El “Efecto Trump” y la imposibilidad de asentar una hegemonía

La referente de la izquierda argentina asegura que los triunfos de la región no tiene que ver con un cambio de postura ideológica, sino con una estrategia “neocolonial” de los EEUU y Donald Trump.

Por Miriam Bregman Buenos Aires, 8 agosto (NA) - Que millones de electores voten por un candidato y otros tantos por su contrincante en dos partes prácticamente iguales, fue sorpresivo. Que eso suceda en un país y a las pocas semanas se repita casi en forma calcada en una nación vecina, parece directamente increíble.

Pero en este caso no se trata de las meras consecuencias del azar, sino que esos empates técnicos tienen un profundo contenido político y social, y es la imposibilidad de asentar una hegemonía.

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Ya salió Newsweek Argentina de julio: ¿Latinoamérica se volvió de derecha? ¿“GIRO TRUMPISTA”? Ya hay quienes hablan de un “giro trumpista” en la región. Si una mira el mapa, parece que tienen razón. Luego del triunfo de Javier Milei en Argentina, en Chile ganó José Antonio Kast; en Bolivia, Rodrigo Paz; en Ecuador, Daniel Noboa. Y ahora aparecen como ganadores Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia. Como si esto fuera poco, Donald Trump secuestró a Nicolás Maduro e impuso un protectorado en Venezuela, utilizando como herramienta al mismo régimen que decía combatir.

En primer lugar, es importante detenerse en la situación del imperialismo yanqui. Luego de la fácil incursión en Caracas el 3 de enero, Trump tenía en mente algo similar en Irán, envalentonado por el genocida Benjamín Netanyahu. Pese al enorme e imbatible poderío militar, la Casa Blanca y el Pentágono sufrieron una gran derrota, debiendo reconocer la verdadera correlación de fuerzas que les impidió imponer sus objetivos.

Meses antes, el presidente estadounidense tuvo un enorme revés en el plano doméstico. En Minneapolis el pueblo trabajador se organizó, con las docentes a la cabeza, enfrentó y le asestó un durísimo golpe a las fuerzas del ICE, una patota con métodos fascistoides de la que hacían alarde para secuestrar y expulsar a residentes extranjeros. En ese marco, varias elecciones locales expresaron el hastío y una creciente oposición a los candidatos de Trump, incluso en distritos tradicionalmente republicanos.

Trump confirma inicio de ataques terrestres contra cárteles de droga en América Latina Así, el mapa que tiñe una parte del subcontinente de “trumpista” tiene bases más que endebles. Aparentemente estamos en un revival de los años ’90, pero las condiciones son bien distintas. Entonces el neoliberalismo se asentaba sobre la derrota del denominado “socialismo real” y la restauración capitalista sobre aquellos países. El filósofo Francis Fukuyama llegó a hablar de “el fin de la historia”. Hoy, la decadencia estratégica de los Estados Unidos es la que signa a un mundo completamente convulsionado: crisis, guerras y potenciales revoluciones.

En este escenario se plantea un problema grave para todos estos gobiernos “trumpistas”. El apoyo del magnate norteamericano, que en muchos casos fue clave para que estas derechas pudieran triunfar, cada vez les sirve menos para gobernar. Peor aún: se les puede volver en contra, como un salvavidas de plomo, si en noviembre —como cada vez parece más probable— Trump pierde el control de las dos cámaras legislativas en EEUU y queda como “pato rengo”.

UN EQUILIBRIO CATASTRÓFICO El dirigente comunista Antonio Gramsci hablaba de un “equilibrio catastrófico” para explicar que ninguna fuerza social y política en pugna podía imponer su hegemonía. La debilidad internacional de estos gobiernos se traduce en la imposibilidad de imponer todo su programa, como pretenden los factores de poder que están por detrás.

Apenas asumió Kast en Chile, el movimiento estudiantil volvió a recorrer las calles de Santiago enfrentando a los “pacos”. En Bolivia, Paz asumió con un “gasolinazo” que provocó una gran revuelta en enero, y ahora asistimos a bloqueos campesinos que paralizaron la nación hermana durante semanas y que pudieron retroceder solo con una abierta traición de los dirigentes de la Central Obrera Boliviana que pactaron con el Ejecutivo. En Perú, cuya crisis de representación está al rojo vivo (prácticamente un presidente por año) es altamente dificultoso que Keiko pueda emular la presidencia de su padre sin el concurso de levantamientos de las clases subalternas. En Colombia el levantamiento estudiantil y popular de 2019 y 2021 solo tuvo un impasse con el gobierno de Petro. Todo augura que el 50% que se negó a votar a de la Espriella, a los que se sumarán varios sectores populares que sí lo hicieron, se enfrentarán a las políticas más agresivas que este abogado de narcos promete aplicar.

La izquierda organiza el primer encuentro de cara a las elecciones 2027 EL DESAFÍO En Argentina, Trump cumplió un papel decisivo para lograr la estabilidad de Milei. En abril del año pasado habilitó un nuevo salvataje del FMI con US$ 20.000 millones contantes y sonantes, y en vísperas de las elecciones de octubre fue directamente el Departamento del Tesoro el que salió a salvar a un gobierno que venía muy golpeado, mientras que el mismísimo Trump extorsionó al electorado planteando que, si no ganaba Milei, todo se iba “al diablo”.

Aunque la malla internacional hoy ya no lo favorece, Milei y su hermana no podrían haber llegado hasta acá sin el concurso de la CGT y de grandes sectores de la dirigencia peronista que solo transmiten desmoralización, mientras que ponen toda su energía en la cruenta e inentendible disputa interna.

El crecimiento de la izquierda y sus referentes es una muestra simple de que hay un importante sector de la población que ve con simpatía que estemos presentes en todas y en cada una de las luchas del pueblo trabajador contra Milei y sus mandantes del poder económico.

Es necesario convertir esa simpatía en una fuerza militante, en un nuevo movimiento histórico de las y los trabajadores. Con un programa claro para enfrentar los mecanismos de sometimiento a través de la deuda y no para gestionar al capitalismo y su decadencia. Que acabe con el ciclo de saqueo de los bienes comunes naturales. Que anule la reforma laboral y toda la legislación antipopular y antinacional que impuso Milei y sus aliados en estos años, y se recuperen los salarios y jubilaciones. Que tenga como prioridad unirse a los pueblos de América Latina que enfrentan la ofensiva neocolonial de Estados Unidos. Ese es nuestro desafío.

(*) Diputada nacional del Frente de Izquierda Agencia NA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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