comienza a convertirse en una forma de financiar un nivel de consumo que los ingresos corrientes no permiten sostener", explicaron.
La primera recomendación es no mirar solamente la cuota ni la tasa nominal anunciada. Antes de tomar un crédito es fundamental conocer el Costo Financiero Total, que incorpora intereses, comisiones, seguros y otros cargos, y permite comparar alternativas de manera homogénea. También es importante entender la diferencia entre una tasa mensual y una tasa anual efectiva. Una tasa de 10% mensual, por ejemplo, no equivale a 120% anual, sino que implica un costo considerablemente mayor cuando se incorpora el efecto de la capitalización. Por eso, la pregunta que debería hacerse una persona antes de aceptar un préstamo no es solamente cuánto tengo que pagar por mes, sino cuánto voy a devolver en total por cada peso que estoy tomando prestado. La facilidad con la que hoy se puede obtener un crédito puede hacer que esta diferencia pase inadvertida.
La segunda recomendación es establecer un límite de endeudamiento antes de solicitar el crédito. Una forma sencilla de hacerlo es calcular qué porcentaje del ingreso mensual ya está comprometido con cuotas y obligaciones financieras y evaluar cuánto margen queda disponible para asumir una nueva deuda. Pero incluso más importante que el porcentaje es identificar para qué se está tomando el crédito. No es lo mismo financiar una compra puntual que utilizar préstamos todos los meses para cubrir gastos habituales. Si todos los meses es necesario recurrir a un nuevo préstamo, utilizar el descubierto o refinanciar el saldo de la tarjeta para llegar a fin de mes, el problema ya no está en la tasa de interés de una deuda determinada. El problema es que el nivel de gasto está por encima del ingreso disponible. En ese escenario, un nuevo crédito puede postergar el problema, pero difícilmente pueda resolverlo.
Por último, antes de endeudarse conviene incorporar tres hábitos muy simples. Comparar distintas alternativas y hacerlo siempre mirando el costo total del financiamiento. Esperar antes de aceptar un préstamo ofrecido de manera instantánea cuando no existe una verdadera urgencia. Y ordenar todas las deudas existentes en un único lugar, identificando saldo, tasa, cuota y vencimiento. Cuando ya existen varios préstamos, puede ser conveniente evaluar una alternativa de menor costo que permita consolidar las obligaciones y evitar la acumulación de pequeños créditos. El objetivo no debería ser evitar el crédito, sino utilizarlo como una herramienta y no como una extensión del ingreso. En un contexto en el que acceder al financiamiento es cada vez más sencillo, aprender a decir que no necesito este crédito puede ser tan importante como conseguir una tasa más baja. Agencia NA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS