¿Cómo es la situación de las villas en la Ciudad de Buenos Aires?

La informalidad en los servicios y las condiciones insalubres son las mayores problemáticas que atraviesan los barrios de emergencia porteños.

Buenos Aires, 8 febrero (NA) – Los barrios de emergencia, comúnmente llamados villas, presentan serios problemas habitacionales en la Ciudad de Buenos Aires, sobre todo en lo que respecta al acceso de los serivcios básicos y en las condiciones reales de vivienda.

Desde la Agencia Noticias Argentinas consultamos al Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de CABA, comandado por Gabriel Mraida, sobre el número exactos de villas que contabiliza actualmente la Ciudad; cuál es la cantidad específica de personas que acceden a los servicios básicos de manera formal e informal (agua potable, cloacas, electricidad) y qué modalidad lleva adelante el Gobierno porteño para formalizar el titulo de propiedad de un ciudadano que ya habita en una casa. La respuesta a todas esas preguntas se sintetizó en que “lamentablemente no contaban con esa información".

Los únicos datos que brindaron, desde el equipo de prensa de la cartera, fue que hoy existen “215.000 personas que viven en barrios populares y asentamientos” y que “el valor promedio de las cuotas mensuales por vivienda oscila entre 5.000 y 7.000 pesos”, es decir, las mismas palabras que propició el jefe de Gobierno, Jorge Macri, durante esta semana en varios medios de comunicación. Sin embargo, al consultar bajo qué modalidad se llevan adelante esos pagos y de qué manera se realizan, el equipo de prensa tampoco dio respuesta.

Hasta diciembre de 2025, el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP) registró 49 villas de emergencia y asentamientos en la Ciudad, que presentan déficits de servicios y hacinamiento. Diversas organizaciones han realizado informes que, principalmente, concentran su análisis en las comunas del sur y el barrio de Retiro (como por ejempo, Villa 31, 1-11-14 y 21-24), que advierten sobre la persistencia de la precariedad habitacional.

María Eva Koutsovitis, fundadora y miembro del Observatorio del Derecho a la Ciudad, aseguró en un informe publicado en septiembre del año pasado, que en las villas porteñas “se frenaron las pocas obras de infraestructura de agua potable y cloacas que la gestión anterior venía ejecutando”, lo que explica que el acceso a la red de agua “en un 89,90%, sea de forma irregular” y que “la conexión formal a la red cloacal pertenezca sólo al 20,41%” de las viviendas, tal como informa el ReNaBaP.

Por su parte, Fernando Bercovich de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) junto a Diego Mora (del Observatorio Villero de La Poderosa), ya anticipaban, en diciembre de 2024, que “un tercio de las viviendas relevadas”, en los barrios de emergencia, presentaban “humedades o filtraciones en contacto con la instalación eléctrica”, lo que representa un riesgo para los habitantes.

“Esta problemática es particularmente grave en la Villa 21-24-Zavaleta (ubicada en la Comuna 4, entre Barracas y Nueva Pompeya), donde más del 50% de las viviendas presenta esta condición. En ese mismo barrio, casi el 30% de las viviendas se inunda cada vez que llueve”, indicaron Bercovich y Mora en su infome.

Un año después, la problemática respecto al servicio de energía eléctrica continúa en las villas, debido a que el ReNaBaP publicó que “la conexión irregular llega al 71, 43%” de las viviendas.

La exministra de Desarrollo Humano y Hábitat de CABA (2019 - 2023) María Migliore, contrariamente a lo que afirma Macri, sostiene que el plan de urbanización de las villas no sólo “no fracasó”, sino que dejó asentado que, en muchos países de Latinoamerica, otorgar la titulación es una herramienta que mejora las viviendas ya existentes, sin la necesidad de construir nuevas casas.

“Hay muchos estudios que dicen que si vos le das título de propiedad a la gente, mejora las casas de las personas. Con toda la tecnología que hay hoy, vos podés innovar, porque si pensas escriturar con el sistema que conocemos es obsoleto y sale carísimo. Por eso, la titulación también se vincula con buscar esquemas de financiamiento de privados, para que no sea sólo el Estado el que pone la plata. Un ejemplo concreto es algo que se hizo en la 31 y está avanzando en toda América Latina que es mejorar las casas, que ya están, con buen diseño urbano”, explicó.

Respecto a la idea de “mudar” a las personas que viven en villas o asentamientos, Migliore la desestimó porque “ya se probó y fracasó” y citó la ordenanza impuesta en 1977 por Osvaldo Cacciatore, militar y ex intendente de Buenos Aires, que impulsó el traslado de las personas que vivían en barrios populares y que, con el tiempo, se mudaron “a los distintos lugares que hoy son núcelo de pobreza" en el conurbano, como sucedió con Fuerte Apache.

Actualmente, el jefe de Gobierno porteño ratifica la iniciativa de frenar la construcción de viviendas en villas y asentamientos y priorizó una política de desalojos en la Ciudad para “devolverle” sus casas a la clase media.

Paralelamente, en dichas zonas no sólo persisten altos niveles de hacinamiento, con mayor cantidad de personas por vivienda en comparación con el resto de la Ciudad, sino que el acceso al agua potable y a cloacas, presenta falta de mantenimiento y, por ende, de regularización.

A pesar de que la población en estos lugares muestra un crecimiento continuo, y con una clara falta de acceso a una vivienda digna, el presupuesto de este año para políticas públicas de hábitat registró una caída significativa del 11,6% en términos reales, al igual que el dinero destinado al Instituto de la Vivienda (IVC), que sufrió un ajuste de -15%, y del área de urbanización de barrios populares que cayó el -27,5%, según el Observatorio Económico porteño del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). #AgenciaNA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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