AMENAZA CON DIVIDIR A JUJUY CRECE
La disputa política entre el gobernador Carlos Sadir y el exmandatario Gerardo Morales sumó un nuevo capítulo en la Legislatura de Jujuy, donde comenzó a tomar fuerza la posibilidad de dividir el bloque oficialista Jujuy Crece. En el entorno del actual gobernador evalúan conformar una bancada propia, integrada por entre cinco y ocho diputados, como una alternativa para ganar autonomía y fortalecer su capacidad de decisión dentro del espacio gobernante.
Por el momento, la iniciativa no fue formalizada y la conducción del oficialismo debió salir a desmentir una ruptura. Sin embargo, el malestar entre legisladores oficialistas evidencia que la interna dejó de ser una discusión circunscripta a las principales figuras del radicalismo jujeño y comenzó a trasladarse al funcionamiento institucional. La posibilidad de una bancada independiente, o eventualmente de un interbloque, representa una señal de alerta para un oficialismo que busca preservar su unidad mientras se profundizan las diferencias políticas.
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El escenario tiene una particularidad: en el ámbito legislativo, el vicegobernador Alberto Bernis conserva un papel central en la articulación y conducción política del bloque. Una eventual separación de diputados alineados con Sadir no solamente modificaría la distribución interna de fuerzas, sino que también pondría en discusión el esquema de liderazgo que hasta ahora sostiene al oficialismo en la Cámara.
SADIR BUSCA CONSOLIDAR SU ESPACIO
Este jueves, Sadir reconoció la existencia de diferencias políticas dentro de Jujuy Crece, aunque insistió en que la prioridad debe estar puesta en la gestión y en el tratamiento de las iniciativas impulsadas por el Ejecutivo. El mandatario evitó profundizar públicamente la confrontación, pero sus declaraciones no alcanzaron para despejar las dudas sobre el futuro del bloque ni sobre la relación política con Morales.
La discusión legislativa se inscribe en una disputa más amplia por el armado electoral de 2027. Morales reclama definiciones sobre las candidaturas y busca ordenar los tiempos de la sucesión política, mientras Sadir intenta administrar esa negociación sin resignar margen de decisión. En juego no están solamente las postulaciones a la gobernación, sino también la vicegobernación, la intendencia de San Salvador de Jujuy y la conformación de las listas legislativas.
Desde su llegada al Ejecutivo, Sadir avanzó en la construcción de una dinámica política propia, con mayor protagonismo en la conformación de su gabinete y una relación directa con los intendentes a través de acuerdos de gestión, obras y recursos.