Miércoles 18 de Setiembre del 2019



Las plantas hacen cálculos aritméticos para sobrevivir

La plantas tienen la capacidad de resolver problemas matemáticos que las ayudan a regular las reservas de alimentos durante la noche.

18/09/2017


 La plantas tienen la capacidad de resolver problemas matemáticos que las ayudan a regular las reservas de alimentos durante la noche.

Los vegetales llevan a cabo un proceso llamado fotosíntesis a través del cual utilizan la energía de la luz solar y el dióxido de carbono del aire para generar almidón y azúcares. En el transcurso de la noche, consumen el almidón almacenado para mantenerse con vida y seguir creciendo. Usan el almidón a una velocidad precisa para tener 5% de reserva al amanecer, cuando empiezan a producir más.
El estudio de algunas especies ha demostrado que efectivamente las plantas computan a qué velocidad deben consumir ese alimento durante la noche. Según investigadores ingleses, los vegetales "calculan" la cantidad de almidón que consumen para regular sus reservas de alimentos. Los expertos del Centro John Innes de Norwich, Inglaterra, descubrieron cálculos sofisticados de aritmética en la biología de las plantas. Ellos estudiaron ejemplares de Arabidopsis, un género de planta herbácea de la familia de las brasicáceas. 
Durante la noche, cuando la planta no puede utilizar la energía solar para convertir dióxido de carbono en azúcares y almidón, regula sus reservas de alimentos para garantizar que estos duren hasta el amanecer. A través de modelos matemáticos, los científicos pudieron demostrar que la cantidad de almidón consumida por las plantas durante la noche es calculada a partir de operaciones aritméticas muy específicas. 
Las plantas calculan la cantidad de alimento que necesitan reservar según la duración de la noche, no importa que sean noches de 8, 12 o 16 horas. Según parece, los vegetales dividen el almidón que tienen almacenado entre las horas que faltan para que amanezca y así establecen a qué ritmo deben consumirlo.
Con el fin de observar cómo las plantas se adaptaban, los científicos utilizaron plantas controladas con un ritmo preestablecido de días con 12 horas de luz y 12 horas de noche a los que cambiaron bruscamente la duración reduciendo la cantidad de luz a 8 horas o aumentándola a 16 horas. En cada cambio, la planta ajustó sus parámetros y siempre consumió el 95% de sus recursos. 
En otras palabras, el reloj interno de las plantas es capaz de hacer ajustes muy precisos en función de los cambios, por ejemplo, si el sol cae después de 8 horas (y no en 12 como suele hacerlo habitualmente), el reloj biológico de la planta calcula 24 horas (tiempo total) menos 8 horas (iluminadas), lo que le da como resultado una noche con duración de 16 horas. 
Los experimentos del grupo británico demostraron que para controlar su consumo de almidón de forma tan precisa, la planta realiza un sofisticado cálculo matemático. Durante la noche, ciertos mecanismos dentro de la hoja miden la cantidad de almidón almacenado; esta información proviene del reloj interno de la planta, similar al reloj biológico de los humanos.
Los científicos concluyeron que las aves también podrían utilizar métodos similares para preservar la concentración de grasa corporal durante períodos migratorios.




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