La clasificación de Cabo Verde a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 reavivó una identidad centenaria en Dock Sud, Ensenada y otros puntos del país, donde descendientes de inmigrantes africanos viven con orgullo el cruce ante Argentina.
Buenos Aires, 27 junio (NA) -- La histórica clasificación de Cabo Verde a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará a la Selección argentina, no solo sorprendió al mundo del fútbol: también despertó una emoción profunda en una comunidad poco conocida pero de fuerte arraigo en el país.
En Dock Sud, Ensenada, Berisso, Mar del Plata, Bahía Blanca y otros puntos ligados históricamente a los puertos, miles de argentinos con raíces caboverdianas viven una previa muy particular: alentar al pequeño archipiélago africano de sus padres, abuelos o bisabuelos, pero frente al país en el que nacieron, crecieron y construyeron su vida.
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Cabo Verde, país de poco más de medio millón de habitantes, será rival de la Argentina el viernes 3 de julio, en Miami, después de terminar segundo en el Grupo H con tres empates: 0-0 ante España, 2-2 frente a Uruguay y 0-0 contra Arabia Saudita.
La noticia tuvo un impacto especial en la comunidad caboverdiana en Argentina, que ya venía reuniéndose para ver los partidos de los Tiburones Azules en sedes históricas como la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud y la Asociación Cultural y Deportiva Caboverdeana de Ensenada.
En Dock Sud, más de un centenar de personas se reunieron para el debut mundialista ante España, con camisetas, banderas, música del archipiélago y cánticos futboleros adaptados a la identidad caboverdiana.
La escena se repitió en Ensenada y otros puntos de la colectividad, donde el Mundial se convirtió en una excusa para reencontrarse con la historia familiar, la comida típica, la música, el idioma criollo y una memoria migratoria que tiene más de un siglo en Argentina.
La presencia caboverdiana en el país comenzó a fines del siglo XIX, aunque tomó mayor fuerza desde la década de 1920 y tuvo nuevos impulsos entre 1927 y 1933 y después de la Segunda Guerra Mundial.
Los inmigrantes llegaron en su mayoría con documentación portuguesa, porque Cabo Verde fue colonia de Portugal hasta su independencia, declarada el 5 de julio de 1975.
A diferencia de otros procesos vinculados a la diáspora africana en América, la llegada de caboverdianos a la Argentina fue una migración voluntaria, empujada por la pobreza, las sequías, la falta de trabajo y las duras condiciones del archipiélago bajo dominio colonial.
Muchos encontraron en Argentina una posibilidad de trabajo en actividades ligadas al mar, justamente por una tradición histórica de navegación, pesca y vida portuaria.
Por eso se instalaron principalmente cerca de los puertos: Dock Sud, La Boca, Ensenada, Berisso, Mar del Plata, Bahía Blanca, Rosario y San Nicolás aparecen entre los destinos más mencionados.
Durante décadas, buena parte de los caboverdianos trabajó en la Marina Mercante, la Marina de Guerra, la Flota Fluvial Argentina, YPF, los astilleros y ELMA, como marineros, maquinistas, carpinteros, mecánicos, electricistas y trabajadores embarcados.
Esa matriz portuaria explica por qué las instituciones de la comunidad crecieron cerca del agua y de los polos industriales.
La Asociación Cultural y Deportiva Caboverdeana de Ensenada fue fundada en 1927 y es considerada una de las entidades más antiguas de la diáspora caboverdiana en el mundo.
La Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud nació en 1932, inicialmente con una función de ayuda mutua para acompañar a los inmigrantes recién llegados, asistir en situaciones de enfermedad, muerte o falta de trabajo, y sostener redes de solidaridad.
Con el paso del tiempo, esas instituciones pasaron a cumplir un rol cultural, deportivo, social y político: conservar la memoria de las islas, transmitir el criollo caboverdiano, celebrar la independencia, organizar encuentros, cocinar platos tradicionales como la cachupa y sostener una identidad africana dentro de la Argentina.
Hoy, muchos descendientes ya son argentinos de tercera, cuarta o quinta generación, con profesiones y trabajos muy diversos, lejos de aquella concentración casi exclusiva en el mundo marítimo.
Hay abogados, docentes, artistas, trabajadores portuarios, empleados, comerciantes, estudiantes, cuidadores, jubilados y referentes culturales que mantienen el vínculo con Cabo Verde desde la pertenencia familiar y comunitaria.
La campaña mundialista de la selección caboverdiana llegó como una especie de revancha simbólica.
Para muchos descendientes, ver a Cabo Verde en una Copa del Mundo representa la posibilidad de que el país de sus ancestros deje de ser una referencia desconocida o confundida y pase a ocupar un lugar concreto en la conversación pública.
El ex futbolista Adriano Custodio Mendes es una de las figuras más importantes de ese vínculo entre Cabo Verde y Argentina.
Nacido en Praia, capital caboverdiana, llegó al país de joven y quedó en la historia como el primer africano en jugar oficialmente en el fútbol argentino.
Custodio Mendes pasó por Estudiantes de La Plata, donde fue dirigido por Carlos Salvador Bilardo y fue campeón en 1983, además de vestir camisetas como las de Temperley, Colón, San Martín de Tucumán y Chacarita, entre otros clubes.
En plena euforia por el Mundial, el ex mediocampista resumió el impacto de la campaña con una frase que sintetiza el sentimiento de la diáspora: “Cabo Verde ya ganó”.
Para Mendes, el mérito no está solo en los resultados, sino en haber conseguido que el mundo hable de un país que durante mucho tiempo fue invisible para la mayoría.
El cruce ante Argentina lo atraviesa de manera especial: Cabo Verde es su país de nacimiento y Argentina, su país de adopción.
No es el único nombre destacado con raíces caboverdianas en la historia argentina.
Entre las personalidades citadas por recopilaciones de la comunidad aparecen el actor Diego Alonso Gómez, recordado como “El Pollo” en la serie Okupas y también por sus trabajos en Tumberos, Disputas, La Liga y Cárceles.
También se menciona al actor Luis Medina Castro, de extensa trayectoria en cine y televisión, al cantor y compositor Juan Carlos Cobos, y al ex futbolista José Manuel Ramos Delgado, mundialista con la Selección argentina en 1958 y 1962, además de jugador de River y del Santos de Pelé.
El presente futbolístico de Cabo Verde también se explica por su enorme diáspora.
La selección que jugará ante Argentina está integrada por futbolistas nacidos o formados en distintos países europeos, especialmente Portugal, Países Bajos y Francia, pero con raíces familiares caboverdianas.
Esa búsqueda de identidad en la diáspora tiene un espejo directo en Argentina, donde muchos descendientes crecieron escuchando historias de las islas, pero también cantando canciones de cancha, tomando mate y siguiendo a la Selección argentina.
Por eso la previa del partido del viernes tiene un tono ambiguo y emotivo.
En Dock Sud y Ensenada hay orgullo por Cabo Verde, emoción por ver a los Tiburones Azules frente a Lionel Messi y, al mismo tiempo, una vida entera marcada por la pertenencia argentina.
El duelo no se vive como una contradicción, sino como una celebración de doble raíz.
Para una comunidad que durante décadas debió explicar dónde quedaba Cabo Verde, qué idioma se hablaba y por qué había una presencia africana tan fuerte en la Argentina portuaria, el Mundial abrió una ventana inesperada.
La selección de un país pequeño, insular y marcado por la emigración se convirtió en protagonista global y puso bajo los reflectores a una colectividad que forma parte de la historia argentina desde hace más de cien años.
En la previa del cruce ante la Albiceleste, la comunidad caboverdiana en Argentina vive algo más grande que un partido: vive el reconocimiento público de una historia familiar, obrera, africana, portuaria y profundamente argentina.
Agencia NA.
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS