Viernes 15 de Noviembre del 2019



LUIS ORTEGA

“Reconstruyo mi adolescencia, salvo que no maté a nadie”

03/11/2018


 ¿Es El ángel la historia de Carlos  Robledo Puch, el asesino múltiple  más famoso de Argentina, o la de su  director, Luis Ortega? El cineasta no  ha matado a nadie, pero ha aprovechado un biopic para ahondar en su  adolescencia, vivida en parte en Estados Unidos y marcada por ser el hijo de un mito argentino, el cantante y  político Palito Ortega.

La reflexión le parece pertinente a  Ortega (Buenos Aires, 1980), autor  de pequeñas películas y de grandes  series de televisión. “Estoy habituado al fracaso y a las salas vacías. En  este caso me alié con productores  que respaldaran mi visión. Yo, que  no sé ni sumar, era un desastre como  productor, filmaba a medias los  guiones... Por primera vez sentí que  mi libreto podía llegar con fuerza a la  pantalla. Lo difícil fue encontrar al  actor”. El director buscaba alguien  distinto: “Vi a mil personas, y curiosamente Lorenzo Ferro, el elegido,  fue el primero. Ni me miró la cara,  me ignoró. Eso me ganó. Yo quería a  alguien que no construyera un personaje, sino al que pudiera trasplantarle  mi sistema nervioso. Porque no quería hacer tanto una película sobre  Robledo Puch como un repaso a mis  recuerdos de mi adolescencia”. Y  ahonda en esos tiempos: “Prácticamente reconstruyo mis andanzas de  aquellos años, salvo que no maté a  nadie. Rememoro una libertad peligrosa, porque es muy difícil que por  ti mismo encuentres los límites, sepas dónde está el punto de no retorno”.
- ¿De esa manera uno exorciza demonios? 
“De forma no consciente, seguro.  Por ejemplo, la relación con la madre  de un amigo, que he reflejado en el  personaje de Mercedes Morán, y que  tenía una relación muy sexual cuando nosotros apenas habíamos cumplido los diez años. Ella nos llevaba a  entrar en casas vacías, a robar en  mansiones de millonarios que estaban de viaje. Se había divorciado de  un narcotraficante, y con ella aprendí, qué sé yo... A, por ejemplo, hurtar  cosas en los grandes almacenes. Nos  divertíamos mucho, y a la vez había  una relación muy carnal con ella,  siendo nosotros muy pequeños y mi  amigo su hijo. Eso me marcó mucho  de chico”.
De igual manera, la relación de Robledo Puch con su amigo nace de una  “suposición” del cineasta. “Me planteé que podría haber sido así, aunque  en realidad lo basé en mi experiencia. En aquellos años intentaba ganar  la amistad de aquel amigo. Era más  temerario que yo y luché por conquistarlo”. 
-Así que se ha sentido feliz con una  productora respaldando sus deseos.
 “Siempre me impulsaron. Tuve  miedo al proponer a “alguien que no  había ido ni a una clase de teatro” como protagonista, pero me apoyaron”.  




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