Sábado 11 de Julio del 2020



ENFOQUE

La dulce vejez

27/04/2020


 En los últimos 150 años, el promedio de vida en los seres humanos tuvo un incremento sustancial, tanto, que hoy llega a duplicarla. Esto creó un nuevo capítulo en la investigación y tratamiento del tema. Su explicitación antropológica mucho tiene que ver. Médicamente nace una especialidad: gerontología, el estudio del envejecimiento. En sus nuevas concepciones se valoran la etapa final de la vida que socialmente muestra dos componentes, quienes la viven y quienes la comentan, por lo general gratis, sin solicitar sus servicios. Los comedidos de buena fe, ponderan en presencia del viejo sus cualidades y fortalezas, es como un logro lo alcanzado o hasta donde se ha llegado. ¡Increíble! -Casi una reliquia-. Toda una hazaña de cuerpo presente. De aquí para adelante se puede decir que vive de yapa o gratis. Y el viejo se acostumbra a esa filosofía. Pero a fuerza de ser honestos, rescatemos algo de lo mucho que tiene esta historia, nadie puede en su sano juicio negar, que la vejez implica un intransferible periodo de experiencias. Hace realidad aquello que, el conocimiento no se hereda, se aprende y construye cada día desde lo pequeño a lo verdaderamente importante. Es todo un mérito, lugar que, aunque no se proponga, desde allí se puede mirar el mundo con cierta certeza y tranquilidad. No lo bastante, claro está, porque aparecen otros fantasmas relevando todo aquello que,en algunos momentos de la vida, quitaban el sueño en lo cotidiano. Aunque de mucho no sirve, pocos tienen tiempo para escuchar. Y si bien llegar a viejo constituye todo un reto, mantenerse no es menor. Recuerda lo que dijo Pablo Picasso:”Cuando me dicen que ya estoy demasiado viejo para hacer una cosa, me apresuro a hacerla enseguida”. Es decir, lo que no sobra, es el tiempo. El almanaque pasa tan lentamente que sin proponerse, pone en evidencia con mayor intensidad; sobre todo en las noches, los dolores que en el día como una transferencia, se disimulan más fácilmente.

Por otro lado, comienzan a desaparecer referentes importantes de la vida; sean del trabajo, juventud, recreación, deportes, y lo más difícil, parientes cercanos o no tanto, que de igual manera constituían piedras angulares de hechos disfrutados o padecidos, pero que juntos escribieron páginas indelebles de un tiempo lejano. Cada mañana es un nuevo reto de capacidad o posibilidades que desgranan realidades incontrastables; ¡la máquina está usada y desgastada! No obstante, son muchas las cosas que aún tienen por ofrecer en activa participación, tanto manual como en su extenso bagaje de sabiduría. Y si bien el cuerpo demanda en las articulaciones, en el corazón, la presión arterial, el colesterol, en los hombres la próstata, en las mujeres la osteoporosis, y podríamos seguir la lista a los males que se encargan de recordar un tiempo que ha pasado;
¡aunque él siempre quiera, y debe estar presente! Lo llamativo es que sin que nadie se lo pida, sobrevienen los atentos y generosos discursos. ¡Pero se lo ve bien!, mire como fulano de tal no da más y ahí va. Mi suegro sí que está mal. La comadre de mi mamá está internada la
pobre, y encima no hay quien la vea. Todas reflexiones que buscan hacer notar lo mucho que ha vivido; -no se queje si algo duele, y viva-. La vejez es un regalo de Dios, de la naturaleza, y del trato dado al cuerpo cuando en la juventud, se respondía a todo. Pero luego viene la factura, que, a no dudarlo, pasa siempre un elevado costo. Vivir bien es la consigna, para luego, cuando los tiempos sean menos favorables, caminar lentamente cosechando lo sembrado.
Me permito unos consejos. No te quedes, usa tu tiempo en todo aquello que antes estaba embargado. Mira adelante. Sigue soñando como si fueras un niño o un joven. Piensa con optimismo. Y recuerda que, una persona no envejece cuando se le arruga la piel, sino cuando se le arrugan los sueños y las esperanzas. * Presidente de Fundación Vida - Centro de Atención al Suicida (CAS) Jujuy. 




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