Entre 2019 y 2021, la polaca atravesó una profunda depresión que la llevó a detener completamente su carrera durante varios meses.
Buenos Aires, 4 junio (NA) -- La polaca Maja Chwalinska, número 114 del ranking mundial y surgida de la clasificación, protagoniza la gran historia de Roland Garros al alcanzar la final del Grand Slam parisino tras derrotar a la rusa Diana Shnaider por 7-6 (7-4) y 6-4 en dos horas y diez minutos.
El sábado buscará el título frente a la rusa Mirra Andreeva, que venció a la ucraniana Marta Kostyuk por 6-1 y 6-3.
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Con apenas su tercer cuadro principal de Grand Slam, Chwalinska logró una hazaña inédita para su carrera. En la Era Abierta, solamente Emma Raducanu había alcanzado una final de un major después de superar la qualy, cuando conquistó el US Open de 2021.
La polaca también igualó una de las marcas más recordadas de los últimos años en París, al convertirse en una de las pocas jugadoras provenientes de la clasificación capaces de llegar hasta la definición, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Nacida en Dąbrowa Górnicza, cerca de Katowice, la tenista de 24 años apenas registraba como mejores antecedentes una segunda ronda en Wimbledon 2022, una eliminación en el debut del Abierto de Australia 2025 y unos cuartos de final en el WTA 250 de Cluj-Napoca disputado en febrero de este año.
Gracias a su campaña en París, tiene asegurado el ingreso al Top 100 y las proyecciones la ubican cerca del puesto 30 del ranking que se publicará el próximo lunes.
Detrás de este éxito hay una historia de superación, cuando entre 2019 y 2021 atravesó una profunda depresión que la llevó a detener completamente su carrera durante varios meses.
“Lo que más me gustaba se convirtió de repente en una fuente de sufrimiento. Asociaba el tenis con presión, estrés y lágrimas”, reconoció tiempo atrás.
Tras regresar a la casa de sus padres en Polonia, inició un proceso de recuperación que cambió su relación con el deporte: “Ya no soy tan exigente conmigo misma. Antes, cuando pegaba una mala derecha, me repetía que era malísima. Ya no me flagelo”, explicó.
El punto de quiebre llegó cuando comprendió que su valor personal no dependía de los resultados: “Los resultados ya no me definen”, aseguró.
Chwalinska retomó la competencia en octubre de 2021 dentro del circuito ITF y comenzó una reconstrucción que hoy encuentra su punto más alto.
Compañera generacional de Iga Świątek, a quien conoce desde los diez años y considera una fuente de inspiración, la polaca también destaca por un estilo de juego poco convencional, basado en dejadas, globos y slices que rompen el ritmo de sus rivales.
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FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS