La bicameral de Inteligencia sigue sin fecha de constitución, pero la pelea por los cargos no da tregua

Karina Milei quiere reservarse la presidencia de la comisión y ve con buenos ojos a Sebastián Pareja. Para la vicepresidencia suben las acciones de Carolina Moisés, lo que sería una provocación para el kirchnerismo.

Buenos Aires, 13 abril (NA) – Mientras la comisión bicameral de Fiscalización y Seguimiento de los Organismos y las Actividades de Inteligencia sigue sin fecha concreta para su conformación, solamente se recortan dos certezas: que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, reservó la presidencia para alguien de su riñón, muy posiblemente para Sebastián Pareja, y que Carolina Moisés es número puesto para ejercer la vicepresidencia.

La “rosca” por la composición no cesa y se alargó anormalmente, impasse que derivó en la postergación de la resolución de convocatoria a la reunión constitutiva.

“La fecha no está cargada en la agenda ni tampoco los asesores manejan fechas tentativas”, se resignaron fuentes de la oposición en el Senado con las que la Agencia Noticias Argentinas tuvo diálogo. Desde el entorno de Pareja no dan por confirmada su candidatura para presidir la bicameral, pero aclaran a Noticias Argentinas que el jefe del partido La Libertad Avanza de la Provincia de Buenos Aires “va a hacer lo que pida el presidente (Javier Milei) y la secretaria general del Gobierno (Karina Milei)”. La idea de la hermana del jefe de Estado es vigilar desde el Congreso a la SIDE, un organismo que controla Santiago Caputo a través de su titular Cristian Auguadra, y del subsecretario administrativo, José Lago Rodríguez, quien maneja la caja de la estructura. La casi segura asunción de Pareja generó cortocircuitos con el PRO, y en especial con Cristian Ritondo, a quien el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, le había prometido el cargo durante el verano.

Como el señor Barriga con Don Ramón, el jefe del PRO bonaerense no consigue cobrar nunca por los servicios que le presta al oficialismo como aliado clave en el Congreso: es el eterno acreedor a quien le van prometiendo sucesivamente premios que nunca llegan.

Primero el oficialismo le iba a dar la presidencia de la Cámara baja. No ocurrió. Tampoco logró que el oficialismo le diera un lugar a Jorge Triaca en la Auditoría General de la Nación (AGN), pese a que había un acuerdo de palabra en ese sentido. Ritondo también empujó sin éxito la conformación de un interbloque entre LLA y el PRO, ofreciéndose como presidente de esa alianza electoral. Por supuesto que esa quimera también se desvaneció en un suspiro.

A su vez, el jefe del bloque amarillo fue el encargado de negociar lugares para el PRO en las listas de LLA para las elecciones del año pasado, y sus gestiones tuvieron un módico resultado ya que fueron muy pocos los candidatos propios que pudo colar en la lista de unidad.

Hasta le pidieron el sacrificio de posar con el buzo del partido violeta en la foto de inicio de dicha campaña. Ritondo aceptó esperando algo a cambio que nunca llegaría.

La marginación del referente del partido amarillo en la bicameral de Inteligencia es la frutilla del postre de un sinfín de humillaciones. Con todo, Ritondo siempre puso la otra mejilla y nunca dejó de colaborar con el Gobierno en cada una de las votaciones. Y ya limó asperezas con Menem durante una reunión que mantuvo días atrás.

Como premio consuelo, el PRO recibiría un lugar en la nueva conformación de la bicameral, que quedaría en manos del senador misionero Martín Goerling Lara. Dentro de los 14 integrantes de la bicameral, el senador Maximiliano Abad (UCR) tendría su lugar ya que el radicalismo conserva una decena de legisladores en la Cámara alta, y también seguiría la chubutense Edith Terenzi, cercana al radicalismo.

La Libertad Avanza reclamará otras dos sillas por el Senado (aparte de la de Pareja): una para el jujeño Ezequiel Atauche y la otra, presumiblemente, para el riojano Agustín Coto. Si el reparto se da a la medida de las pretensiones del oficialismo, al peronismo solamente le quedaría un único lugar, dos menos que en la anterior composición.

El favorito para ocupar ese lugar ese el ex ministro de Justicia y senador rionegrino Martín Soria, mientras que el senador kirchnerista Wado de Pedro emigraría a la comisión de Acuerdos.

El camporista era uno de los senadores de Unión por la Patria que tenía un lugar en la bicameral de Inteligencia junto con la riojana Florencia López y el neuquino con mandato cumplido Oscar Parrilli.

La cesión de la vicepresidencia a Moisés (que se fue del bloque Justicialista hace pocos meses) es una mojada en la oreja para el kirchnerismo, ya que la jujeña mantiene una confrontación pública con Cristina Kirchner a raíz de la intervención del PJ de esa provincia.

En Diputados, Unión por la Patria tendrá dos integrantes que probablemente sean Agustín Rossi y Rodolfo Tailhade.

Ambos tienen credenciales de sobra para ejercer dicho rol, el primero por haber sido interventor de la Agencia Federal de Inteligencia durante un período del Gobierno del Frente de Todos, y el segundo por haber sido director de la Escuela Nacional de Inteligencia durante la gestión de Parrilli al frente de la SIDE en 2015.

Provincias Unidas, que en Diputados tiene 18 miembros, reclama su lugar en la comisión bicameral, aunque teme que el oficialismo ejecute una jugada para marginarlos en beneficio del PRO.

El último presidente de la bicameral de Inteligencia había sido el radical porteño Martín Lousteau, antes de dejar de ser senador para convertirse en diputado.

Antes del ex ministro de Economía, el titular había sido el ex diputado nacional Leopoldo Moreau, quien se desempeñó en ese cargo durante más de cuatro años.

#AgenciaNA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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