Miércoles 18 de Setiembre del 2019



¿Corre mucho peligro un cazador de tornados?

Perseguir tornados no es un trabajo tranquilo ni exento de riesgos, pero normalmente los cazadores saben tomar las precauciones necesarias. Suele tratarse de fotógrafos o científicos que estudian las características de este fenómeno de la meteorología in situ, aunque también los hay que organizan viajes guiados para los turistas más atrevidos que quieren contemplar esta peculiaridad de la naturaleza.

18/01/2016


 Perseguir tornados no es un trabajo tranquilo ni exento de riesgos,  pero normalmente los cazadores  saben tomar las precauciones necesarias. Suele tratarse de fotógrafos o científicos que estudian las  características de este fenómeno  de la meteorología in situ, aunque  también los hay que organizan  viajes guiados para los turistas más  atrevidos que quieren contemplar  esta peculiaridad de la naturaleza.  Sea cual sea su objetivo, estos profesionales procuran situarse a una  distancia prudencial de los remolinos, que no pueden perder de vista ni un momento. 

Los tornados son tormentas a base  de masas de aire que circulan a alta velocidad angular; su extremo  inferior está en contacto con la superficie de la Tierra y el superior  con una nube cumulonimbus o,  excepcionalmente, con la base de  una nube cúmulus. Se trata del fenómeno atmosférico ciclónico de  mayor densidad energética de la  Tierra, aunque normalmente abarcan poca extensión y no duran  mucho tiempo (desde unos pocos  segundos hasta más de una hora).  La mayoría de los tornados van  acompañados de vientos que alcanzan velocidades de entre 65 y  180 km/h, miden unos 75 metros  de anchura y se desplazan varios  kilómetros antes de desaparecer.  Los más extremos pueden acompañarse de vientos que giran hasta  los 450 km/h, llegan a medir 2 km  de ancho y permanecen tocando  el suelo a lo largo de más de 100  km de recorrido. La gran mayoría  de los que se desencadenan en el  mundo se producen en la región  estadounidense conocida como  Tornado Alley o Callejón de los  Tornados, un amplio territorio que  abarca las grandes llanuras del  centro del país, en los estados de  Texas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Kentucky, Iowa, Minnesota,  Dakota del Sur y Dakota del Norte. Es verdad que los más fuertes y  peligrosos para las personas -los  que alcanzan el nivel cinco en la  escala de Fujita- solo suponen alrededor del 2?% de los que se producen a nivel mundial, por lo que  no es sencillo encontrarse con  uno. Sin embargo, a veces ocurren  infortunios, en parte porque la naturaleza es imprevisible y en parte  porque la adrenalina puede jugar  malas pasadas a los aventureros.  En 2013 murieron en Oklahoma  tres cazadores de tormentas, entre  los que se encontraban el ingeniero Tim Samaras y su hijo. Samaras  era el promotor de un proyecto  para estudiar la formación de tornados y poder mejorar los sistemas de alerta. El fotógrafo Brian  Morganti tuvo más suerte: el pasado verano logró captar con su cámara catorce remolinos diferentes  en el transcurso de un día. Las  imágenes tomadas por Morganti  revelan lo cerca que tuvo que colocarse para no perder detalle del  avance de los gigantescos embudos de aire. En la que vemos aquí,  el fotógrafo Jim Reed fue más prudente a la hora de captar este tornado en Dakota del Sur.




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