Viernes 06 de Diciembre del 2019



Atardecer de Sal

Al llegar a las Salinas Grandes, cerca del atardecer, el blanco de la inmensidad encandila.

28/11/2015


 Al llegar a las Salinas Grandes, cerca del atardecer, el blanco de la inmensidad encandila. Las ancestrales y tranquilas llamas esperan a los visitantes que reservaron su excursión para empezar a recorrer ese manto en una caravana emotiva que invita a sacar un sinfín de fotos. El alto en el camino es para disfrutar un tentempié con productos regionales: hay salame de llama, vinos de altura, queso de cabra y dulces caseros que tientan y entretienen hasta que finalmente se acerca el horario de la caída del sol y ese espectáculo centra la atención de todos los presentes. La noche llega junto con el frío, así que es necesario abrigarse para ver las estrellas en un cielo absolutamente diáfano.

 La sensación de paz invade el cuerpo y por un momento todo queda en silencio.
El inmenso oasis de sal recibe a viajeros durante todo el año y dependiendo de la época se pueden aprecian diferentes postales. Cuando llueve, brilla y se convierte en un espejo de agua, del mismo modo que según la hora del día se refleja el celeste del cielo, el turquesa de los piletones o el blanco más puro. Los rituales son inevitables: sentir la sal entre las manos, descalzarse para apreciar el agua, la textura de la sal en los pies y sacarse fotos saltando (la típica imagen). El nevado del Chañi y el de Acay, son los picos más altos de la provincia y enmarcan ese paisaje tan exquisito que sólo se puede observar en esa zona de la Puna jujeña.
A unos 15 kilómetros hacia el oeste de las Salinas por la ruta nacional 52, está la localidad de Barrancas, en ella el visitante puede encontrar alojamiento tipo rural y gastronomía autóctona, y como yapa de la visita al poblado, puede apreciar las pinturas rupestres que se encuentran en altos paredones (que bordean el río de mismo nombre y que identifican al poblado), arte precolombino, grabados, petroglifos y pinturas que datan de distintos períodos de la historia. Y antes de finalizar la visita, las comunidades originarias ofrecen sus recuerdos. Las llamas, los ceniceros, los cactus y los diferentes adornos realizados en sal permiten partir con un recuerdo palpable que guardará en su interior la experiencia.
El circuito de las Salinas Grandes y Barrancas, prevé partida desde San Salvador de Jujuy para emprender viaje por la ruta nacional 9 pasando por las localidades de Yala, Lozano, Volcán y Tumbaya, llegando a Purmamarca luego de desviarse de la ruta 9 para continuar por la 52. 
Y como ya se dijo anteriormente, el recorrido continúa ascendiendo por la Cuesta de Lipán desde donde se obtiene una vista panorámica de toda la zona, paso posterior por el Abra del Potrerillo y llegada a Salinas Grandes ubicadas a unos 3.500 msnm.




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