El papa estadounidense-peruano universaliza y actualiza la justicia social. Se debe escuchar y aplicar su magisterio.
Buenos Aires, 12 julio -- La justicia social del siglo XXI debe desterrar el descarte laboral. La economía de los excluidos debe ser incluida: tener una sola economía, una sola clase, los que trabajan.
Para lograrlo debemos ir a la economía conversada y eso lo lograremos uniendo dos sectores de la economía.
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Los sindicatos abrazando al descartado de cada una de sus actividades: los excluidos sin derechos laborales, y los empresarios de cada rama de la economía.
Así volveremos a la producción nacional, incluyendo a todos los trabajadores, rama por rama de la economía.
EMPRESARIOS DE DIOS Si Dios y el Papa León XIV quieren se consagrará en santo el empresario Enrique Shaw.
Él fue director general de la cristalería Rigolleau, donde se empleaban 4 mil trabajadores.
Desde la empresa de capitales norteamericanos Shaw promovió e impulsó al trabajador inspirándose en la Doctrina Social de la Iglesia y por ello en 1952 fundó la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).
Será con los discípulos de este futuro santo que resucitará el empresariado argentino. Debe morir el especulador foráneo, para renacer en el ejemplo de la iglesia, que es Enrique Shaw, que miraba a los trabajadores no como explotados, sino como hermanos.
Es urgente la distribución justicialista de la ganancia; que los patrones combatan en su corazón la avaricia, y los sindicatos hagan justicia juntos (ese es el origen de la palabra), por los trabajadores descartados del sistema formal laboral.
Las periferias de los centros urbanos claman. En los barrios populares, donde hoy sobreviven 5 millones de personas distribuidas en más de 6 mil barrios, debe renacer ese trabajo con posibilidades de pagar el transporte, poder pagar su ropa, poder pagar su comida, poder pagar sus vacaciones, poder sacar un crédito para pagar un terreno y construir su casa o su pyme.
Jesús murió, pero sigue el cristianismo. Perón murió, pero sigue el justicialismo. Esto lo reflexionó un compañero cuando rezábamos el Rosario en Plaza de Mayo, para la conversión de Milei y su gobierno.
TRABAJADORES PEREGRINOS La primera peregrinación de trabajadores a los pies de nuestra Virgen gaucha fue organizada por el mejor alumno de la encíclica “Rerum Novarum”.
El padre Federico Grote, que fundó "los Círculos Católicos de Obreros", impulsó a fines de 1890 y principios de 1900 ir a la Basílica de Luján y luego volver a Capital, a la Casa Rosada, con esos trabajadores peregrinos a presentar petitorios por el descanso dominical, para que las mujeres cobren el sueldo y los niños no trabajen.
Esa justicia social, aún hoy vigente pero que los libertarios quieren borrar, la pastoreaban los hombres de Dios junto a los trabajadores. Así logramos que el domingo sea para la misa y la familia. Por qué se peleó, con la oración y la movilización, en conjunto.
Luego vendría el adoctrinador de Juan Domingo Perón. Esto no lo digo yo, lo dijo el Papa Francisco en un reportaje.
Monseñor De Carlo, el primer obispo del Chaco, fue quien concretó la doctrina social de la Iglesia, que, gracias a la confluencia con Evita y Perón, transformó la provincia donde el justicialismo llegó al 80 por ciento de los votos, porque se había confluido en cooperativas de trabajo y en donación de tierras de la iglesia al Estado para construir viviendas.
Hasta realizaron el censo para confeccionar los padrones electorales y organizar la primera elección nacional en Chaco.
El justicialismo es la bajada política de la encíclica "Rerum Novarum" de León XIII, que enfrentó al marxismo y al liberalismo y que hoy tiene su continuidad con Roberto Prevost, que se hizo llamar León XIV, el primer pontífice norteamericano nacionalizado peruano, autor de la encíclica Magnifica Humanitas, para discernir la vida en tiempos de IA.
Estudiemos y llevemos este documento a todos para luego aplicarlo en la cruda y esperanzadora realidad argentina.
Agencia NA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS