El actor, además, se refirió a la resistencia teatral a nivel federal y se refirió a la cultura como una forma de identidad.
Buenos Aires, 29 abril (NA) -- El actor Luciano Cáceres interpreta “Paraíso”, una obra que sigue a un empresario que recibe un trasplante de corazón, donado por una prostituta, y sostuvo que “no siempre tenemos una oportunidad de vivir de nuevo”; además, se refirió a la resistencia teatral gracias a la autogestión, así como a la clara necesidad de financiamiento como recurso.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el artista se mostró “feliz” por la reposición del fenómeno que agotó todas sus funciones en el Teatro San Martín, incluso previo a su estreno, y ahora sube a las tablas en la sala del Teatro Regio.
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Bajo la dirección de Ignacio Rodríguez de Anca, la pieza busca interpelar a la masculinidad a través de la historia de Juan Valero, un importante empresario que recibe un trasplante de corazón, pero con la particularidad de que, en esta ficción, el órgano conserva la memoria de su donante: una prostituta dominicana de un barrio llamado Paraíso de Dios.
Cáceres se refirió a este trabajo como un cuadro “sensible”, que se centra en un eje de los “más esenciales” y atraviesa “cuestiones políticas e ideológicas, de discurso, así como el racismo, la homofobia, la xenofobia y la diferencia de clases”.
Aunque el guion no se centre en la donación de órganos, el guion está atravesado por la temática, por lo que se presentó una lectura para desdramatizar en el Congreso de Cardiología: “Después de esa lectura tuvimos una charla con un grupo de trasplantados que funciona en el INCUCAI porque una conocida es trasplantada de corazón”.
Según el relato, su interlocutora le explicó: “No siento nada de mi donante, hablemos sobre esto porque la gente no va a querer trasplantarse”, así que el equipo artístico escuchó atentamente: “Hicimos hincapié en que es una ficción y aparece un cartel en la obra sobre la importancia de donar”.
Noticias Argentinas - ¿Qué otros acercamientos tuvieron con el ámbito de trasplante de órganos a partir de la obra? Anteriormente abordamos otra lectura en conexión con Madrid, en la Casa de América, y a partir de eso nos contactaron para hacerlo en el Congreso de Dramaturgia de la Asociación de Cardiólogos. Lo vivenciamos con el texto en la mano y pasamos por todas las situaciones de la obra ante gente entendida: algunos trasplantados, otros cirujanos y cardiólogos. Fue importante contar con su aval y colaboración.
NA - ¿Y se encontraron con casos que se identificaron? LC - Recibimos comentarios de donantes que han pasado por otras cosas, que sienten cosas que no sentían. No se puede demostrar si tiene relación con el donante, pero entiendo que hay momentos extremos que son bisagras y que pueden modificar a la persona que estuvo al borde de la muerte. Es un punto de inflexión que te da permiso para atravesar un momento bisagra porque sabés que tenés una sola vida, no porque haya algo álmico que se transporte de un órgano a otro, sino porque tu propia alma pide un cambio.
NA - Pero también hubo comentarios opuestos.
LC - Algunas personas trasplantadas que vieron la obra no estaban de acuerdo porque no sintieron nada de su donante. Sin embargo, otros espectadores me contaron que no les interesaba el deporte y ahora son maratonistas; hay quienes cambiaron su perfil por uno artístico cuando no les interesaba ese rubro, o bien gente que “odiaba lo dulce” y ahora es dulcera. La historia no está basada en el trasplante, sino en la modificación de alguien después de un hecho traumático, límite, fuerte: estar al borde de la muerte cambia tu vida y tenés una nueva oportunidad. No siempre tenemos una oportunidad de vivir de nuevo.
NA - ¿Cómo es el protagonista y qué visión tenés sobre él? LC - Es muy áspero, vive entre negocios y números. Este suceso conecta el mundo femenino con su personalidad hipster machista y se ve afectado por un universo que lo aflora desde adentro. A veces uno tiene una primera lectura de alguien por prejuicio o mandato y se saca una ficha errónea, pero con más información sobre esa persona y al hacer el ejercicio de ponerse en el lugar del otro, se puede llegar a entender por qué tiene ese razonamiento.
NA - ¿Qué significa para vos llegar a un pueblo chico y con enorme actividad teatral? LC - Es espectacular. Giro con obras desde los 14 años, o sea, hace 35 años. En ocasiones es una primera experiencia para ese espectador que se animó a ver teatro. También se dispone el diálogo, la comunión con todos los teatristas que sostienen esos espacios durante todo el año, donde uno va de visita por dos días, pero es un lugar que se sostiene con la producción propia y con la autogestión.
NA - Además de la autogestión, ¿por qué otros factores el teatro resiste? LC - El teatro siempre es autogestión y, sobre todo, actividad independiente, con o sin apoyo. También está la fuerza de quienes llevamos esto. Nosotros somos si hacemos. Nos reunimos con los recursos que tenemos y armamos nuestra obra de teatro; hacemos nuestra gira independiente. Obviamente los apoyos son necesarios y forman parte de nuestra identidad cultural; también es cierto que no nos podemos quedar quietos.
El unipersonal de la española Inmaculada Alvear se puede ver los miércoles, hasta el 10 de junio, en el Teatro Regio.
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FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS