La delegación estuvo encabezada por Qiu Xiaqi, enviado especial del presidente Xi Jinping.
Buenos Aires, 3 enero (NA)- Antes del ataque de Estados Unidos a Venezuela, y en un momento de máxima fricción internacional, el Palacio de Miraflores se había convertido en el escenario de una reafirmación de lazos entre Caracas y Beijing.
Nicolás Maduro había recibido a una delegación de alto nivel enviada por la República Popular China, encabezada por Qiu Xiaqi, enviado especial del presidente Xi Jinping. El encuentro, que se extendió por más de tres horas, buscó proyectar una imagen de cohesión absoluta frente a la presión ejercida por la administración de Donald Trump.
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Durante la jornada, el mandatario venezolano acuñó una definición que los analistas consideraron una señal directa hacia el Departamento de Estado de los EE. UU. Al referirse a la relación bilateral, Maduro describió el vínculo como una “unión perfecta, a toda prueba y a todo momento”, según pudo conocer la Agencia Noticias Argentinas.
Este énfasis retórico no es casual; ocurre tras el reciente despliegue aeronaval estadounidense en el Mar Caribe y las denuncias de incursiones mediante sistemas aéreos no tripulados. El mensaje, aunque dirigido formalmente a su contraparte asiática, funcionó como una advertencia de respaldo internacional hacia la Casa Blanca.
La reunión contó con la presencia de figuras clave en la estructura de mando y política exterior de ambas naciones: Delcy Rodríguez: Vicepresidenta Ejecutiva de la República Bolivariana de Venezuela.
Yván Gil: Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela.
Qiu Xiaqi: Enviado Especial del Gobierno de la República Popular China.
Lan Hu: Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de China en Venezuela.
Lin Jian: Portavoz de la Cancillería China (quien, desde Beijing, respaldó la legalidad de la cooperación bilateral).
El intercambio de presentes, documentado por el canal estatal VTV, trascendió el mero protocolo. Mientras el enviado Qiu Xiaqi entregó una pieza de cerámica tradicional, el presidente Maduro obsequió una obra pictórica que contenía una dedicatoria personalizada escrita de puño y letra.
Ante la curiosidad de los delegados chinos sobre el contenido del mensaje, Maduro mantuvo el misterio, calificándolo como un "secreto entre nosotros". No obstante, al concluir el encuentro, la frase "Siempre victoriosos" resonó en los pasillos del palacio, una expresión que el chavismo utiliza para reforzar su narrativa de resistencia ante las sanciones y operaciones militares extranjeras.
La agenda de trabajo incluyó la revisión de un portafolio de más de 600 convenios bilaterales. Aunque el impacto económico de estos acuerdos es objeto de debate entre expertos financieros debido a la crisis estructural del país, para el gobierno venezolano representan el blindaje diplomático necesario para continuar su operatividad comercial.
China denunció formalmente la interceptación de petroleros con crudo venezolano, calificándola como una violación al derecho internacional. #AgenciaNA.
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS