Bregman en Jujuy: el desafío de construir un gran partido y unir la fuerza social

EL 23 DE MAYO

En un contexto de fuerte reconfiguración política y social en Argentina, el PTS, integrante del FITU, convoca a un acto el próximo 23 de mayo con la presencia de figuras destacadas como Myriam Bregman y Alejandro Vilca, junto a referentes del noroeste argentino. Lejos de tratarse de una actividad meramente electoral o testimonial, la convocatoria busca instalar un debate estratégico: la necesidad de construir un partido de la "nueva clase trabajadora" capaz de intervenir de manera decisiva en la crisis actual.

APUESTA A LA REORGANIZACION

El planteo central del PTS no es novedoso dentro de la tradición de la izquierda trotskista, pero adquiere particular relevancia en el escenario actual. La organización propone avanzar hacia una herramienta política que supere la fragmentación de las luchas sociales, integrando a trabajadores formales e informales, sectores precarizados, juventudes, mujeres y comunidades indígenas.

Este enfoque responde a una lectura concreta del período: la transformación del mundo del trabajo en las últimas décadas —marcada por la informalidad, la tercerización y la pérdida de peso de las estructuras sindicales tradicionales— habría dejado obsoletas ciertas formas clásicas de organización. En ese sentido, la idea de una "nueva clase trabajadora" apunta a reconocer esa heterogeneidad y, al mismo tiempo, a darle cohesión política.

BALANCE DE LAS LUCHAS

Uno de los ejes más significativos del documento es el balance sobre la resistencia a la reforma constitucional impulsada en Jujuy durante 2023. Para el PTS, ese proceso evidenció una importante capacidad de movilización social, pero también dejó al descubierto límites organizativos.

Según su diagnóstico, la imposibilidad de derrotar completamente la reforma no se debió a una falta de disposición de lucha, sino a la ausencia de una conducción política que lograra articular los distintos sectores en conflicto y presionar de manera efectiva a las centrales sindicales, como la CGT y la CTA, para avanzar hacia medidas de mayor alcance, como un paro general.

Este señalamiento no es menor: implica una crítica directa al rol de las conducciones sindicales tradicionales, a las que acusan de actuar como factor de contención antes que de impulso de las luchas.

El llamado a "preparar la rebelión", retomando expresiones de Bregman, introduce un elemento de radicalización discursiva que busca interpelar a sectores desencantados con las alternativas políticas tradicionales.

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