Miércoles 13 de Noviembre del 2019



Batalla política preelectoral en EE.UU. tras muerte de un juez

El juez Antonin Scalia, la voz conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos, murió el sábado en Texas a los 79 años, lo que abrió una pulseada política entre el presidente Barack Obama, quien anunció que propondrá un reemplazo, y la oposición republicana, que reclama que lo haga el próximo mandatario tras las elecciones de noviembre próximo.

14/02/2016


‘Deberíamos convertir las elecciones de 2016 en un referéndum sobre la Corte Suprema‘, sugirió el precandidato republicano Ted Cruz en uno de los programas de televisión matutinos más populares de Estados Unidos, consolidando lo que promete ser una de las grandes peleas políticas de este año electoral.. 
Nacido el 11 de marzo de 1936 en Trenton, en el estado de Nueva Jersey, Scalia era católico, padre de nueve hijos y abuelo de 33 nietos, y era considerado uno de los referentes del renacimiento del pensamiento conservador que culminó con el ascenso al poder de Ronald Reagan en los 80. 
Fue designado por Reagan en 1986 y desde entonces se convirtió en una pieza central de la Corte Suprema y de la escena política de la superpotencia. 
El Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos informó ayer en un comunicado que Scalia fue encontrado muerto, por aparentes causas naturales en su residencia privada del oeste de Texas. 
‘Me entristece informar que nuestro colega, el juez Antonin Scalia, falleció. Era una extraordinaria persona y jurista, admirado y apreciado por sus colegas. Su muerte es una gran pérdida para la corte y para el país que tan lealmente sirvió‘, indicó en un comunicado el presidente de la Corte Suprema, John Roberts.
Hoy todos los edificios gubernamentales amanecieron con la bandera a media asta y las escalinatas de la sede de la Corte Suprema se mostró regada de ofrendas florales. 
Scalia no escondía su pensamiento conservador, sin embargo, aún sus detractores destacaban que eran un hombre que conocía profundamente las leyes y un profesional muy inteligente. 
Estaba a favor del derecho a portar armas y en contra del aborto, de la discriminación positiva y de lo que él llamaba ‘la agenda homosexual‘. 
Dueño de una retórica articulada y un cinismo refinado, sus intervenciones solían causar revuelo e, incluso, indignación entre los sectores progresistas. 
Una de las últimas polémicas que protagonizó tuvo lugar en diciembre pasado cuando preguntó al resto de la Corte si la discriminación positiva, en realidad, no perjudicaba a los afroamericanos al ayudarles a acceder a universidades de muy alto nivel para las que, según sostenía, a veces no están preparados y, por eso, terminan fracasando.
Ni bien se supo la noticia de la muerte del juez, el presidente Obama fue uno de los primeros líderes políticos en expresar sus ‘más profundas condolencias‘ a la familia del magistrado.
Le siguieron su antecesor, George W. Bush, y dos de los precandidatos republicanos que compiten por la nominación presidencial opositora, los senadores conservadores Ted Cruz y Marco Rubio. 
Más tarde, todos los precandidatos presidenciales de la oposición sumaron sus voces convirtiendo el tema en uno de los ejes del debate televisivo de anoche. 
Con excepción del ex gobernador de Florida, Jeb Bush, todos coincidieron en que Obama no debería elegir al sucesor de Scalia y que habría que esperar hasta después de las elecciones generales de noviembre próximo.
Desde el campo demócrata, uno de los primeros en honrar al fallecido juez fue el también senador y precandidato presidencial, Bernie Sanders, un dirigente socialista que calificó a Scalia como un ‘miembro brillante, colorido y abierto‘ de la Corte Suprema. 
El consenso que siguió a la noticia del fallecimiento del referente conservador terminó allí. 
Tras el shock inicial de la noticia, la marcada polarización que divide al mundo político en Washington se apoderó del momento de tristeza y reconocimiento, e instaló las bases para lo que será la próxima gran batalla entre el oficialismo demócrata y la oposición republicana. 
El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, se adelantó a cualquier decisión de la Casa Blanca y advirtió que su bancada vetará cualquier reemplazo que el presidente Obama proponga y reclamó que esa tarea sea encargada al próximo mandatario, que será electo en noviembre próximo. 
‘Los estadounidenses deben tener una voz en la selección del nuevo juez‘, sentenció McConnell en un comunicado difundido a la prensa. 
Obama no tardó en responderle. 
‘Tengo la intención de cumplir con mi obligación constitucional y nominar un sucesor en el tiempo adecuado. Habrá mucho tiempo para que yo haga eso y para que el Senado cumpla con su responsabilidad‘, aseguró en otro comunicado, emitido desde la localidad de Rancho Mirage, en el estado de California
‘Estas son responsabilidades que tomo muy seriamente, como estoy seguro que todo el mundo. Son responsabilidades más grandes que cualquier partido‘, agregó el mandatario.
Durante sus dos mandatos, Obama nominó y el Congreso aprobó a dos juezas de perfil progresista: Elena Kagan, judía y designada en 2010, y Sonia Sotomayor, católica, divorciada, la primera latina del alto tribunal y nombrada en 2009.
La Corte Suprema de Estados Unidos debe estar formada por nueve jueces, que ocupan ese cargo de forma vitalicia.




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