Lunes 21 de Enero del 2019



Virgen de Copacabana de Punta Corral

Una señora vestida de blanco, de cabellera reluciente que le recomendaba que al otro día volviera a buscarla. Al otro día volvió y sobre las piedras halló otra “piedrita” extraña, blanca y pequeña que le recordaba las formas de algunas imágenes que había visto en las estampas, sobre todo de la Virgen de Copacabana, tan conocida y venerada en el Altiplano.

08/04/2017


Al otro día volvió y sobre las piedras halló otra “piedrita” extraña, blanca y pequeña que le recordaba las formas de algunas imágenes que había visto en las estampas, sobre todo de la Virgen de Copacabana, tan conocida y venerada en el Altiplano.
Estaban patentes la cabeza con su corona, su manto cónico, y algo modelada la figura del Niño.
Según datos aportados por el esclavo ya fallecido Don Alberto Méndez, sacados de un cuaderno que dejaron anteriores esclavos, cuenta que Don Pablo Méndez fue el primero, seguido por su cuñado Don Roque Jacinto Torres.
En el año 1835, por el mes de julio, cerca de la Fiesta de San Santiago, en los pastizales del Abra de Estancia Vieja, Don Pablo Méndez se encontraba pastando sus vaquitas.
Fue entonces que se le apareció una señora vestida de blanco, de cabellera reluciente que le habló con afable majestad preguntándole qué hacía.
Maravillado y como quien conversa consigo mismo le contesta.
Antes de que la aparición se diluyera, oyó que le recomendaba que al otro día volviera a buscarla.Don Pablo quedó atónito, se restregó los ojos, se encontraba perplejo y solo atinó a señalar con piedras el lugar y regresó a su rancho. Reunido con su familia les contó lo ocurrido. Algunos se rieron, otros que se había dormido en vez de cuidar el ganado, que todo había sido un sueño.
Don Roque Jacinto Torres, hombre capaz y leído le aconsejó que volviera al día siguiente y así lo hizo.
Aunque la señora no apareció, sobre las piedras que había dejado como señal, halló una “piedrita” extraña, blanca y pequeña que le recordaba las formas de algunas imágenes que había visto en las estampas, sobre todo de la Virgen de Copacabana, tan conocida y venerada en el Altiplano.
Estaban patentes la cabeza con su corona, su manto cónico, algo modelada la figura del Niño.
Todo quedó aclarado para el alma sencilla de Méndez quien, luego de orar fervientemente regresa llevando consigo la pétrea figura.
Pronto la noticia recorrió grandes distancias y fueron muchos los campesinos que llegaron a Punta Corral para orar ante la piedra legendaria.
La familia resolvió ir hasta Tumbaya para consultar al sacerdote y este no pudo dejar de reconocer el parecido, oyó interesado el relato que le hizo el pastor y resolvieron que la piedra hallada quedara en la Iglesia.
Se cuenta que a poco andar, la piedra desapareció de la Iglesia y fue Don Pablo Méndez requerido en averiguación del hecho del que nada sabía. Y decide volver al lugar de la maravillosa aparición en donde fue encontrada nuevamente la “piedra”.
La Virgen mostraba sin dudas su deseo de permanecer en los ásperos pedregales de Punta Corral.
Para acogerla dignamente Pablo Méndez hizo promesa de esclavitud al culto, y con su cuñado Torres y otros fieles levantaron un pequeño oratorio donde se veneró por años la imagen de piedra.
Habiendo enfermado don Roque Jacinto Torres, se encomendó junto con los habitantes de la zona a la Virgen, y prometió construir una nueva y digna capilla si sanaba de su dolencia.
El milagro se produjo y, luego de su recuperación don Roque comenzó la construcción de la capilla prometida, señalándose su inicio en 1889. Diez años después la obra fue terminada.
En 1891 Don Roque viaja rumbo a Potosí para comprar las campanas, la corona de plata y la Media Luna sobre la cual la Reina de los Cielos apoya su Planta.




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