Las sepsis trascienden

05 de Diciembre de 2012 | 11:03 hs.

Las paredes de los hospitales

      
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En abril de 2011, el Senado de la Nación aprobó por 41 votos afirmativos la denominada Ley de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud. La norma tiene como objetivo implementar la vigilancia, el control y la prevención de las infecciones asociadas al cuidado de la salud en todos los establecimientos sanitarios del país con internación, sean éstos públicos, privados o de la seguridad social. Además, prevé la creación, en el ámbito del Ministerio de Salud, del Programa Nacional de Epidemiología, Prevención, Vigilancia y Control de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud.
Actualmente, la futura norma está en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja y espera su tratamiento, algo que desde muchos sectores políticos y sanitarios reclaman.
“Antes se hablaba de infecciones hospitalarias ahora lo más correcto es hablar de infecciones asociadas al cuidado de la salud, porque hay pacientes que no están hospitalizados pero sí vinculados al sistema de salud y contraen infecciones”, explicó Francisco Nacinovich, jefe de Infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires. Ejemplos de esto último serían aquellos que están en hemodiálisis, internación domiciliaria o atención de enfermería.

Colonizados
Por otra parte, están difusos los límites entre los microorganismos que se consideran hospitalarios y los que no lo son. Esto se debe a que van desde el hospital hacia la comunidad y viceversa. Por razones genéticas, estas bacterias de la comunidad empiezan a adquirir características de gérmenes hospitalarios. Este pasaje tiene que ver con que muchos microorganismos se transfieren entre sí material genético y llegan a desarrollar resistencia a los antimicrobianos que antes no tenían. “Se calcula que entre un 5 y un 10 por ciento de la población está colonizada por gérmenes que habitualmente se encuentran en el ámbito hospitalario aun sin tener contacto con estos lugares”, explicó Nacinovich.
En la mayoría de los casos, las infecciones asociadas al cuidado de la salud surgen porque se violan barreras naturales de defensa del organismo. “Cuando para controlar o resolver una enfermedad se utilizan procedimientos invasivos, medicamentos, cirugías, estudios como la endoscopía, colocación de vías o sondas, surge una exposición de la persona a la posibilidad de padecer una infección asociada a esos cuidados. Las personas que tienen una herida también pueden tener una puerta de entrada a este tipo de infecciones. No obstante, no todos los pacientes a los cuales se les practican procedimientos de este tipo tienen infecciones. Se estima que un 8% de pacientes hospitalizados pueden desarrollarlas y también depende del procedimiento”, manifestó Nacinovich.
En la misma línea, explicó que no es lo mismo una cirugía abdominal que la colocación de suero, ya que “en la primera se manipula el intestino, con lo cual habrá más riesgos”.

Sentido común
Muchas de las infecciones que adquiere el paciente son por gérmenes propios. La flora normal está presente en la piel y las mucosas, pero en ciertas circunstancias estos gérmenes se pueden transformar en agresivos. Otras veces, estos microorganismos se trasladan a través de las manos del personal que atiende a un paciente. Por este motivo, la medida fundamental para prevenir esta situación es la higiene de manos.
“No hay país en donde las infecciones asociadas al cuidado de la salud sean igual a cero, lo que sí se puede hacer es disminuir el riesgo. En este sentido, las medidas de prevención tienen que ver con el sentido común. La higiene es fundamental, luego están las vacunas como la que previene la gripe y que puede ser recibida por cualquier persona, esté o no dentro del grupo de riesgo. También está la vacuna para prevenir la neumonía en aquellos grupos con mayor riesgo (fumadores, personas con enfermedad cardíaca, pulmonar, entre otras). También es importante ventilar los ambientes del hogar, las aulas en las escuelas y cuidar la limpieza”, aseveró el infectólogo.

Uso de antibióticos
más allá del hospital
De acuerdo a lo señalado por Nacinovich, en la Argentina el uso prudente de los antibióticos sigue siendo una deuda pendiente, ya que en la mayoría de los casos se venden libremente: “En Chile, desde 1999, la venta de antibióticos sólo se hace con receta médica. Esto logró bajar el consumo de antimicrobianos notablemente. Se sabe que el uso inadecuado de estos fármacos tiene que ver con múltiples factores: el tratamiento inadecuado de infecciones virales, la demanda de la población que cree que estos fármacos le van a resolver todos los problemas y, por otra parte, la presión de la industria farmacéutica”, indicó.
Hasta hace poco tiempo se creía que el uso poco prudente de los antimicrobianos se circunscribía sólo al ámbito hospitalario, pero hoy se sabe que son otros los actores y responsables que entran en juego.
Según afirmó Nacinovich, más de la mitad de los antimicrobianos que se producen en el mundo se utilizan en veterinaria, agricultura y piscicultura, para favorecer el desarrollo de plantas y animales. “En piscicultura se utilizan antimicrobianos y no hay ninguna regulación al respecto. Este dato no es menor, ya que el 50% de la producción mundial de pescado sale del cultivo de peces, no de aguas abiertas. Los animales que consumimos también van alterando nuestra flora, sobre todo la intestinal. Los peces y las aves desarrollan gérmenes resistentes y cuando son consumidos colonizan la vía digestiva”.
En esta línea, el experto recomendó la regulación del uso de antimicrobiano que se utilizan para el desarrollo de animales y vegetales. “Hoy estamos entrando en la era pos antibiótica, es decir ya no hay antibióticos útiles para tratar ciertos organismos. Por otra parte, la industria farmacéutica ha disminuido el desarrollo de moléculas antibacterianas, no hay muchas moléculas en estudio para el desarrollo de antimicrobianos. Esto motivó que la Sociedad Americana de Infectología haya propuesto a las compañías que para el 2020 tengan diez moléculas nuevas de antimicrobianos”, informó Nacinovich.
Los estadounidenses tienen una sigla ESKAPE para determinar las bacterias para las cuales se hace muy difícil el tratamiento antibiótico: enterococo, Staphilococcus aureus, klebsiella, acinetobacter, pseudomona, enterobacter. Con todo, la higiene es, como siempre, el arma más efectiva para prevenir las infecciones. “Es fundamental trabajar en conjunto con el Estado, las sociedades científicas y las empresas farmacéuticas para establecer pautas de uso de los antibióticos y crear más conciencia sobre la importancia de la prevención de infecciones con medidas tan simples como el lavado de manos”, concluyó Nacinovich.


      
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