La salida de Lucas Blondel le abrirá el cupo al equipo de Claudio Úbeda, pero del otro lado Cristian Malaspina ya avisó que hoy no le cierra venderlo por la situación del pase con Gimnasia.
Buenos Aires, 5 de marzo (NA) — Boca no fue a buscar a Alan Lescano porque sí. No es un capricho ni una apuesta al voleo. Lo fue a buscar porque hace rato le falta un futbolista capaz de atar el mediocampo con el ataque, de pensar una jugada antes que el resto y de poner la pelota donde casi nunca aparece sola. Y en esa búsqueda, el nombre que más seduce en Brandsen 805 es el del 10 de Argentinos Juniors, con quien ya existe un acuerdo. Lo que falta, justamente, es lo más bravo: sacarlo de La Paternal.
La hoja de ruta en Boca está clara. Primero debe cerrarse la salida de Lucas Blondel a Huracán, operación que dejará liberado el cupo para incorporar. Recién ahí el club podrá acelerar formalmente por Lescano, el apuntado por encima de otras alternativas que circularon en las últimas horas. En la conducción de Riquelme entienden que el equipo necesita otra cosa: menos apuro, más pausa; menos vértigo vacío, más fútbol. Y Lescano entra de lleno en ese molde.
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El problema para Boca no está del lado del jugador. Está del lado de Argentinos, que hoy no quiere desprenderse de una pieza central, según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas.
Malaspina fue terminante: la ingeniería económica no le sirve al club en este contexto porque el Bicho tiene solo el 50 por ciento del pase y la otra mitad pertenece a Gimnasia, una condición que le licúa margen de maniobra en una eventual venta. Además, Lescano tiene contrato largo y peso específico adentro de un equipo que no lo considera un jugador más, sino uno de esos que ordenan todo.
¿Y qué puede darle a Boca si la negociación prospera? Un perfil que hoy no le sobra. Lescano es un zurdo de esos que no necesitan tocar cuarenta veces la pelota para influir. Puede jugar de enganche, unos metros más atrás o recostado, pero su fuerte está en recibir entre líneas, girar, filtrar el pase y acelerar con criterio. Tiene cambio de ritmo corto, buena pegada y una lectura del juego que le permite aparecer como socio antes que como adorno. No es solamente un “creativo”: también pisa el área y tiene gol. Esa mezcla explica por qué Boca lo busca y por qué Argentinos no quiere largarlo así nomás.
En definitiva, Boca ya resolvió una parte de la historia: convenció al futbolista. Ahora tiene por delante una carrera a contrarreloj para resolver la otra, la más áspera, la que siempre define este tipo de operaciones: romper la resistencia del club dueño de la pelota. Son cinco días. Y en Boca lo saben bien: cuando el mercado aprieta, no alcanza con querer. Hay que sacar la billetera, destrabar intereses y, sobre todo, demostrar que esta vez van en serio.
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FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS