Lima vive una situación de crisis ante la falta de combustible

El desabastecimiento se agrava tras meses de alertas desatendidas.

Lima, Perú, 11 marzo (Enviado especial NA)- La capital peruana atraviesa una de las jornadas más críticas en su historia logística reciente. Lo que comenzó como una restricción focalizada se ha transformado en una parálisis parcial del transporte urbano, evidenciando una crisis energética que, según los gremios del sector, no es coyuntural ni reciente, sino el resultado de un deterioro sostenido que se remonta al cierre del año pasado.

Desde las primeras horas de esta mañana, este cronista pudo observar como las principales avenidas de Lima se han convertido en estacionamientos improvisados. En distritos como San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador y Comas, las estaciones de servicio —popularmente conocidas aquí como "grifos"— registran colas que superan los dos kilómetros de longitud.

Conductores de transporte público, taxistas y repartidores particulares pernoctaron en sus unidades con la esperanza de que los camiones cisterna arriben para reponer los tanques.

Esta escasez derivó en problemas sociales inmediatos: el incremento arbitrario de los pasajes en rutas informales, la reducción de la flota de buses de transporte formal y conatos de altercado entre usuarios desesperados por el suministro.

La frustración ciudadana crece ante la incertidumbre de no saber qué estaciones cuentan con stock, mientras los carteles de "No hay combustible" se multiplican en las pizarras de precios.

“Esto ya no se aguanta, no es cosa de un día, ni dos, es cosa de hace mucho tiempo y no se ha hecho nada por resolverlo. Para colmo ahora han avisado que a partir de mañana estaremos dos días sin suministro de agua potable, por lo cual estamos literalmente fregados”, le dice a la Agencia Noticias Argentinas un chofer de Uber, que debió anoche realizar casi cinco horas de cola para llenar su tanque y hoy poder seguir trabajando.

A pesar de las voces oficiales que vinculaban los problemas con incidentes puntuales en los gasoductos de la selva, el director de la Asociación de Grifos del Perú, Carlos Puente, fue enfático hoy en distintos medios locales, en desmentir esta versión. En declaraciones recientes, el representante gremial advirtió que el desabastecimiento se detectó desde diciembre de 2025, agravándose paulatinamente durante el primer bimestre de 2026.

Puente señaló que la crisis actual es multidimensional. Por un lado, la distribución de Gas Natural Vehicular (GNV) se encuentra severamente restringida, priorizándose por orden de la empresa Cálidda únicamente para autobuses y camiones de carga pesada.

Por otro lado, la interrupción en el ducto operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP) dejó sin Gas Licuado de Petróleo (GLP) a gran parte de la red de estaciones, forzando a miles de usuarios a migrar hacia la gasolina de alto octanaje, disparando una demanda que las refinerías no pueden satisfacer bajo el actual régimen de cuotas limitadas.

EL FACTOR INTERNACIONAL Y EL EFECTO EN EL BOLSILLO El panorama local se ve exacerbado por la volatilidad del mercado global. El conflicto bélico en Oriente Medio, que ha diezmado el liderazgo estratégico en Irán y bloqueado parcialmente el Estrecho de Ormuz, ha impulsado el precio del crudo a niveles críticos.

No obstante, el impacto más severo para el consumidor peruano proviene del incremento en el costo de refinación, el cual ha superado las previsiones anuales, situándose en márgenes que duplican lo esperado para este año.

Carlos Puente sostiene que la solución de fondo no solo reside en la reparación de infraestructuras, sino en una apertura real del mercado que permita una mayor participación de importadores y refinerías para estabilizar los precios mediante la libre competencia.

Mientras tanto, las estaciones de servicio operan bajo un sistema de racionamiento que apenas cubre una fracción de la demanda diaria de la capital.

La persistencia de las largas filas en las estaciones de servicio es hoy la imagen más fidedigna de una crisis energética que amenaza con profundizar la inflación y ralentizar la recuperación económica del país en este primer trimestre de 2026.

Mientras tanto, Peru vive una nueva crisis política tras la destitución de José Jeri, quién a su vez había reemplazado en octubre del año pasado a Dina Boluarte.

Así, los peruanos sufren las interminables crisis políticas que se renuevan cada año o cada dos, cuando se destituye y surge un nuevo presidente.

“Hemos tenido nueve mandatarios en diez años y cada cual resulta peor que su antecesor”, reflexiona ante este cronista el chofer del Uber.

Actualmente está a cargo de la presidencia, hasta cumplir con el plazo constitucional, José María Balcazar, de 83 años, elegido por el Congreso, pero ocurre que el actual mandatario tiene 15 denuncias fiscales en curso.

Estas van desde apropiación ilícita hasta tráfico de influencias y en más, en dos meses tiene una citación a juicio oral que, de no concurrir, podría ser declarado reo contumaz.

En abril próximo, Perú tendrá elecciones presidenciales y en julio asumirá el mandatario que elegirán los peruanos democráticamente. Es decir Balcazar gobernará por 5 meses, Jerí duró sólo 4. #AgenciaNA.

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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