Jueves 17 de Enero del 2019



El arte y el diseño en los tejidos andinos

En la cultura incaica, cuyo gobierno se extendió hasta la Quebrada de Humahuaca, se denominaba Mama Qolla a la mujer del inca.

27/02/2016


Los incas no era un grupo étnico natural del Cuzco, región que después sería su área central, se trataba de una población que emigró hacia el año 1.100 D.c., probablemente desde el Altiplano hacia el valle de Cuzco, donde durante casi trescientos años llevó a cabo incursiones y alianzas con los pueblos de la zona.Asimismo de ella, se puede encontrar otra referencia en la argentina, más precisamente en Jujuy, donde existe una comunidad aborigen llamada Ayllu Mama Qolla, que se dedica al cuidado cultural y paisajístico de la imponente Garganta del Diablo, ubicada a unos 3 kilómetros al oeste de Tilcara, camino a Alfarcito y acompañando un tramo del camino de huella hacia el abra de Punta Corral.
La región andina, donde se encuentran hermosos tejidos artesanales, incluye los territorios atravesados por Los Andes, coincidente aproximadamente con la máxima extensión lograda por el imperio inca, entre los paralelos 3° de latitud N y los 36° de latitud S. En esa planicie, que comienza a 3.000 metros de altura pero comúnmente alcanza los 4.000 metros, se extiende entre los países de Perú (sur), Bolivia (oeste), Chile (noreste) y Argentina (noroeste).
A nivel mundial, los pueblos más antiguos que llegaron a ser Centros de Cultura Original, se desarrollaron en los Andes, Centroamérica, India, China, Medio Oriente y en las costas del Mediterráneo. Las etnias que habitan estas regiones, tienen singulares maneras de ver y vivir en interacción con los elementos de su medio natural. Las plantas, tanto las silvestres como las cultivadas son parte de este medio natural y por lo tanto son también consideradas de manera diferente por cada cultura.
Los pueblos andinos son filiales de una raza prehistórica a la que suele llamarse "andina", que había asentado su civilización de tipo indonésico antes de la era cristiana, desalojando a otros remotos pueblos de pescadores, cazadores y recolectores, de los que apenas quedan vestigios. Dicha civilización de individuos braquicéfalos, de baja talla, se diversificó en culturas regionales cada vez más diferenciadas.
Se han encontrado indicios de doblamiento en la Quebrada de Humahuaca que datan aproximadamente del año 10.000 A.C., correspondientes a cazadores-recolectores, quienes fueron domesticando ganado al tiempo que se convertían en agricultores.
Los conquistadores españoles encontraron a principios de siglo XVI, tras un largo proceso de asimilación y caracterización cultural los principales pueblos que se formaron a lo largo de la región andina.
Los pueblos de la quebrada se agrupaban a la llegada de los españoles en distintas parcialidades, cuyos nombres han permanecido en los topónimos de la región: Omaguacas (Humahuaca), Tilcaras o Fiscaras (Tilcara) y Uquies (Uquía, a 10 kilómetros al sur de Humahuaca). Se vestían con telas hechas de fibra de vicuña y llama, la que hilaban en husos de mano, teñían con tinturas naturales y tejían en telar de cintura.

El aguayo y                  otros tejidos
El verdadero aguayo (aguayo nativo) es un tejido hilado a mano y utilizado por las mujeres del Altiplano de Perú, Bolivia y Argentina. Cada mujer tiene su propio aguayo, puede ser fabricado con fibra de llama, alpaca, lana de oveja y teñido con colores naturales vivos. Antiguamente eran los hombres los que utilizaban estos tejidos de aguayo.
Estos grandes cuadrados de tejidos sirven para llevar a los tekis (bebés) y niños pequeños en la espalda, para sentarse, colocar alimentos, así también toda de clase de productos.
La mayor parte son fabricados en Bolivia. Las zonas más importantes de producción de los aguayos son siete: Norte de La Paz, Circunlacustre (incluyendo la ciudad de La Paz), Oruro, Cochabamba, el Centro, Potosí y Chuquisaca.
Cada zona tiene sus propias características, por ejemplo pasan del subrealismo de los tejidos de Jalq’a (más conocidos como tejidos de Potolo en Sucre) a la elegancia de los de Macha en Potosí, pasando por la extravagancia de los tejidos de Tarabuco.
Al tejer estas piezas de aguayo, hombres y mujeres escriben y pintan historias de sus comunidades, símbolos de su cultura o bien cosas que soñaron para este trabajo. Por supuesto, estas historias y símbolos dependen de las diferentes regiones. De hecho, cada región posee sus propios colores, dibujos, técnicas, y hacen sus tejidos a través de dibujos abstractos, de representaciones ingenuas y figurativas o incluyen monstruos subrealistas.
Los aguayos multicolores que se puede ver hoy en Bolivia y en la Quebrada de Humahuaca son de algodón, y establecidos en talleres especializados, diferentes de los que se califican de tradicionales, pero más baratos. De alguna manera, estos son aguayos sintéticos de fabricación industrial.




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