Sábado 14 de Diciembre del 2019



Turismo de fe, devoción y espiritualidad en la Quebrada y Puna

La fe, la devoción, la espiritualidad y las creencias son aspectos auténticos y reales de la cultura del pueblo argentino y en particular de los jujeños. Sus manifestaciones fundamentales ocurren de varias formas...

19/03/2016


Altar de la iglesia de Santa Catalina en la Puna jujeña a 3.770 msnm.
Altar de la iglesia de Santa Catalina en la Puna jujeña a 3.770 msnm.

Desde la oración en recogimiento intimo durante la visita a santuarios y los cementerios, hasta la participación en peregrinaciones multitudinarias, celebraciones y actos religiosos de distintas características.

Sin dudas el turista religioso busca vivir una experiencia religiosa que lo aproxime a Dios. Argentina y Jujuy, brindan la posibilidad de vivenciar su patrimonio religioso existente en las distintas regiones turísticas, donde la población local es espectadora y protagonista al mismo tiempo.
Nuestro país se caracteriza por poseer una gran multiplicidad de credos, producto de la perduración de las creencias de los antiguos habitantes  y la llegada de las distintas corrientes migratorias que arribaron a la Argentina en diversas épocas y que le dieron un inconfundible sello universalista y plural. Inmigrantes católicos, protestantes, judíos, musulmanes, cristianos, budistas y otros de distintas nacionalidades encontraron en las tierras argentinas un lugar de sosiego y respeto donde forjarse un futuro nuevo. Llegaron al país con sus tradiciones, su lengua y sobre todo su fe.
Esta diversidad religiosa, es una larga tradición que honra a la Argentina. Hoy existen en nuestro territorio más de 2.500 cultos oficialmente reconocidos, entre los cuales el catolicismo es la religión más extendida. Estos cultos se caracterizan también por las creencias populares como el Gauchito Gil o la Difunta Correa, la Fiesta ancestral de la Pachamama en el norte argentino como también las honras a la Virgen de Copacabana de Punta Corral en Tumbaya y a la Virgen de Copacabana del abra de Punta Corral en Tilcara en el inicio y durante la conmemoración de Semana Santa.
El turismo religioso es la modalidad de viaje en la cual la fe, las creencias, la espiritualidad, la devoción constituyen las motivaciones principales de este tipo de viajeros, sumado al deseo de descanso y curiosidad por conocer los paisajes y las costumbres de los habitantes.
El turismo religioso o también llamado turismo de la fe, se caracteriza por convocar grandes multitudes a través de sus diferentes manifestaciones. Además, la mayoría de los turistas religiosos suelen repetir el viaje durante el año, son fieles a los destinos religiosos donde se encuentra el motivo de sus devociones Suele tratarse de personas adultas, en su mayoría mujeres, practicantes, de todas las clases sociales.
En nuestro país, esta demanda es en general de turismo nacional (aunque algunos centros religiosos más reconocidos del país también atraen a público extranjero), suele requerir para su  satisfacción  diferentes rubros del sector servicios durante su visita a los destinos. Esto posibilita un incremento de actividad con los consecuentes beneficios económicos para la región de que se trate, contribuyendo a desarrollar nuevos negocios en destinos emergentes y potenciando actividades alternativas en los destinos consolidados.
Innumerables propuestas durante todo el año en las distintas regiones del país, brindan a los visitantes un viaje espiritual diferente. Se trata de visitas a los principales templos y santuarios, participación en Vía crucis, peregrinaciones, festivales y fiestas religiosas.
Durante la Semana Santa se observa especialmente un gran fervor religioso, momento que concentra la mayor cantidad de manifestaciones de fe en distintas regiones del país, en Jujuy las mayores concentraciones se producen en Tilcara, Santa Catalina y Yavi. Entre estas manifestaciones se destacan las procesiones y el Vía crucis, teatralizados y únicos en esta época del año.
Son diversas las manifestaciones religiosas que se llevan a cabo en todas las provincias del norte argentino,  cuyos pobladores se caracterizan por una profunda religiosidad surgida de la fusión de dos culturas con religiones diferentes: la precolombina y la europea cristiana, esta última introducida principalmente con la llegada de los españoles a principios del Siglo XVI.
La religiosidad se vive de una manera muy fuerte, se caracteriza por un sincretismo religioso excepcional que se encuentra plasmado especialmente en la arquitectura de estilo Barroco Americano, en la ornamentación de sus iglesias con su famoso arte cuzqueño, y en el fervor religioso presente durante las distintas celebraciones.
Son propios de esta región los misachicos, con bandas de sikuris que entre festejos realizan una procesión en honor al santo llevando imágenes con cánticos y plegarias, tanto en las fiestas patronales como en la Semana Santa.
La fuerte presencia de devociones y creencias populares es una de las improntas de la región, además de su patrimonio interreligioso fruto de las corrientes inmigratorias europeas. Es importante mencionar el gran interés y valor religioso existente en la Quebrada de Humahuaca, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.




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