Un desalojo en Jerusalén Este atiza el conflicto entre israelíes y palestinos

REVIVE VIEJAS HERIDAS

(Por Alberto Galeano) El desalojo y la demolición de una casa en un barrio de Jerusalén Este, ocupada por Israel, revive las viejas heridas entre israelíes y palestinos en un año en el que no se percibe aún la posibilidad de reanudar el proceso de paz bajo la solución de los "dos Estados" como impulsa la ONU.

Este nuevo caso, ocurrido el miércoles en el barrio de Sheikh Jarrah con la familia Salhiya, de 15 personas, se suma a una serie de asentamientos y demoliciones en dicha zona, donde los palestinos quieren proclamar la capital de su futuro Estado.

En la actualidad muchas familias palestinas, que vivían en Jerusalén Este desde la década de 1950 cuando fueron reubicados por Jordania, son desahuciadas mediante la aplicación de leyes solicitadas por los colonos israelíes ante la justicia.

En ese sector en disputa viven unos 350.000 palestinos junto a más de 200.000 colonos israelíes, según informes del diario español El País.

El desalojo ocurrió precisamente en Sheikh Jarrah, uno de los barrios emblemáticos de Jerusalén Este.

Esta zona fue el detonante de una ola de violencia de 11 días registrada en mayo de 2021 cuando grupos palestinos de la Franja de Gaza dispararon cohetes hacia zonas residenciales israelíes, en respuesta a una ofensiva de Israel.

Ya en aquellos días la ONU había advertido a Israel que las expulsiones forzosas de familias palestinas son consideradas un "crimen de guerra" que viola el derecho humanitario de ciudad, ocupada por los israelíes durante la Guerra de los Seis Días en 1967.

El caso causó, además, preocupación en la Unión Europea (UE) y el Reino Unido, países que advirtieron que el desalojo en los territorios ocupados es ilegal bajo las leyes internacionales.

A principios de agosto pasado, los palestinos que viven en dicho barrio rechazaron alquilar sus casas a una organización de asentamientos israelíes, tras un plan propuesto por la Corte Suprema de Justicia israelí para terminar con la disputa.

La iniciativa contemplaba que las familias podrían permanecer en sus viviendas si reconocían que la tierra en la que estaba construida su casa pertenecía a una organización de colonos que había comprado su propiedad.

Lo cierto es que el desalojo de la familia Salhiya volvió a llamar la atención internacional de un antiguo conflicto de Medio Oriente, cuyas negociaciones están suspendidas desde abril de 2014, cuando fracasó el plan de paz elaborado por el exsecretario de Estado norteamericano, John Kerry.

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