Lunes 09 de Diciembre del 2019



Hace 12 años denunciaron a su padre por abuso, hoy confiesan que fueron manipulados

23/03/2019


Tenían 3 y 6 años y manipuladas por su madre, acusaron a su papá de violarlas, él fue condenado a seis años de prisión y hoy le piden perdón.

Mariana Rotili, de 23 años, decidió hacer público su caso en las redes sociales y dar a conocer que, según su pensamiento, la pena a la que había sido condenado su padre Ceferino Rotili por un supuesto abuso de ella cuando era una niña, era el resultado de la manipulación de su madre, Flavia Poinsot.

Ceferino Rotili había sido condenado en 2007 por el Tribunal Oral Criminal N°1 de Bahía Blanca a seis años de prisión por abuso sexual agravado por el vínculo. Los supuestos hechos ocurrieron en 2001, cuando Mariana tenía seis años. Rotili no cumplió la pena, ya que se fugó a Chile.

El caso es difícil de analizar, sobre todo para la justicia argentina ya que la mayoría absoluta de denuncias por abuso tienen un sustento real en que basarse y es que la mayoría de esos abusos si una niña o niño denuncia abuso por parte de un mayor, lo más probable es que sea cierto.

El testimonio de Mariana Rotili y su hermana María Paz, señaladas como víctimas de su padre, fue contundente para los jueces Montroni, Errea de Watkins y Mora a la hora de dictar la sentencia condenatoria.

Pese a las estadísticas, los hermanos Rotili (tanto las víctimas Mariana y María Paz como su hermano Matías) sostienen que en su caso se trató de un invento manipulado por la ex esposa del hombre al que la Justicia encontró culpable. Una manipulación en la que también la Justicia fue victima.

Mariana Rotili posteó en su red social su versión adulta de los hechos: "Yo tenía seis años, mi mamá entonces denunció a mi papá porque supuestamente había abusado de mi hermana y de mí" dice Mariana Rotili a Infobae. "Al principio quiso caratular la causa como violación, pero no teníamos signos médicos de tal posibilidad. Entonces la causa fue caratulada como abuso simple. Nunca hicimos una cámara Gesell, que no era obligatoria en aquel momento, sino que se basó en los informes de las psicólogas privadas".

"Yo decía lo que me hacían decir. Lo que decía mi mamá. Uno cuando es chico no tiene conciencia de lo que está diciendo ni de las consecuencias que va a traer. Y la mamá de uno lo es todo, y todo lo que dice es verdad. Sobre todo si cuando decía que si no repetíamos lo que ella nos dictaba no la íbamos a ver más.

Cuando llegamos al momento del juicio en 2007, de cualquier manera, fui a hablar con mi psicóloga y le dije: "Yo no me acuerdo de nada". Realmente no recordaba nada. Mi psicóloga me dijo que debía declarar lo que mi mamá me decía porque ella era la que sabía. Yo tenía doce años.

Mariana recuerda: "Yo tenía recuerdos de mi papá, yo siempre quería verlo, lo extrañaba un montón. Ya de más grande empecé a investigar, hice terapia y pude leer la carta por la que condenaron a mi papá y me di cuenta de que esa carta no está escrita por una nena de doce años. Al leer el veredicto me di cuenta de que había un montón de incoherencias. El psicólogo decía que mi hermana María Paz no había sido abusada y que sólo repetía lo que yo decía o lo que mi mamá decía y nadie se daba cuenta de que no había sido abusada. A mí padre le notificaron cuando estuvo con prisión preventiva por 20 días en 2002 que le habían dado la tenencia de mi hermano Matías: ¿cómo la justicia puede darle la custodia de un menor a un supuesto abusador?"

"Una psicóloga del tribunal de familia hizo una entrevista vincular y dijo que mi mamá tenía delirios místicos. El tribunal penal nunca hizo una entrevista vincular. Había un ambiente detrás mío de manipulación y violencia. Mi mamá me decía que si yo no declaraba lo que me decía no la iba a ver nunca más, para mí era muy grave. Antes de declarar me tenía en una habitación repitiendo y repitiendo lo que yo debía decir ante el tribunal. Una semana antes de la declaración nos sentaba a la mesa, nos decía lo que debíamos decir y después nos pedía que repitiéramos. Si no lo hacíamos bien, nos pegaba. Yo era chiquita. Hace diecisiete años que no veíamos a mi papá. Ahora podemos hacerlo. Es inocente. No hizo nada de eso", asegura Mariana.

María Paz, hoy de veinte años, también sostiene la versión de su hermana mayor y la hizo pública en Twitter, en donde narra una historia de manipulación por parte de su madre que la habría llevado a ser internada en una clínica psiquiátrica cuando tenía dieciséis años.

La psicóloga Mónica Mabel Galar, según el fallo, declaró ante el tribunal para validar los relatos: "Mariana presentaba un discurso con mucha angustia, desazón, características desoladoras, no se puede inventar nunca lo que le dijo Mariana. Mariana siempre contestó con coherencia, lo que demuestra que no fabulaba. Que por el relato de la niña y de su madre arribó a un diagnóstico de la existencia de un presunto abuso deshonesto por parte del padre biológico de la criatura".

Estos relatos junto a la evaluación psicológica de las niñas convencieron a los jueces de la culpabilidad de Rotili padre, lo que le valió una pena de seis años.

Infobae se comunicó con Flavia Poinsot, la madre de la las hermanas que sigue en Bahía Blanca hasta hoy: se negó a hacer declaraciones y pidió que se consultara la causa judicial. 

Matías Rotili, el tercer hermano, tiene 32 años, vive solo desde los 16 años, cuando abandonó el hogar materno. "En el momento del juicio yo declaré, pero terminaron condenando a mi papá por una carta que obligaron a mi hermana Mariana a escribir. Creo que la Justicia puede fallar".

Lo cierto es que los hermanos Rotili sostienen la inocencia de su padre Ceferino. Mariana y María Paz se reencontraron con su padre en la ciudad de Villa Carlos Paz, el punto de reunión que eligieron luego de que vencieran los plazos judiciales para que Rotili padre pueda caminar en libertad nuevamente por territorio argentino. Esta circunstancia no borra de su historial la condena por abuso de su hija Mariana. Mientras tanto, sus hijos aseguran que tiene como objetivo es limpiar su nombre.




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