En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el diputado Eduardo Falcone explicó el impacto del Súper RIGI, la importancia de las modificaciones y su pelea con Germán Martínez.
Buenos Aires, 18 junio (NA) -- El dictamen del proyecto de Súper RIGI que el Gobierno nacional envió al Congreso no se avaló a libro cerrado en la Cámara de Diputados sino que recibió dos cambios significativos con el sello del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), un bloque habitualmente alineado al oficialismo pero con agenda propia en temas puntuales.
El diputado nacional Eduardo Falcone es quien acercó las propuestas de modificaciones que mejoraron la iniciativa: la cláusula de "Compre Nacional" para destinar al menos un 20% de la inversión en proveedores locales para los proyectos alcanzados por el régimen y los incentivos de doble cómputo a la inversión en investigación y desarrollo (I+D).
También te puede interesar:
Fue justamente este legislador del MID el único orador del debate en el plenario de comisiones que tomó la palabra para defender el Súper RIGI: la voz de los libertarios brilló por su ausencia y la reunión fue prácticamente un coro de cuestionamientos opositores al proyecto.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Falcone invocó su militancia "desarrollista" para defender el nuevo Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, que en este caso operará para proyectos superiores a los 1.000 millones de dólares en inversiones.
"Yo soy muy defensor del RIGI, porque es una herramienta desarrollista, algo raro en un gobierno liberal, porque incentiva las inversiones en determinados sectores de la economía que yo considero que son estratégicos", explicó. Sin embargo, el economista advirtió que "la lentitud" del Gobierno para la aprobación de proyectos que ingresaron al primer RIGI atenta contra la eficiencia de este tipo de leyes. Según detalló, el RIGI original mantiene cerca del 40% de los proyectos presentados sin aprobación. "Lo que critico del RIGI es que el gobierno va lento en el ritmo de aprobaciones, y entonces las inversiones se van demorando", alertó Falcone. A diferencia del régimen inicial -acotado a actividades extractivistas y de infraestrutura-, el "Súper RIGI" apunta a cualquier industria de matriz tecnológica que no exista actualmente en Argentina. La magnitud del piso de inversión (USD 1.000 millones) obliga al país a competir de forma agresiva en el escenario internacional, lo que para Falcone justifica el Súper RIGI.
"Nosotros tenemos que salir a competir con otros países para atraer esa inversión acá y le tenemos que dar condiciones que sean competitivas", argumentó, trazando paralelismos con naciones de baja presión fiscal o amplia seguridad jurídica como Irlanda, Turquía o Singapur. Para contrarrestar las ventajas que tienen otros países, el proyecto ofrece un horizonte de estabilidad jurídica, aduanera, fiscal y cambiaria por 30 años y exenciones impositivas varias. Mientras que la tasa general del Impuesto a las Ganancias es del 35% y el RIGI tradicional la fijó en 25%, el "Súper RIGI" plantea un piso del 15%.
En otro orden, Falcone cuestionó duramente el discurso de los sectores de izquierda y del peronismo que acusan al régimen de permitir que las multinacionales "vengan, inviertan y no dejen nada en Argentina".
Justamente para acallar ese tipo de críticas, el MID propuso incorporar cláusulas para el desarrollo de proveedores locales, "siempre y cuando puedan satisfacer los requisitos de calidad y precio".
El diputado aclaró que si se requieren bienes hiper específicos -como maquinaria minera de alta seguridad o explosivos especiales- que no se fabrican en el país, se avalará la importación, pero el porcentaje mínimo local debe integrarse obligatoriamente en otros rubros del proyecto.
En segundo lugar, ante la negativa oficial de condicionar directamente la rebaja de la alícuota del impuesto a las Ganancias al gasto en I+D, se consensuó entre el MID y el oficialismo un mecanismo de incentivo indirecto: las firmas que inviertan en investigación y desarrollo (I+D) o en el sistema de becas locales (como las becas Manuel Belgrano) para promover la transferencia tecnológica, podrán computar esos desembolsos al doble de su valor real para alcanzar el mínimo exigido por la ley. FUERTE CRUCE CON GERMÁN MARTÍNEZ Durante el plenario de comisiones, el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, fustigó públicamente a Falcone acusando a su espacio de acompañar el dictamen oficialista a cambio de "dos pavaditas".
El santafesino kirchnerista le habló directamente a Falcone al señalar que el Súper RIGI es una iniciativa que si hubiera que definir ideológicamente habría que ubicarla "a la derecha de (Arturo) Frondizi", el ex presidente desarrollista.
También tildó de "infantil" el argumento de que las exenciones fiscales están justificadas porque de todos modos se orientan a proyectos que no existen en la Argentina, y que cualquier nuevo proyecto de gran escala va a tener impacto en términos de recaudación.
"Él dice que es infantil porque no puede explicar algo que es verificable", contestó Falcone en diálogo con Noticias Argentinas.
El diputado desarrollista justificó la necesidad de otorgar amplios beneficios fiscales y previsibilidad jurídica al señalar el actual escenario de inestabilidad económica. "Nadie invierte miles de millones de dólares en actividades a largo plazo cuando le metiste cepo a los capitales, tenés 50 tipos de cambio, no sabés a qué tasa te van a liquidar las exportaciones o si un burócrata te autoriza a importar insumos clave que te pueden parar la producción por meses", retrucó. En esa línea, Falcone recordó críticamente la polémica Resolución 125 del año 2008, señalando que si "un burócrata te mete una medida que le cambia los impuestos al principal sector exportador, nos pone al borde de la guerra civil".
Al defender el RIGI, el diputado del MID trazó un paralelismo directo entre las críticas actuales y las que recibió Frondizi a fines de la década de 1950, cuando convocó al capital privado para alcanzar el autoabastecimiento petrolero en un contexto donde el país importaba el 60% del consumo. Según el legislador, a Frondizi lo atacaron los mismos "antidesarrollistas" de hoy: "la izquierda, los liberales y los peronistas". Sin embargo, aclaró que el rechazo del peronismo de aquel entonces no fue por una cuestión ideológica, sino por "miedo a que Frondizi industrializara el país y sustituyera el liderazgo de Perón".
Para reforzar su argumento, Falcone recordó que el propio Juan Domingo Perón había firmado un contrato con la compañía estadounidense California Oil meses antes de su derrocamiento en 1955, impulsado por la misma urgencia que luego tuvo Frondizi: "El Estado no tenía guita".
"Muchos de los peronistas votaron la Ley de GNL en 2023, que era prácticamente igual al RIGI y también por 30 años", sentenció. AgenciaNA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS