Martes 18 de Febrero del 2020



EN PLENO DEBATE POR LAS ARMAS

Estudiantes de Florida retomaron las clases

Alumnos y docentes de la escuela de Florida donde un adolescente perturbado mató a 17 personas con un fusil de asalto retomaron ayer las clases con lágrimas, temores, rebeldía y rodeados de decenas de policías armados, a dos semanas del ataque que los lanzó al centro de un nuevo debate sobre la tenencia de armas en Estados Unidos.

28/02/2018


Alumnos y docentes de la escuela de  Florida donde un adolescente perturbado mató a 17  personas con un fusil de asalto retomaron ayer las  clases con lágrimas, temores, rebeldía y rodeados  de decenas de policías armados, a dos semanas del  ataque que los lanzó al centro de un nuevo debate  sobre la tenencia de armas en Estados Unidos.

Sin mochilas ni libros, los estudiantes llegaron  “nerviosos” a primera hora de la mañana a la Escuela Secundaria Marjory Stoneman Douglas, de  la ciudad de Parkland, para enfrentarse a una primera jornada escolar de horario reducido y dedicada a sesiones de refuerzo emocional.
Los policías armados, destinados a dar mayor seguridad al colegio, se alinearon en hileras sobre la  vereda y saludaron con un “buenos días” o una palmada a cada alumno, algunos de los cuales llegaron acompañados de sus padres.
Ex estudiantes, vecinos y sus hijos se acercaron  para mostrar su solidaridad a los chicos. Dos mujeres repartían agua y jugos de fruta para el desayuno, mientras que otra sostenía un cartel que decía  “Besos Gratis”. Policías retirados que también quisieron estar presentes entregaron flores a los alumnos.
“Los Amamos” y “Estamos Con Ustedes”, decían  otros carteles que portaban vecinos.
Entre algunos chicos, ver a policías armados con  pistolas y rifles de asalto de tipo militar tuvo el  efecto contrario al buscado.
“Esta es una imagen de la educación con miedo  de este país”, dijo David Hogg, un alumno de la escuela que se ha convertido en uno de los líderes del  movimiento estudiantil que reclama mayores controles de armas y critica a la Asociación Nacional  del Rifle (NRA), el principal grupo de presión a favor del libre acceso al armamento.
“La NRA quiere más gente como ésta, con esas  armas de fuego exactamente para asustar a más  gente y vender más armas. Una de esas balas podría atravesarme si me confundieran con un tirador  escolar”, agregó Hogg, quien se niega a volver a la  escuela hasta que no se apruebe una ley que restrinja las armas de fuego.
A pesar de lamentar la falta de acción en respuesta a la masacre, Juliana Campos sí volvió a la escuela y lo hizo con una rosa en la mano que le entregó un agente de la policía.
“No nos vamos a callar. Hablamos con el presidente Donald Trump. Pero después de todo esto  aprendí que a pesar de lo ocurrido, no va a cambiar  nada. Podemos perder tanta gente y todavía no hay  cambio”, se lamentó Campos, que llevaba en su teléfono una foto de su amigo íntimo Joaquín Oliver,  un venezolano que murió en el tiroteo.
“Todo lo hago por él. Me da fuerzas para volver.  Irá bien hacer terapias y unirnos todos”, dijo la joven a la agencia de noticias EFE.
Lauren Hogg, una alumna de primer año, dijo que  la experiencia era “surrealista”.
“Para ser completamente franca, estoy asustada”,  dijo, y expresó su temor a “volver a las aulas y ver  las sillas vacías en las que una vez se sentaban mis  amigos”, dijo Hogg, que no es pariente de David, a  la cadena CNN.
El 14 de febrero pasado, un ex alumno de la escuela, Nikolas Cruz, de 19 años y con antecedentes  de agresividad y trastorno mental, entró al colegio  y abrió fuego con un fusil semiautomático AR-15.
Catorce estudiantes y a tres miembros del personal murieron en el tiroteo, que fue el más letal en  una escuela del país en cinco años y que se inscribe  en una verdadera epidemia de violencia con armas  en lugares públicos que mata a más de 30.000 personas por año en Estados Unidos, según cifras de  distintas asociaciones civiles.
Desde el tiroteo, estudiantes de Stoneman Douglas han estado haciendo campaña a favor de controles de armas más estrictos, tanto en Florida como en Washington, siendo recibidos por Trump y  celebrando reuniones con líderes del Congreso.
Sin embargo, legisladores del Partido Republicano, que controla el Congreso estadounidense y la  Legislatura de Florida, se han mostrado reacios a  debatir mayores controles de armas y a romper con  la NRA, que financia muchas de sus campañas para las elecciones legislativas, nacionales y estatales, de noviembre próximo.
La presión, no obstante, está creciendo sobre los  comercios del ramo.




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