Miércoles 21 de Agosto del 2019



Detienen a “pastores evangélicos que esclavizaban a sus fieles”

19/05/2019


  La “banda de pastores evangélicos” cayó luego de varios allanamientos realizados en diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires, acusada de quedarse con el dinero de las transacciones, de hacinar a las víctimas en un conventillo, también de hacerlas trabajar gratis en panificadoras y que vendan los productos.

 Según se informó, “esos líderes religiosos, mediante diferentes acciones de manipulación, obligaban a sus fieles a vender sus viviendas para irse a vivir hacinados en una especie de conventillo”.
 Se trata “de una organización delictiva que, además de exigirle a los adultos trabajar en una panificadora sin ningún tipo de remuneración, forzaba a los hijos de sus seguidores a dejar la escuela y salir a vender los productos elaborados en ese establecimiento”.
 En tanto, “los religiosos que lideraban esa organización llevaban adelante una vida ostentosa, contaban entre sus propiedades con una chacra en un club de campo y varios establecimientos rurales”.
 Los operativos estuvieron a cargo de policías de la división trata de personas, perteneciente a la superintendencia de investigaciones del tráfico de drogas ilícitas y crimen organizado de la policía de esa provincia, quienes apresaron a 26 personas, entre estas a la presunta líder de la banda, conocida como "Tía Eva" y a su segunda, llamada "La jefa".
 En total, los efectivos realizaron diez allanamientos y fueron apresados 13 hombres y 13 mujeres, todos mayores de edad, y se incautaron unos 40 mil dólares y más de un millón de pesos.
 Los policías secuestraron a los malvivientes 17 vehículos, entre automóviles, camionetas y utilitarios; alhajas de oro, 46 teléfonos celulares, 57 tarjetas de crédito, notebooks, computadoras, pendrives, documentación y otros elementos de interés para la causa.
 La investigación que permitió desmantelar a “la banda de los pastores evangélicos” comenzó en diciembre de 2018 luego de una denuncia radicada por una joven de 24 años de edad en la ayudantía fiscal de delitos conexos a la trata de personas, pornografía infantil y grooming.
 La víctima refirió que cuando era adolescente y vivía en González Catán con sus padres, “fueron captados por miembros del templo evangélico conocido como Filadelfia, los cuales habían copiado el nombre de otra conocida organización religiosa para facilitar la captación de fieles”.
 La joven precisó también que sus padres comenzaron a involucrarse “cada vez más en ese ámbito religioso y cambiaron abruptamente su modo de vida, hasta que los líderes de esa iglesia, bajo manipulaciones psicológicas y supuestas órdenes de Dios, los convencieron de vender su propiedad y entregarles el dinero”.
 A su vez, señaló que luego sus padres se mudaron junto con otros miembros de la congregación a una especie de conventillo, “donde no podían tener contacto con el resto de sus familiares o amigos”.
 Los investigadores del caso comprobaron que el templo consistía en un edificio de cuatro pisos ubicado en Centenera al 3700, en la localidad porteña de San Justo, donde vivían los “pastores o líderes y encargados", mientras que en otro inmueble tipo conventillo, situado a metros del lugar, residían los feligreses, “a quienes también forzaban a llevar a cabo tareas de mantenimiento, albañilería y limpieza”.
 Durante las pesquisas, los detectives policiales establecieron también que la panificadora funcionaba las 24 horas en Anchoris al 4100 de esa ciudad y que también poseían un anexo de la iglesia que se hallaba en Juárez Celman 600 de Pontevedra, partido de Merlo, donde se captaban fieles para luego llevarlos “al templo Filadelfia"; además, el grupo delictivo tenía bajo su propiedad otro templo con panificadora que operaba en El Resero y Alem, en Bahía Blanca.
 Los investigadores determinaron también que los líderes de esa iglesia evangélica tenían varios establecimientos rurales, uno de ellos en el kilómetro 36 de la ruta provincial 88, en el partido de General Alvarado y una chacra en un club de campo ubicado en el kilómetro 129 de la ruta provincial 41, a la altura de San Miguel del Monte.
 La causa judicial quedó caratulada “Asociación Ilícita en concurso real, con reducción a la servidumbre reiterada en doce oportunidades, trata de personas reiteradas en doce oportunidades y lavado de dinero”.




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