Viernes 14 de Agosto del 2020



ENFOQUE

La carencia invita a soñar y ser creativo

Por José A. Menéndez Presidente de Fundación Vida - Centro de Atención al Suicida (CAS) Jujuy

08/07/2020


 “De chiquilín te miraba de afuera como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contra el vidrio...” Cafetín de Buenos Aires, tango de Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores del año 1948. Soñar es una capacidad natural de todo

ser humano,sea ese sueño viable o una utopía (¡como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contra el vidrio!), lo que se anhela en principio, puede verse como imposible, lejano y difícil. (Pero, no se analiza, se vive emocional e íntimamente), condición inseparable y cualidad necesaria que, de la mano de la motivación, acompaña la existencia desde el mismo nacimiento, digamos, hecha a medida. Si existen dudas, observen de que manera el bebé logra con el llanto hacer saber a su mamá que tiene hambre y desea comer (por la inmadurez aún es un reflejo condicionado). Desde ese ejemplo tan primario en adelante, reconoce que puede, cuando invierte lo necesario para lograr su objetivo. Y así, empuja toda la vida, ¡naturaleza obliga!, o al menos es impensable no intentarlo que puede parecer una quimera. El adulto, aporta la imaginación, en ella se apoya y se proyecta, incorpora esa fuerza presuntuosa y pasa a volar por los rincones más lejanos, buscando las herramientas que amiguen el sueño con la realidad. El pensamiento es analítico, y sobre él recae la responsabilidad de planificar y ejecutar lo que la conciencia ya dio el visto bueno. Ahora el camino para conquistar el mundo está más cerca, su riqueza consolida lo que en principio comenzó como un sueño. Sin dudas, las puertas y el camino ya fueron estudiados y trazados, allá vamos felices entonces.
Esta representación, como todo lo hasta aquí expuesto, desea poner en evidencia que, para lograr un objetivo, es imprescindible dejar escapar la imaginación y aportar el esfuerzo necesario en tierras nunca exploradas; pero no por ello imposible transitar. Veamos. Cuando Calderón de la Barca (1600- 1681) escribe el Poema “La vida es sueño”, pone al servicio del lector todo un perfil de la condición humana, y deja abierto el camino para en verdad dimensionar la fuerza del sueño, sus consecuencias. ¡Intentémoslo siempre! Recordaré los últimos dos versos del libro mencionado: “Sueña el rico en su riqueza / que más cuidado le ofrece / sueña el pobre que padece / su miseria y su pobreza/ sueña el que a medrar empieza / sueña el que afana y pretende / sueña el que agravia y ofende / y en el mundo, en conclusión / todos sueñan lo que son / aunque ninguno lo entiende / Yo sueño que estoy aquí / destas prisiones cargado / y
soñé que en otro estado / más lisonjero me vi / ¿Qué es la vida? / Un frenesí / ¿Qué es la vida? / Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño / que toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son. 




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