El periodista Joaquín Sánchez Mariño reportó desde el Kurdistán iraquí cómo la escalada de violencia reconfigura el mapa geopolítico.
Buenos Aires, 14 marzo (NA) – En el norte de Irak, cerca de la frontera con Irán, el cielo se ha llenado de drones. No es una metáfora: los ataques, intentos de bombardeo y operaciones militares se repiten casi a diario en el Kurdistán iraquí, una región autónoma que hoy se convirtió en una pieza clave del nuevo tablero de conflicto en Medio Oriente. Desde allí reporta el periodista Joaquín Sánchez Mariño, quien recorre la zona mientras se multiplican los ataques contra intereses estadounidenses y crece la tensión entre potencias regionales.
“Todos los días pasa algo: drones, bombardeos, intentos de ataque”, describió el cronista por Radio Rivadavia desde una ruta que conecta Erbil con Duhok, en pleno Kurdistán.
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Uno de los episodios recientes fue un intento de ataque contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad. La ofensiva fue interceptada por sistemas antiaéreos, pero refleja el clima de tensión permanente que se vive en la región.
Lo que ocurre en Irak forma parte de una guerra indirecta entre Estados Unidos e Irán. En lugar de enfrentarse de forma directa, ambos países utilizan milicias aliadas y operaciones a distancia.
Los ataques suelen ser ejecutados por grupos proiraníes que operan en Irak o mediante drones lanzados desde territorio iraní. El resultado es un conflicto constante pero fragmentado, donde las agresiones ocurren sin que se declare formalmente una guerra.
¿PUEDE HABER UNA INVASIÓN? En los primeros días del conflicto comenzó a circular una hipótesis inquietante: una posible incursión terrestre hacia Irán desde territorio kurdo. La idea era que fuerzas kurdas iraníes, apoyadas por Washington, avanzaran a través de las montañas que separan ambos países. Sin embargo, esa posibilidad parece haberse enfriado.
Según Sánchez Mariño, no se ven grandes movimientos militares ni columnas de tropas en las rutas que indiquen una operación de ese tipo. Una invasión sería extremadamente compleja: Irán es un país enorme, con fronteras fuertemente militarizadas. Por ahora, la guerra se mantiene principalmente en el aire.
A pesar de los ataques, la vida cotidiana en ciudades como Erbil sigue con relativa normalidad. Los habitantes conviven con el ruido de drones o explosiones lejanas, pero sin la sensación de estar en una guerra abierta.
“La gente sigue con su vida. Los drones pasan, a veces explota algo a lo lejos, pero no se sienten parte directa del conflicto”, explica el periodista. Quienes sí viven bajo mayor presión son los opositores iraníes que se refugian en las zonas montañosas del Kurdistán. Muchos de ellos han sido blanco de ataques en los últimos meses.
Detrás de los ataques hay un factor decisivo: el petróleo. Irak es uno de los mayores productores del mundo y cualquier interrupción en su producción impacta en los mercados globales. En los últimos días, incluso se registraron cierres de instalaciones petroleras ante el riesgo de ataques.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, otro punto clave es el Estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde circula una parte enorme del petróleo mundial. Si esa ruta se ve afectada, el impacto económico podría ser inmediato y global.
La escalada también incomoda a los países del Golfo, aliados de Estados Unidos pero preocupados por una guerra que podría extenderse por toda la región.
Estados como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos dependen de la estabilidad regional para sostener sus economías y sus exportaciones energéticas. Por eso observan el conflicto con cautela: necesitan el respaldo militar estadounidense, pero tampoco quieren que la guerra llegue a sus territorios.
REPORTEAR EN MEDIO DEL CONFLICTO Cubrir esta guerra tampoco es sencillo. Las visas, los permisos y la logística son obstáculos constantes para los periodistas. Sánchez Mariño logró entrar al Kurdistán iraquí tras varios días de gestiones, pero todavía no ha conseguido autorización para ingresar a Irán.
Mientras tanto, sigue recorriendo carreteras del norte de Irak, buscando testimonios y tratando de explicar un conflicto que todavía está lejos de terminar.
Porque aunque los combates no siempre ocupen titulares globales, en esta región los drones siguen volando todos los días. Y cada nuevo ataque recuerda que el conflicto podría escalar en cualquier momento.
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FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS