La empresa habría percibido más de 30 millones de dólares en subsidios entre 2022 y 2024.
Buenos Aires, 1 enero (NA) — Mientras el sistema de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un proceso de deterioro sostenido, denuncias del sector del transporte vuelven a poner el foco en DOTA, la empresa de mayor peso en el rubro, por un presunto beneficio irregular en la asignación de subsidios estatales que habría profundizado el desbalance del sistema.
Según las presentaciones realizadas por otros operadores, DOTA habría percibido más de 30 millones de dólares en subsidios entre 2022 y 2024 a partir de un esquema que se instrumentó durante la vigencia de la Resolución 509/2021, cuando se modificaron los criterios de distribución de las compensaciones al gasoil. Ese mecanismo habría favorecido de manera desproporcionada a la compañía frente al resto de las prestatarias.
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Las denuncias señalan que la empresa declaró consumos de combustible significativamente superiores a los parámetros del sector, amparándose en el uso de motores AGRALE, fabricados por la propia firma. Ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), DOTA habría informado consumos superiores a 0,6 litros por kilómetro, cuando la estructura oficial de costos establece que ningún otro operador supera los 0,52 litros.
Como consecuencia, entre julio y octubre de 2022, el cupo de gasoil subsidiado asignado a DOTA se habría incrementado entre 50% y 67% en relación con empresas del mismo agrupamiento tarifario, sin que mediara un aumento real de kilómetros recorridos, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Desde el sector aseguran que la autoridad de aplicación fue advertida sobre esta situación, que no habría respondido a mayor producción sino a una redeterminación cuestionada de los consumos específicos.
“El incremento del cupo no respondió a más kilómetros recorridos sino a una redefinición de los consumos declarados”, señalaron fuentes del sector citadas por La Tercera.
El impacto del esquema se reflejó en el reparto global de las compensaciones: al inflar su coeficiente de consumo, DOTA habría captado una porción mayor de los subsidios, en detrimento del resto de las empresas, muchas de las cuales vieron recortados sus ingresos pese a contar con flotas más eficientes.
Pese a la gravedad de los señalamientos, no se registraron sanciones ni revisiones de fondo, ni se avanzó en el eventual recupero de fondos públicos. El resultado, advierten los denunciantes, es un sistema con empresas al límite financiero, conflictos gremiales recurrentes y un servicio cada vez más precario para los usuarios.
La crisis ya se expresa en hechos concretos: medidas de fuerza, servicios reducidos y dificultades para el pago de salarios, como ocurrió recientemente en la línea 148. En ese contexto, el transporte público del AMBA arrastra las consecuencias de decisiones que —según el sector— beneficiaron a unos pocos y debilitaron al conjunto, sin que hasta ahora se hayan establecido responsabilidades. #AgenciaNA
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS