La Pampa admite falta de especialistas en plena emergencia de salud mental

La Provincia invertirá $12.000 millones, incorporará 30 profesionales y casi duplicará las camas luego de declarar la crisis por dos años.

Buenos Aires, 7 agosto (NA) - El gobierno de Sergio Ziliotto puso en marcha una emergencia de salud mental por dos años y reconoció que deberá recurrir a profesionales de otras provincias ante la escasez de psiquiatras, ampliar casi al doble la capacidad de internación y crear nuevos dispositivos para responder al aumento de la demanda.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el plan prevé una inversión cercana a los $12.000 millones, la incorporación de 30 profesionales a la planta permanente, obras en los hospitales Lucio Molas y René Favaloro, cinco Centros de Día y refuerzos en Santa Rosa, General Pico, General Acha, Victorica, Guatraché y 25 de Mayo.

La iniciativa implementa la Ley 3642, aprobada por unanimidad, y fue presentada por la Provincia como una estrategia para fortalecer la red sanitaria. Pero la magnitud del refuerzo también deja expuesto el diagnóstico que el discurso oficial intenta suavizar: el sistema ordinario no cuenta hoy con suficientes camas, especialistas ni cobertura territorial para absorber la demanda.

El subsecretario de Salud Mental y Adicciones, Martín Malgá, admitió que la psiquiatría es una especialidad con muy pocos profesionales y explicó que la telemedicina será utilizada para incorporar equipos de otras jurisdicciones.

La solución puede ampliar la atención, aunque también confirma que La Pampa no dispone actualmente de los recursos humanos necesarios para cubrir por sí sola una emergencia que el propio Estado declaró por dos años.

La Provincia anunció que pasará a tener casi el doble de camas, pero no informó públicamente durante la presentación cuál es la capacidad inicial, cuántas personas esperan atención, cuánto demora un turno, qué localidades carecen de especialistas ni qué porcentaje del presupuesto será destinado a infraestructura, salarios, medicamentos y dispositivos comunitarios.

Sin esos datos, el anuncio corre el riesgo de convertirse en una promesa difícil de medir. Una emergencia no puede administrarse como una consigna política ni como un permiso para acelerar gastos sin controles.

Ziliotto debe publicar una línea de base, metas trimestrales, plazos de obra, concursos para cubrir cargos, distribución de profesionales y criterios de derivación.

El gobierno también tendrá que explicar cómo garantizará atención presencial en localidades alejadas. La telemedicina puede ser una herramienta complementaria, pero no reemplaza guardias, equipos interdisciplinarios, seguimiento clínico ni capacidad de respuesta ante episodios agudos. Tampoco resuelve por sí sola la falta de especialistas que la gestión reconoce.

La aprobación legislativa muestra que la emergencia no es una denuncia partidaria, sino un problema admitido por el sistema político pampeano. La inversión anunciada representa una reacción necesaria, pero no borra la insuficiencia que obligó a declarar la crisis.

Durante los próximos dos años, el resultado no deberá medirse por actos, anuncios o millones presupuestados, sino por camas efectivamente habilitadas, profesionales incorporados, reducción de demoras y atención disponible fuera de los grandes centros urbanos.

La emergencia ya fue reconocida; ahora Ziliotto deberá demostrar que el Estado puede salir de ella.

Agencia NA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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