La diputada radical criticó la fragmentación y la improvisación. Pidió que los ciudadanos y los dirigentes "actúen con inteligencia y compromiso cívico".
La diputada radical Karina Banfi reflexionó sobre la profunda crisis de representatividad y confianza que atraviesa la política argentina y global, describiéndola como una “gran revolución” que pone en juego la vocación de servicio de los dirigentes y la responsabilidad de la ciudadanía.
“La época que estamos viviendo es una gran revolución a nivel mundial. No solo ocurre en Argentina, sino en todo el mundo. Hay que mirar con amplitud el rol de la representatividad y de los intermediarios, y evaluar la confianza que la ciudadanía deposita en quienes deberían representarla”, sostuvo Banfi en diálogo con Radio Rivadavia.
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La legisladora criticó la fragmentación y la improvisación de muchos actores políticos, muchos de los cuales parecen movidos por intereses personales o económicos más que por la vocación de servir. “Algunos llegan por dinero, otros por poder, algunos simplemente porque es atractivo administrar el poder. Identificar las motivaciones de cada uno es un proceso difícil que requiere capacidad introspectiva, tanto de los políticos como de la sociedad”, afirmó.
Banfi señaló que esta crisis también impacta en la percepción social sobre la política. “Vivimos en una sociedad muy boba, con decisiones livianas. Es clave que los ciudadanos y los dirigentes actúen con inteligencia y compromiso cívico para no dejarse llevar por la ola y tomar decisiones responsables”, agregó.
Sobre el estado del radicalismo, Banfi defendió la historia y el legado del partido frente a críticas de fragmentación y debilidad. “Ayer una oyente decía que el radicalismo estaba muerto. Nos mataron tantas veces y sobrevivimos. Tenemos un ADN, un legado que nos permite atravesar procesos difíciles, incluso dictaduras. Los radicales no se doblegan, se adaptan, pero mantienen principios fundamentales”, sostuvo.
En materia de justicia y corrupción, la diputada fue contundente: “La justicia tiene que investigar inmediatamente. La cercanía o distancia con el presidente es lo menos importante; lo esencial es esclarecer los hechos y encontrar a los culpables. No podemos permitir que funcionarios utilicen el poder para corromper un sistema tan sensible como el de salud”, enfatizó Banfi.
Por último, la legisladora criticó la vulnerabilidad del sistema público de salud ante la corrupción, especialmente en contextos de emergencia y con proveedores limitados. “Necesitamos que el sistema de salud llegue a los ciudadanos con la seguridad y confiabilidad que corresponde. La corrupción en salud no es nueva y debe cortarse de raíz”, concluyó.
FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS