Scioli esquivó las críticas a Tapia y Toviggino: ¿miedo político o una salida apurada?

El secretario de Deportes y Medio Ambiente evitó pronunciarse de manera concreta sobre la conducción de la AFA, recurrió a respuestas ambiguas ante la insistencia de las preguntas y dio por terminada la entrevista de forma abrupta.

Buenos Aires, 27 de enero (NA) -- Daniel Scioli, secretario de Deportes y Medio Ambiente de la Nación, protagonizó en las últimas horas una situación llamativa durante una entrevista realizada en la vía pública y en horario nocturno, cuando fue consultado sobre la situación institucional de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), su presidente Claudio “Chiqui” Tapia y el tesorero del organismo, Pablo Toviggino.

Desde el comienzo, Scioli optó por un discurso general y elusivo. Ante la primera consulta, sostuvo que ya había fijado posición “al principio de todo esto” y que su mirada estaba “muy clara”, en consonancia con la responsabilidad institucional que hoy le toca asumir.

Sin embargo, lejos de brindar una definición concreta, se limitó a mencionar su visión del fútbol argentino en relación con el mundo y el lugar que el deporte ocupa para el país, sin hacer referencias directas a nombres propios ni a la conducción del organismo.

La insistencia por obtener una respuesta puntual no modificó su postura. Al ser consultado nuevamente de manera directa sobre su opinión acerca de “Chiqui” Tapia, Scioli volvió a esquivar la definición. Reconoció que el tema estaba atravesado por información que había trascendido públicamente, pero reiteró que su posición ya había sido expresada con anterioridad, sin detallar en qué consistía ni cuál era su evaluación concreta sobre el presidente de la AFA.

El momento más tenso se dio cuando se le pidió, por tercera vez, que definiera claramente su postura. Allí, el funcionario interrumpió el intercambio, simuló una dificultad técnica en la comunicación y señaló que debía retirarse porque su familia lo estaba esperando para cenar. De ese modo, dio por finalizada la entrevista y se alejó del lugar, dejando sin respuesta la pregunta central que había motivado el diálogo.

La escena rápidamente generó repercusiones en redes sociales y en el ámbito político-deportivo, donde se multiplicaron las interpretaciones sobre el significado de su silencio. Para algunos, se trató de una estrategia para evitar quedar atrapado en una disputa de alto voltaje político; para otros, fue una señal de incomodidad frente a un tema sensible que expone tensiones entre el poder político y la dirigencia del fútbol.

Lo cierto es que el episodio volvió a poner en foco la relación entre el Gobierno y la AFA, en un contexto en el que el fútbol argentino se encuentra bajo la lupa por su estructura dirigencial y su vínculo con las autoridades nacionales.

Mientras el debate continúa abierto y las críticas se profundizan, la actitud de Scioli dejó más interrogantes que certezas y sumó un nuevo capítulo a una discusión que promete seguir ocupando un lugar central en la agenda pública.

#AgenciaNA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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