Lunes 24 de Junio del 2019



A 40 años de la última gran noche de Víctor Emilio Galíndez

14/04/2019


  Víctor Emilio Galíndez, uno de los mejores campeones mundiales que dio el boxeo argentino, escribió la última gran página de su carrera el 14 de  abril de 1979, en Nueva Orleans, cuando recuperó  la corona de los semipesados ganándole por abandono al estadounidense Mike Rossman, pelea de la  que hoy se cumple 40 años.

Galíndez. un peleador de raza que hacía de sus  combates un canto a la épica pugilística, como la  noche de Johannesburgo cuando con un ojo prácticamente cerrado noqueó en el último round a Richie Kates, había perdido el título siete meses antes ante el mismo Rossman, aunque su verdadero  ‘verdugo‘ en aquella ocasión fue la balanza, un  juez implacable para alguien con facilidad para excederse de peso como ‘el tigre de Morón‘.
La noche del 5 de septiembre de 1978, en el Superdome de Nueva Orleans, Galíndez bajó del ring  tras sufrir la por entonces peor derrota de su carrera (nocaut técnico 13 en la época que los títulos  mundiales se dirimían a 15 rounds) con dos consignas: recuperar su corona y vengarse de Rossman.
El estadounidense, a quien apodaban el Bombardero Judío y cuyo verdadero nombre era Michael  Albert De Piano, era un buen semipesado pero sin  jerarquía para ser campeón y menos para ganarle a  un sólido monarca como Galíndez, que llevaba 10  defensas exitosas del título que ganó el 7 de diciembre de 1974, en el Luna Park, noqueando técnicamente en el round 12 al estadounidense Len  Hutchins.
Un Galíndez ‘vacío‘ de reservas, que entrenó junto a una caldera para bajar de peso, le regaló el título a Rossman, que para colmo era proclive a la provocación y estaba sostenido por su familia, que  tampoco hacía gala de la moderación.
Tito Lectoure, por entonces manager de Galíndez, gestionó de inmediato la revancha, que se pactó para el 14 de febrero de 1979, en el célebre Caesars Palace Hotel de Las Vegas, pero la pelea no se  concretó porque Lectoure no estuvo de acuerdo  con el cambió de jurados a último momento por  parte de la AMB y dejó plantados a la televisión y  a un estadio lleno en Las Vegas. La familia de  Rossman acusó a Galíndez de ‘arrugar‘.
Lectoure consiguió la reprogramación para el 14  de abril, otra vez en el Superdome de Nueva Orleans, y Galíndez, herido en su orgullo, se preparó a  conciencia dispuesto a lavar la ofensa. Su técnico,  Oscar Rodríguez, durmió noches previas a la pelea  sentado junto a la puerta del baño de la habitación  para que no tomara agua de madrugada. 
Bien preparado y en peso, Galíndez vapuleó de  campana a campana a Rossman, quien adujó una  lesión en una mano para no salir a combatir en el  noveno round y evitar ser noqueado, ya deteriorado física y mentalmente.
Pero la pelea no terminó así, terminó en escándalo cuando los hermanos de Galíndez, encabezados  por su hermanastro Roberto Palmero, quisieron  agredir a los hermanos de Rossman, lo que afortunadamente se evitó. 




RELACIONADAS








E-mail: contacto@elpregon.com
Todos los derechos reservados © 2019


DIARIO EL PREGON © 2015 Todos los derechos reservados.