Reforma laboral: ¿impulso o retroceso para la economía?

El Gobierno busca convertir en ley el proyecto previo a las sesiones ordinarias. El impacto local y qué sucederá con las empresas y sus empleados.

Buenos Aires, 20 febrero (NA)-- La media sanción que recibió el último viernes en Diputados acelera su aprobación definitiva, con una sesión por delante el próximo 27 de febrero en el Senado. Sin embargo, surge el inconveniente del impacto real que tendrá está “Modernización” Laboral en la economía argentina.

Tras un arduo debate en la Cámara baja, con chicanas y cánticos de por medio, el Gobierno consiguió la media sanción. A pesar de haberse aprobado en el Senado, el proyecto volverá a ser debatido en la Cámara alta dado el cambio que introdujo el oficialismo en el texto.

Se trata del artículo 44, el cual establece que, ante una enfermedad o accidente no vinculado a la tarea laboral, luego de los tres meses el empleado cobrará un 50% del salario, sin detallar qué pasa en los casos de enfermedad grave, y un pago del 75% del sueldo si el trabajador tiene personas a cargo.

Con la modificación ahora se establece que, en el caso de una enfermedad grave, se garantizará el pago del 100% de los haberes durante tres meses o seis meses si el trabajador tiene cargas de familia.

Con la próxima sesión por delante el 27 de febrero, todo indica que el Ejecutivo conseguirá convertir en ley la reforma laboral.

Ahora, el interrogante surge cuando se plantea la posibilidad de conocer el impacto real que tendrá en la economía. “Si vemos la literatura que muestra el impacto de una desregulación laboral sobre el mercado laboral no es concluyente ni a favor ni en contra. Es cierto que entre los factores que determinan la demanda de trabajo se encuentra el costo laboral y el riesgo laboral. Pero también es más importante el nivel de actividad y bajar otros costos como los fiscales”, sostuvo la economista Natalia Motyl.

“No veo claro de cómo se va a generar esa caída de informalidad o aumento del empleo. No hay incentivos hoy, inclusive para pasar de la informalidad a la formalidad en el margen”.

También indicó que el proyecto del Gobierno “favorecerá al cierre de empresas” que, con la apertura “apresurada” comercial, “dejaron de ser rentables y/o a la reestructuración hacia empresas más pequeñas”.

Bajo su mirada, la aprobación de la reforma laboral “va a ser la puerta de escape” de empresas grandes que hoy operan en el país. “Sólo provocará una caída de la productividad y el empleo, con impacto posterior negativo en salarios reales y consumo”.

Entre los aspectos negativos para las empresas, Motyl enumeró un “tipo de cambio poco competitivo, una presión fiscal alta y la apertura comercial temprana”.

“Muchas empresas no son rentables pero se sostenían, porque el costo de cerrar -por las indemnizaciones que había que pagar- eran altas. Hoy les redujeron ese costo. Entonces hoy uno puede pensar en deshacerse más fácil del costo variable y trasladar el capital hacia el carry trade o seguir operando pero de menor tamaño”.

Para Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, la reforma impulsada por el oficialismo “es más parecida a un sistema menos rígido y más flexible” y la calificó como “pro-capital” y no “pro-trabajador”.

“Implicaría mayor contratación y mayor cantidad de despidos. Si bien tiene un recorte importante en lo que es el costo impositivo para los nuevos empleados, hoy la economía no está creciendo”.

Menescaldi hace hincapié sobre el estancamiento de la economía, algo que afectaría al proyecto de modernización ya que “nadie va a tener el incentivo de contratar nueva gente”.

“Sin una economía que crezca, la reforma laboral queda en la nada. En el mediano plazo puede ser positiva si la economía se normaliza. Ahora, en el corto, no veo un impacto muy importante”.

En tanto, Marcelo Elizondo se mostró optimista por el proyecto del oficialismo, ya que “mejora las condiciones laborales”. Sin embargo, sostuvo que “también se necesitan mejorar otros factores”, entre los que destacó la tasa de inversión, continuar con el proceso de estabilización y que reaparezca el crédito. También mencionó el hecho de que se discuta una reforma impositiva.

Un punto que menciona el Gobierno es que este proyecto permitirá la creación de mayor empleo, aunque se necesita la reactivación de sectores que aún están más golpeados.

“Es todo un conjunto, hay que hacerlo todo a la vez. Está bueno que ocurra ahora, en la medida en que además es acompañado por otras cosas simultáneas”, sostiene el economista.

Para él, por cuestiones de “shock, impacto y una generación de confianza y de expectativas favorables” no sería bueno avanzar en una especie de gradualismo (paso por paso), dado que eso ocurrió durante la presidencia de Mauricio Macri y "no funcionó”.

“La reforma laboral tiene que avanzar en conjunto con una reforma impositiva, estabilización macroeconómica, apertura de la economía y una desregulación. Todo debería ser coetáneo”. Y agrega: “Esta reforma ayuda, pero no resuelve los problemas en soledad”.

Bajo su mirada, permite una mayor formalización y creación del empleo, pero a su vez “requiere inversión, mejora en el ámbito impositivo (sobre todo el provincial) y una estabilización macroeconómica”.

EL CIERRE DE FATE: VISIONES CONTRAPUESTAS La histórica empresa de neumáticos cerró su planta ubicada en San Fernando tras 80 años de funcionamiento. Al explicar los motivos de la decisión, la firma expresó que los cambios en las condiciones de mercado obligó a la empresa a "encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”. Tenía una capacidad productiva que superaba los cinco millones de neumáticos por año y era la mayor del país.

Con la conciliación dictada por el Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, el Gobierno suspendió los despidos por 15 días luego de una mediación entre la compañía y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).

El cese de sus actividades se dio en un momento sensible en cuanto a lo político-económico: “Esperaron el momento de desregulación para cerrar. No es anecdótico lo de Fate porque hoy tenemos una estructura productiva muy integrada aguas arriba y aguas abajo por lo que puede provocar una reacción en cadena”, afirma Motyl.

En tanto, Elizondo disiente y argumenta que el cierre de la compañía se da por otras razones.

“Es una empresa que tiene problemas desde hace muchos años. Hace poco que los accionistas habían puesto más dinero en la empresa que la que habían extraído en utilidades en los últimos 20 años”.

En ese sentido, pone en consideración el hecho de que Fate “venía teniendo problemas gremiales”, sumado a los financieros. #AgenciaNA

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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