Domingo 18 de Agosto del 2019



El Exodo de las Mujeres

04/06/2019


 Luego de la derrota de Ayohuma, Belgrano se retira a Jujuy, donde pensaba reunir las milicias de Salta y Jujuy, bajando hasta Tucumán para esperar al enemigo,

El 17 de diciembre Belgrano presenta su dimisión, el 21 de diciembre el Gobierno dispone suspender sus facultades de "Capitán General", limitando su autoridad al comando del ejército auxiliar del Perú.
Mientras esto sucedía Chiclana gobernador de Salta y Jujuy encomendaba a Dorrego reclutar nuevos efectivos para detener la nueva invasión de Pezuela, reuniendo a 500 nuevos soldados organizando el cuerpo de "Partidarios", quien se trasladó a Humahuaca los primeros días de enero de 1814 reincorporándose al ejército con distinciones y mando.
Debía, Dorrego cubrir la retirada para que Belgrano pudiera reunirse en Tucumán con sus refuerzos enviados por el Gobierno Central y que se encontrarían en la Posta de los Algarrobos, cercanos a Yatasto. Esta tropa estaba comandada por San Martín, compuesta del batallón número 7 de infantería y 250 granaderos a caballo y 100 artilleros con ocho piezas de artillería.
La ofensiva de Pezuela preveía caer sobre Salta y Jujuy en tres columnas al mando de Ramírez, Picoaga y Castro.
Organizado Dorrego combatirá a los invasores en una guerra de guerrillas día y noche disputando el terreno palmo a palmo con total eficacia con una bravura más que heroica.
La ciudad había quedado vacía en un nuevo éxodo casi tan terrible como el primero sobre lo que el enemigo logró posicionarse el día 17 de enero de 1814.
Toda su población había desaparecido; dejando sólo sus milicias populares que ocuparía sus alrededores y fincas cercanas a la ciudad con jóvenes bien montados y con corto adiestramiento a las órdenes de Dorrego, que comenzaron a hostigar haciendo de la ciudad un escenario permanente de combates, apoyados por las mujeres que voluntariamente en ella habían quedado.
En un novedoso trato de la guerra, los jinetes aparecían, atacaban y se diluían en los aledaños con golpes precisos y contundentes con objetivos limitados haciendo la ocupación insostenible.
Asó esta posesión duró desde el 3 de febrero de 1814 hasta el 7 de setiembre de 1814 que con profundas pérdidas de hombres y equipos debieron regresar y abandonar la ciudad. Había comenzado la Guerra Gaucha!
Las tribulaciones del enemigo hizo que en el mes de junio las familias que habían quedado como vecinos de la ciudad fueran obligadas a trasladarse a Tarija emigrando al exilio y las mujeres, sospechadas de espías, fueron prisioneras y llevadas en carretones al Alto Perú.
Por intersección de Gregorio Zegada (jujeño y miembros del Cabildo Realista) se atemperó la medida del general español y sólo llegaron a Huacalera, siendo abandonadas a su suerte en la Posta el 14 de junio, desde donde fueron rescatadas por los gauchos.
 Debe recordarse la opinión formada según los escritos del militar realista general Joaquín de la Pezuela en sus memorias, respeto a estas mujeres durante la invasión, actuando como espías y permitiendo la actuación de sus hombres en el ingreso combativo permanente sobre los soldados de ocupación con el consiguiente y grave perjuicio, riesgo que no podía correr por lo que determinó expulsarlas de la ciudad. El jefe realista militar en sus “Memorias” refiriéndose a Belgrano y su retiro de Jujuy expresaba: “había dejado las mujeres y familiares de los que servían en su ejército, de manera que tenían otras tantas espías vivientes, que no sólo le deben a su sucesor Rondeau las noticias más menudas de mis movimientos y fuerzas, sino que hasta se presentaban las mujeres a mis oficiales y tropas con tal que consiguiesen seducirlos de lo que resultó muchas deserciones principalmente de los soldados prisioneros que habían tomado voluntariamente partido por el Ejército del Rey”.
 Las mujeres expulsadas llegaron hasta la Posta de Huacalera cuando los gauchos recuperaron la ciudad y los realistas se retiraron en fuga hacia Tupiza, donde quedaron abandonadas desde el 14 de junio de 1814.
 La vanguardia patriota a cargo de Martín Miguel de Güemes terminará expulsando a Pezuela del territorio actuando con formaciones de milicias gauchas.
Todas las acciones preludiaban una nueva estrategia militar la que sería predominante de ahora en más, al ataque rápido, el golpe certero, la sorpresa, el conocimiento de la geografía, el valor, el coraje y el amor por la tierra; sobre la capacidad combatida de los grandes ejércitos reglados lo que daba razón a Belgrano sobre las insurgencias populares y la construcción de la Patria teniendo a los pueblos como constructores naturales.
El 23 de julio, Abascal autoriza a Pezuela su retiro al Alto Perú ante su solicitud y agotamiento de su tropa abandonando la ciudad el 2 de Agosto, entrando de la Quintana y de la Corte el día 3, recuperándola.
* Instituto Belgraniano de Jujuy




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