Volumen 11 recupera al Andrés Calamaro más verborrágico y en lo musical en su lado más cercano a Lou Reed, además de tenerlo homenajeando a su manera al blues y a Norberto Pappo Napolitano, a Luis Alberto Spinetta y también a su afición por la rancheras mexicanas.
Este nuevo disco es Grabaciones Encontradas más prolijo, con las canciones y sus conceptos bien cerrados, sin pasajes o cortinas musicales breves, con un instrumental en vivo de casi 8 minutos con su banda tocando jazz latino casi como un homenaje a Raíces, su primer
grupo.
El disco tiene 19 canciones que Calamaro junto a su tecladista Germán Wiedemer y los ingenieros de sonido Uriel Dorfman, Guido Nisenson y Javier Verjano fueron dotando de una atmosfera muy cuidada, sin desperfectos, sin pifias y con un gran sonido.
A lo largo del disco aparecen canciones que formaran parte de la banda de sonido de El Bar, el próximo filme del director español Alex de la Iglesia, el homenaje a Pappo con el Blues de Santa Fe, a Spinetta con Como el viento voy a ver.
Hay otro cover sorprendente, Calamaro y Wiedemer como pianista presente en todo el disco convierten en un bolero cortavenas a Mareo, un rockito medio tempo de Babasónicos, incluido en el disco Infame, además versionar delicadamente la ranchera Que te vaya bonito de José Alfredo Jiménez, como hizo con En el ultimo trago hace casi 20 años.
Hay canciones que Calamaro grabó junto a la banda que lo acompaño en la gira de Bohemio compuesta por los guitarristas Julián Kanevsky y Baltasar Comotto, el tecladista Wiedemer, el bajista Mariano Domínguez y el baterista Sergio Verdinelli.
Otras están trabajadas con un viejo colaborador como el guitarrista Diego García, el tanguero, otras con diferentes bateristas y siempre con Wiedemer como pianista, grabadas en la quinta que posee en Benavidez.
El álbum se abre con Apocalipsis en Malasaña que será utilizada por Alex de la Iglesia y que es un blues sucio, cañero, podrido con la voz tapada por la crudeza de las guitarras. La sigue Frio y barro donde Calamaro juega con un falsete soulero, mientras Diego García puebla la canción de guitarras limpias, juguetonas y mimosas, ilustrada por su estribillo el opio ya no es el opio del pueblo, no es opio, ni es del pueblo.
El lado más Lou Reed de Calamaro aparece en Rock y Juventud canción que formó parte de Canción de amor por un día un proyecto del mexicano Javier Corcobado, una canción de 24 horas grabado por diferentes y prestigiosos músicos.
Calamaro pone su voz grave y recupera su rol de decidor sobre un loop de percusión y un inicio suave con una melodía embellecida por el nuevo Mellotron que uso Wiedemer para embellecerlo, mientras Andrés va tirando frases como con clavos verdaderos y sed verdadera y dos en una misma pecera de rock y juventud.