Sábado 11 de Julio del 2020



ENFOQUE

Atrapado en el intento

Por José A. Menéndez Presidente de Fundación Vida - Centro de Atención al Suicida (CAS) Jujuy

29/06/2020


 Dice Manuel Javois (escritor y periodista español), “La primera función del periodismo es herir la sensibilidad del lector”, lo cual, en pocas palabras, claramente nos advierte y convierte en presas y víctimas involuntarios de múltiples padeceres. Pero eso, a cierta prensa (mucho más la oral en nuestro país), poco parece importar a la hora de “cómo se debe informar” a la población. Analicemos lo que estos diciendo. En esta época difícil que nos toca vivir, darnos el lujo de contribuir a su desvarío en detrimento de nuestro propio bienestar, es cuanto menos, un desatino.

La gravedad de los acontecimientos se transmite al instante por los medios de comunicación, en mensajes abrumadores de contenido y frecuencia, donde las contradicciones son lo único seguro y constante a destacar, el resto, ¡ya veremos! (merecen un nuevo enfoque y tratamiento); a los cuales no entraré a analizar porque no es la intención de este trabajo. Pero a través de estas palabras, lo que sí se quiere hacer notar es cuanto coopera y refuerza la recepción y elaboración negativa de su contenido, y las repercusiones indeseables que acarrea ese tipo de reporte a la salud y al bienestar de la comunidad. Es una manera impensada en que pasamos a ser víctimas, o peor aún, un pasivo eslabón en la cadena de transmisión tremendista. En general, el tratamiento de los diferentes temas debiera ser justo, debiera ser prudente, debiera ser ecuánime y veraz, dando lugar al receptor a ejercitar su capacidad analítica hasta llegar a conocer sus raíces, principios y elementos que lo constituyen. Y recién entonces poder emitir o compartir una conclusión si la hubiera. Pero no, en algunos medios de comunicación en todo el país, caímos en un tobogán que no avizora un resultado esperanzador. ¡Yo diría, al menos, no nos bombardeen, dennos la oportunidad de poder saber con qué situación real nos encontramos para tomar las medidas a nuestro alcance!.Más allá de lo planteado, que no deja de ser una realidad, a lo que apuntamos en este enfoque es, a cuanto ahorraríamos elaborando pensamientos constructivos, si nos dejaran obrar desde la conciencia plena, equivocada o no, pero fehaciente de un ser con derecho para ello y que de esa manera cuida sus intereses. Pero, entre el marco trágico y compulsivo, el temor o lo prudente gana al hombre de la calle y termina por aceptar lo inaceptable sin mucho más por pensar o decir. Todo esto tiene un alto precio, la salud, y el buen uso del tiempo que hacemos en este barco de contradicciones. Por lo tanto, la forma en que procesamos la información pasa a tener tanta importancia que bien vale echar una mirada al tema. Tenga o no el caso la gravedad que se le endilga, el estímulo está y desata una serie de fenómenos químicos en el organismo que perjudica la salud y el bienestar en forma inmediata. Sus consecuencias pueden no pasar de una insistente preocupación, a un estado de neurosis profunda y duradera. Esto evidencia que cuando reaccionamos desde la razón, el resultado es bien asimilado, pero si lo hacemos desde la emoción pura, lo más probable es que tanto el aparato cardiovascular, el digestivo, y el psíquico, sufran en forma directa sus consecuencias; más allá que todo el organismo acusará el impacto. Nada pasa sin dejar secuelas en la vida, ni aún las experiencias prenatales y mucho menos las de la primera infancia. Entonces, no mortificar debiera ser la primera regla. Es una situación que debe llevar a proteger de una manera inteligente el mayor valor que poseemos: la salud. Ante esta realidad, la responsabilidad de lo mencionado cae en primera instancia sobre uno mismo (en lo prudente o imprudente). No nos sumemos a lo ya existente, elementos que dañan y no contribuyen para nada a una mejor calidad de vida. Tomemos lo necesario y prudente de la información, y no permitamos que lo gris de la imaginación y pesimismo se disparen innecesariamente. Umberto Eco (escritor, filósofo y profesor universitario italiano) aseguraba lo siguiente: “Los periódicos no me dicen que tengo que pensar. Pero un lector más ingenuo o menos preparado está más influenciado”. Y sabemos que de eso se construye a las víctimas. 




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