Viernes 19 de Abril del 2019



Los Beatles y los ecos del recital en una terraza 50 años después

29/01/2019


 Hace 50 años, The Beatles ofrecía,  sin saberlo, su última actuación en  un improvisado y sorpresivo concierto en la terraza del edificio donde  funcionaba su discográfica Apple, a  modo de punto final de las caóticas  sesiones del disco y documental Let  it be, que se convertiría en un hito en  su carrera y adquiriría una dimensión  mítica con el paso del tiempo.

El mediodía de un gélido 30 de enero de 1969, los transeúntes del coqueto y apacible barrio Mayfair, en  Londres, iban a detener su marcha  durante 42 minutos en los alrededores del edificio del N´3 de Saville  Row, para escuchar seis canciones  inéditas del conjunto más famoso del  mundo.
En la terraza, a salvo de la vista de  los transeúntes pero no de quienes se  treparon a los techos para acercarse a  ellos, John Lennon, Paul McCartney,  George Harrison y Ringo Starr desafiaban el frío y el malhumor imperante entre ellos para brindar una vibrante actuación, rodeados por colaboradores y un equipo de filmación  que los seguía desde hacía casi un  mes para dar forma a un documental.
Tan icónica resultó esa imagen en  la historia del rock que ha sido recreada con distintos fines en diversas  ocasiones, desde el homenaje en el  video When the streets have no name, de U2 y de los locales Attaque  77 en “Beatle”, hasta la parodia en el  dibujo animado Los Simpsons, en un  capítulo en el que Homero actúa en  un grupo vocal llamado Los Borbotones junto a Harrison, quien pone su  voz para criticar en una escena la falta de originalidad del cuarteto de la  ficticia Springfield.
En el accidentado concierto de la  terraza, en el que el grupo de Liverpool contó con la participación especial de Billy Preston en el piano, se  interpretaron “Get back”, “Don’t let  me down”, “I’ve got a feeling”, “One after 909” y “Dig a pony”.
Cuando interpretaban nuevamente  “Get back”, irrumpió la policía, que  ordenó poner final a la actuación por  la alteración al orden público que había provocado el sorpresivo concierto.
En medio de una crisis terminal,  The Beatles había iniciado el 2 de  enero, en los estudios de cine de  Twickenham, las sesiones para lo  que sería su nuevo disco, que eran  documentadas por el realizador Michael Lindsay-Hogg para un filme.
Tras varios años de experimentación en el estudio, la idea de registrar  un disco tocando en vivo en el estudio, en un intento por recuperar la  magia perdida ante la mala relación  personal entre sus miembros, aparecía como una última tabla de salvación.
Sin embargo, la idea no hizo más  que dejar expuestas las diferencias  que había en el seno del grupo y que  se agravaron hasta su separación.




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