El Rojo volvió a perder y el entrenador sentenciará su futuro en el club en el clásico ante Racing dentro de dos semanas.
Buenos Aires, 22 marzo (NA) – El entrenador de Independiente, Gustavo Quinteros afrontará el clásico de Avellaneda ante Racing, el próximo fin de semana del 5 de abril, como el partido que sentenciará su futuro en el club, positiva o negativamente.
El “Rojo” perdió 2-1 con Talleres de Córdoba este sábado en el estadio Libertadores de América - Ricardo Enrique Bochini, en un ambiente muy caldeado en el cual el hincha no perdonó a nadie, ni a los dirigentes, ni al cuerpo técnico ni a los jugadores.
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El socio volvió a mostrar su hartazgo con la situación futbolística, en la cual el entrenador quedó en la cuerda floja, e institucional del club en un año que tendrá elecciones en diciembre y en el cual se empieza a sentir el ambiente político en las inmediaciones del estadio, con agrupaciones ya haciendo campaña y un oficialismo partido que tiene el boleto picado y empieza a buscar cómo acomodarse en otros movimientos para los comicios.
El que también pareciera tener el boleto picado es Quinteros, al menos por el plantel que juega y actúa pareciendo que quieren hacerle perder el puesto al ex director técnico de Vélez. Un equipo referenciado por líderes que siguen sumando fracasos en este club y están cerca de llevarse puesto al quinto entrenador en cuatro años, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.
Podrá llegar cualquier técnico de renombre a Independiente pero, mientras esté este grupo de jugadores, el "Rojo" seguirá divagando por la mitad de tabla del fútbol argentino y regalando su prestigio.
Además de la bronca y los silbidos al plantel, la noche del sábado en Avellaneda fue el escenario de la ruptura de la relación entre el arquero Rodrigo Rey, uno de los líderes de este grupo de jugadores, y el hincha que le soltó la mano y empezó a silbarlo y abuchearlo cada vez que tocaba la pelota, mucho más aún después de equivocarse groseramente en el primer gol de Talleres, saliendo a cazar mariposas en un tiro de esquina que Augusto Schott anticipó y cabeceó.
Independiente estaba haciendo un partido aceptable y la reafirmación de esto fue el gol del paraguayo Gabriel Ávalos, el único que cumple fecha tras fecha. Pero, para el equipo y para cualquier conjunto de jugadores, es altamente desmotivador que cada pelota que vaya al arco sea gol y esa inseguridad genera el arquero, que ya cumplió un ciclo en el “Rojo”, al igual que los otros líderes Iván Marcone y Federico Mancuello, dos futbolistas cerca del retiro que tienen los sueldos más altos del plantel y solo le dieron disgustos al hincha.
Asimismo, la dirigencia debería darle explicaciones al socio de la contratación de un jugador como Milton Valenzuela, que tiene un nivel digno de la Primera B Metropolitana. Un defensor que no puede darle la pelota al pie del compañero estando a centímetros de distancia y, si llega a dar un pase, se lo da apuntando arriba de las rodillas.
Retrocede de manera amateur, no es capaz de atacar al rival en defensa para quitarle la pelota, no sabe rematar de larga distancia, pierde las marcas fácilmente y le ganan la espalda a, quizás, uno de los peores laterales izquierdos que tuvo Independiente.
En este contexto, con el partido ante Atenas de Río Cuarto por Copa Argentina de por medio, Quinteros se jugará su futuro en Independiente en el clásico ante el embalado Racing, que viene de ganar 5 de los últimos 8 partidos, en condición de local.
El entrenador tampoco queda exento de este magro presente, ya que, ante esta inocencia de los jugadores y su mal funcionamiento, entró en un cúmulo de decisiones erróneas dentro y fuera de la cancha, fallando en los cambios y en los planteamientos.
En medio de otra de las infinitas tormentas que vive Independiente en este bucle constante desde el 2000, el “Rojo”, como institución, debe apuntar a atravesar el año como una transición hasta diciembre, mes en el que serán las elecciones. Allí, los socios tendrán la oportunidad de votar y quitar a los dirigentes que están atornillados en la sede de Avenida Mitre, en Avellaneda, hace dos décadas.
#AgenciaNA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS