Domingo 20 de Enero del 2019



Praga la joya de Europa

Este es un relato de días intensos y placeres largos, de caminatas estrechas y sentidos despiertos, todo esto sucede en esta ciudad mágica cuna y reino del Sacro Imperio Romano, la de Bohemia y Moravia, la que se erige al lado del río Moldava y de las nueve colinas que la circundan.

07/10/2015


Vista de la Torre de la Pólvora al fondo.
Vista de la Torre de la Pólvora al fondo.

Ciudad de contrastes en sus leyendas, de aventuras y defenestraciones en su historia, de arte y música, en donde la arquitectura tiene sus mayores expresiones a lo largo de su rica historia y en donde su vida se puede reducir en un instante de armonía y belleza.
Hablar de la Arquitectura de Praga es considerar la coherencia de sus espacios públicos en concordancia con el esplendor de los edificios que los contienen. Belleza sin ornamento, humildad y estilo en las fachadas que se manifiestan a lo largo de la rica historia arquitectónica.
Es esta Ciudad, Patrimonio de la Humanidad desde el año 1992 que no es para nada pretencioso el título porque en ella encontramos a expresiones fantásticas del Románico del siglo XIII, como la Rotonda de la Santa Cruz en la Ciudad Vieja, del Gótico con obras que sobresalen entre las que se encuentran la catedral de San Vito, en el Hradschin, y la iglesia de Nuestra Señora de Tn, la iglesia barroca de San Nicolás o la casa U.
La geografía hace que el Moldava le sentido a los puentes, siendo el de Carlos la verdadera obra de arte y la pieza arquitectónica más famosa de la ciudad, desarrollada a lo largo de aproximadamente 500 metros uniendo la Ciudad Vieja (Staré Mesto) con la Ciudad Pequeña (Malá Strana), y jalonado a ambos lados con treinta esculturas de gran tamaño de reyes y santos en donde se destaca la estatua de San Juan de Nepomuceno, santo milagroso y protector de la ciudad. Las esculturas con su aspecto ennegrecido por el tizne de la polución que supo tener este lugar le da una escenografía casi fantasmagórica digna de una película de terror, sobre todo si lo circulas muy adentrada la noche durante el frío invierno boreal.
Sus barrios son reductos de particularidades y leyendas, como las del Golem en el barrio judío, intrigante y secreto, con historias descriptas por Umberto Eco en su obra el Cementerio de Praga cuya lectura recomiendo para adentrarse en la espacialidad de este lugar.
Los sentidos y los sentimientos se estremecen a través de las placas doradas, brillantes cuyo bronce, recuerda a los miles de detenidos durante la invasión nazi en la Segunda Gran Guerra, uno no puede abstraerse y no pensar en el campo de concentración de Terezin.
Recorriendo sus calles nos podemos encontrar con los pasos presurosos de un jovencísimo Mozart para llegar al teatro de la Opera al estreno de las “Bodas de Fígaro” luego de quedarse a jugar con amigos y mujeres en el Mercado que se encuentra a metros, del salón de conciertos, que lo vio tocar y tanto amor le profesó en el día de su muerte.
Cuentan los viejos de Praga que al enterarse los vecinos de la muerte del joven artista, se reunieron alrededor de la Opera y con velas encendidas permanecieron en vigilia toda la noche en homenaje al genio que pudieron disfrutar, una escultura ubicada en el lateral del edificio conmemora a este gran creador. Se siente que el amor fue mutuo entre el músico y la ciudad.
Todavía hoy en sus calles empedradas y lustrosas se respira la música de Mozart, Beethoven, Bach, Chopin, y tantos otros.
Los monasterios y claustros devenidos en salas de conciertos pasaron a ser espacios acotados para pequeños conciertos casi intimistas, en donde las lágrimas cuestan mucho detenerlas frente a tanta belleza conjugada.
Al hablar de música no podemos olvidarnos de los exponentes locales como Dvorak y Smetana cada uno en su estilo y arte, propios de su tiempo y de su espacio. Las letras con la Metamorfosis o el Proceso de Franz Kafka, hijo dilecto de esta ciudad a lo que algunos supieron decir “Praga es Kafka”, por más que el autor no se sentía a gusto en ella, o con la figura de Milan Kundera escribiendo desde su exilio en el París, de la guerra fría. Ciudad que es películas, si porque en ella es muy fácil recordar espacios recreados en busca de tiempos pasados casi perfectos como los que se pueden ver en rodajes como Amadeus o la de los Miserables, o la de Lutero, o bien en donde la acción de espías, ladrones y asesinos se ponen de manifiesto en las de Misión Imposible, Casino Royale o Hannibal.
Pienso que el recorrido fue largo, pretendía ser un relato de arquitectura en viaje, pero en esta ciudad es imposible abstraerse de su contexto y sus múltiples manifestaciones artísticas que hacen de ella, una perfecta armonía.
Recomendaciones:
- “El urbanismo de la Vieja Praga” Jakub Pavel
- Bedrich Smetana “El Moldava Poema Sinfónico” / Antonin Dvorak “Sinfonía del Nuevo Mundo”
- Frank Kafka “La Metamorfosis” /Mylan Kundera “La insoportable levedad del Ser”
- Umberto Eco “El cementerio de Praga”
- “Amadeus” Milos Forman /” Misión Imposible” Brian de Palma


Por el arquitecto Marcelo Herrera




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