Trump pone punto final a la “cosa nostra” de Maduro y el cartel de Sinaloa se aleja de Venezuela

Donald Trump acusa a Nicolás Maduro de capo narco del cartel de Los Soles sin embargo no se trata de una organización criminal sino de una práctica corrupta destinada a sostener en el poder al régimen bolivariano.

Buenos Aires, 3 de enero de 2026 (NA)-Nunca una mafia recibió una advertencia tan dura de un Estado nacional como la que recibió la organización bolivariana venezolana de parte de los Estados Unidos.

Se llevaron detenidos a su capo, Nicolás Maduro y a su esposa, y sus caporegime que quedaron varados en Caracas preguntándose qué pasó, solo atinan a hablar de nacionalismo e intentan protestas en organizaciones mundiales en búsqueda de una Justicia que nunca ofrecieron a sus propios ciudadanos.

Donald Trump acusa a Nicolás Maduro de narcotraficante. La fiscal general estadounidense, Pam Bondi afirma que Maduro ha sido imputado en el Distrito Sur de Nueva York por delitos relacionados con drogas y armas y que "se enfrentará a toda la ira de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en los tribunales estadounidenses”.

Se lo señala como jefe del cártel de los Soles. Pero ¿es Nicolás Maduro, el jefe de un cartel a lo Pablo Escobar en Medellín? Si se considera que un cártel es una organización criminal que se dedica al tráfico ilegal, sobre todo de drogas o armas y actúa como una empresa clandestina con líderes, mandos intermedios y grupos encargados de tareas concretas que controla zonas, rutas y mercados a través de la intimidación, la corrupción y la fuerza, no parece ser la acusación precisa contra Nicolás Maduro.

Además, un cártel se organiza con una estructura estable. Sus jefes deciden la estrategia y distribuyen funciones con precisión. Unos manejan la producción, otros aseguran el transporte y otros vigilan las finanzas.

Ahora bien, la información que circula en Venezuela es más sencilla pero no por ello menos alarmante.

El denominado cartel de los Soles, más que una organización de narcotráfico es una metodología. Se trata de una práctica extendida de corrupción que tiene su epicentro dentro de las fuerzas armadas bolivarianas. Ante la imposibilidad de sostener salarios dignos el gobierno de Maduro se aseguró la lealtad militar permitiendo que oficiales y funcionarios se enriquezcan mediante sobornos de narcotraficantes o incluso participando directamente en el negocio.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, en esa estructura de poder, Diosdado Cabello, actual ministro de relaciones exteriores, es una figura clave dentro del régimen que se encuentra en el poder desde el minuto 1 porque junto a Hugo Chávez participó del intento de golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992. Desde luego, no es el único de la nomenclatura bolivariana que maneja los hilos y el destino de la nación caribeña sirviéndose de las actividades ilícitas de los verdaderos patrones del narcotráfico como el cartel de Sinaloa.

Uno de los rastros más conocidos por la inteligencia y la política argentina es la ex embajadora en Buenos Aires de Venezuela, Stella Lugo Betancourt de Montilla La diplomática es el principal nexo con el régimen de Irán que obtuvo en Venezuela una plataforma desde donde incidir en la región latinoamericana para indignación de la administración estadounidense de Donald Trump.

Lugo intentó, sin éxito alguno, que los Estados Unidos no embargaran un avión que llegó desde el Caribe, un Airbus A 340-600, identificado bajo el logo de la empresa aeronáutica venezolana estatal, Conviasa que en el pasado había pertenecido a la compañía iraní Mahan Air y que aterrizó en Buenos Aires, en 2022, durante el último gobierno kirchnerista, tripulado por pilotos iraníes sospechados de de pertenecer a la fuerza de elite militar Quds de Irán. Stella Lugo Betancourt habría advertido a los pilotos iraníes sospechados de pertenecer a la Fuerza Quds, “salgan de Buenos Aires cuanto antes porque los pueden retener” pero sus ruegos no llegaron a tiempo y los iraníes pasaron largo tiempo bajo investigación en suelo argentino.

Pero sobre la figura de Lugo también sobrevuela la sospecha por sus conexiones con el mundo narco. En 2019, las acusaciones de José Luis Pirela, presidente de la subcomisión de Lucha Antidrogas, Antiterrorismo y Delincuencia Organizada de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, quien denunció que un grupo de delincuencia organizada opera desde Los Roques, un parque nacional y destino turístico situado frente a las costas del estado venezolano de Vargas. El grupo usa los islotes en su mayoría deshabitados para el trasiego de narcóticos y oro hacia países del Caribe, para alcanzar, luego, el mercado europeo.

El informe que fue presentado ante la Asamblea Nacional (AN) explica que "parte de la banda está formada por Carlos Betancourt y Noel Lugo, a quienes identificó como primo y hermano de Stella Lugo Betancourt”.

En la actualidad, Stella Lugo Betancourt, se fue de la Argentina en junio de 2024, antes del triunfo de Javier Milei y fue nombrada embajadora bolivariana en México donde la presidenta del país azteca, Claudia Sheinmbaum, la recibió con los brazos abiertos. México donde todo empezó y donde, aún hoy, mandan y dirigen los señores de la droga.

El repliegue del cartel de Sinaloa de Venezuela Son estos mismos señores, reyes en el mundo del crimen organizado, los que comenzaron a irse de Venezuela cuando olieron que “las calas” venían desde los Estados Unidos.

Según reportó el sitio especializado en crimen organizado, Insightcrime.com los integrantes del cartel de Sinaloa se fueron bastante antes que los militares de la fuerza Delta se llevaron a Maduro y su esposa hacia Norteamérica.

Las principales redes mexicanas de narcotráfico han abandonado el estado venezolano de Zulia, en el noroeste del país, a medida que los cambios políticos transforman el control criminal.

Zulia es un corredor estratégico para el paso de cocaína colombiana hacia los mercados internacionales. El pueblo de San Felipe llegó a tener tantos emisarios de uno de los grupos criminales más conocidos del mundo –el Cartel de Sinaloa– que se ganó el apodo de “Sinaloa”.

“Pero ya ahorita no”, dijo a InSight Crime un líder social local.

El reporte de los investigadores venezolanos señala que la caída en desgracia de Nicolás Maduro no ha hecho más que corroborar los movimientos de Sinaloa, de irse de Venezuela porque ya no controla los resortes del poder estatal que permite al crimen organizado trabajar con comodidad.

“Los representantes del Cartel de Sinaloa en el extranjero suelen abandonar un territorio una vez consolidadas las relaciones con los socios locales”, explicó a InSight Crime el consultor de seguridad independiente David Saucedo.

“Al final el Cartel de Sinaloa ya nada más se convierte en comprador”, afirmó. Sin embargo, en algunos casos las autoridades venezolanas han intentado desmantelar directamente sus operaciones. En abril de 2021, las fuerzas armadas arrestaron a una persona que identificaron como miembro del grupo mexicano en el estado fronterizo de Apure.

Esto pudo haberse debido a militares en actividad bolivarianos que querían dejar de ser meros receptores de sobornos para pasar a ser líderes del tráfico o apoyar a grupos venezolanos de tráfico de sustancias ilícitas en vez de a los mexicanos. Pero las conclusiones de los expertos en seguridad coinciden en señalar que el tráfico de drogas en Venezuela depende de la corrupción y las redes pagan a fuerzas de seguridad y actores políticos para poder operar. Por lo tanto, también es posible que en Zulia los emisarios asociados al Cartel de Sinaloa no hayan pagado a los funcionarios adecuados, o que estos exigieran sumas tan altas que la ruta dejó de ser rentable.

Con el comienzo de las amenazas de Trump los capos mexicanos decidieron salir de Venezuela y allí comenzó el derrumbe total de la buena fortuna de Nicolás Maduro que se enfrenta a un proceso penal en el extranjero que lo puede llegar a juzgar tan severamente como le sucedió al Chapo Guzmán.

FUENTE:AGENCIA NOTICIAS ARGENTINAS

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