LA DROGA PROVENÍA DE VILLAZÓN Y SE ACOPIABA EN CASIRA
La jueza federal de Garantías N°2 de Jujuy, Carina Gregoraschuk, dio por formalizada la investigación contra seis personas acusadas de transportar cocaína desde Bolivia para luego comercializarla en la provincia de Buenos Aires. Entre los imputados se encuentra un hombre que cumple una condena de 8 años de prisión en el Complejo Penitenciario Federal NOA III por transporte de estupefacientes.
En el caso, cuya audiencia de formalización se realizó el 21 de julio pasado, interviene el fiscal federal Federico Zurueta del Área de Casos Complejos de la Unidad Fiscal de Jujuy y la PROCUNAR NOA. Además la magistrada autorizó una serie de peritajes, tanto sobre los 61 kilos de cocaína incautados en el operativo donde se desbarató la organización como sobre los 34 celulares secuestrados.
También te puede interesar:
La detención de cinco de los imputados se concretó el 18 de julio pasado en Tres Cruces, cuando llevaban adelante el transporte de la cocaína dentro de un automóvil Peugeot 408. Wilfredo Villegas (el hombre que se encuentra condenado) era el líder de la banda y una hermana suya cumplía un rol de "vocera" y eran quién le reportaba los movimientos de todos los involucrados en la maniobra. A su vez, la pareja de la mujer era el transportista del clan.
A su vez, otro hermano de Villegas (quien sería el encargado de "reclutar" conductores") logró escapar. Por otro lado, otra hermana y su pareja eran quienes "prestaban" su domicilio de la localidad de Cieneguillas, en el límite con Bolivia, para el resguardo de vehículos que eran usados para transportar la droga. Por último, se imputó al padrastro de todos los hermanos, quien se había unido a las actividades y cumplía tareas de logística, como el "barrido" de la ruta elegida para el traslado del tóxico. Las detenciones se registraron en el marco de 12 allanamientos que se llevaron a cabo de manera simultánea, tanto en la ciudad de San Salvador, como en las localidades de Casira y Cieneguillas, en La Quiaca. Allí se secuestraron 6 vehículos, 34 celulares, importantes sumas de dinero y documentación de interés para el caso.
La investigación determinó la existencia de una organización narcocriminal. Allí se reveló la actividad entre un proveedor del vecino país ("El Padrino") y Villegas, mientras que sus familiares serían los "brazos operativos". A raíz de las tareas de campo e inteligencia, se pudo reconstruir el circuito de la droga.
Luego de su ingreso al país, procedente de la localidad boliviana de Villazón, vecina a La Quiaca, la cocaína era presuntamente acopiada en la localidad de Casira, en la casa de dos de los imputados.